Por: Por Agustín Carlos Pinedo (*)
En los medios locales vuelven a publicarse propuestas para abordar la problemática del contenido de arsénico en el agua potable de Junín. El tema es recurrente: se instala durante un tiempo, luego desaparece y, al cabo de un período, regresa. Los comentarios son variados y son muchas las soluciones planteadas que, por lo general, no tienen en cuenta las experiencias anteriores, y mucho menos la desarrollada durante el gobierno de Mario Meoni, que incluyó importantes debates con la participación de destacados profesionales de la salud de la ciudad y expertos en geología de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP.
Se plantean, a mi leal saber y entender, soluciones parciales. Una propuesta que reaparece es la entrega, por parte del municipio, de bidones con agua tratada para los sectores sociales con menos recursos. Esta práctica, si bien no tiene esa intención, resulta discriminatoria, ya que abarca solo a un sector de la población y se constituye en una suerte de dádiva hacia los más desfavorecidos, cuando desde la política se debería bregar por la justicia social, que es algo muy distinto.
En otras ocasiones, opiniones infundadas —por desinformación o con mala intención— sostienen que ningún gobierno local hizo nada, llegando incluso a afirmar que el ex intendente Mario Meoni habría ignorado las directivas de la justicia en relación con esta situación.
Sin ánimo de polemizar, y con el propósito de honrar la memoria de mi estimado amigo, considero necesario aclarar que no es cierto que su administración no respondiera adecuadamente a los requerimientos judiciales ni que desatendiera los problemas planteados por la comunidad. A solo dos semanas de asumir, Meoni comenzó a buscar soluciones, iniciando consultas con expertos; fue en ese contexto que se celebró un convenio con la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
LA COMPLEJIDAD DE LA SITUACIÓN Y LAS ACCIONES INICIALES
El origen del problema legal se remonta a una intimación judicial del año 2000, cuando, a raíz de una presentación realizada por abogados de la ciudad, se ordenó a la Municipalidad de Junín reducir el contenido de arsénico en el agua potable a 0,01 mg/l en un plazo de 15 días, conforme a lo estipulado en el Código Alimentario Nacional de ese entonces.
Este plazo era evidentemente irrealista, ya que el cumplimiento de tal exigencia requiere obras de gran envergadura y una inversión considerable, como por ejemplo la propuesta de la Provincia de traer, mediante canalización y bombeo, agua del río Paraná para su posterior depuración.
Para comprender la dimensión del desafío, es importante señalar que el agua subterránea de la región —incluidos los acuíferos Pampeano (a unos 80 m) y Puelche (a unos 165 m de profundidad)— presenta altos niveles de arsénico (0,10 mg/l y 0,20 mg/l respectivamente), debido a depósitos volcánicos y sedimentarios de la era terciaria.
LA RESPUESTA DE LA GESTIÓN MEONI
Cuando Meoni asumió como intendente en 2004, decidió actuar de inmediato. En coordinación con la UNLP, se firmó un convenio para realizar un estudio hidrogeológico ambiental destinado a identificar y definir el sistema geohidrológico regional y local, en lo que respecta a la demanda y las características químicas del agua subterránea.
A partir de entonces, se llevaron a cabo jornadas de debate abiertas a la comunidad, con la participación de la cátedra del Dr. Hernández y médicos locales. En dichas reuniones, los especialistas indicaron que no se registraban casos autóctonos de hidroarsenicismo en Junín, lo cual llevó tranquilidad a la población y orientó la búsqueda hacia soluciones viables dentro de los recursos municipales.
Con base en esos estudios, se implementó un plan con un nivel guía de 0,05 mg/l, considerado aceptable según la normativa vigente, mediante la mezcla en cisternas de aguas provenientes de distintos pozos y, de ser necesario, la instalación puntual de plantas de abatimiento por ósmosis inversa.
Cabe recordar que en algún momento el Código Alimentario Nacional establecía 0,01 mg/l para agua de red y 0,20 mg/l para agua mineral envasada. Posteriormente, tras numerosos debates entre expertos —incluido uno realizado en Junín— se suspendió la aplicación de ese criterio y se aceptó como viable el valor de 0,05 mg/l tanto para agua de red como envasada.

ESFUERZOS Y RESULTADOS
En el marco de las conclusiones del estudio hidrogeológico, y dado que las perforaciones demostraban que a mayor profundidad mayores eran los niveles de arsénico, la Secretaría de Obras y Servicios Públicos instruyó a Obras Sanitarias Municipales a realizar perforaciones a menor profundidad, muchas de ellas a unos 45 metros.
Entre 2004 y 2011 se realizaron más de 55 perforaciones, de las cuales 37 arrojaron niveles de arsénico entre 0,01 mg/l y 0,02 mg/l, con caudales del orden de 20.000 l/h. Estos caudales permitían mezclarse con los de otros pozos de mayor caudal pero mayor contenido de arsénico, reduciendo así el promedio.
Es importante destacar que el plan se ejecutó exclusivamente con recursos municipales, sin financiamiento de Nación ni Provincia. Durante ese período, la administración presentó informes mensuales a la justicia, lo que llevó a la Corte Suprema de la Provincia a aceptar el plan y suspender la aplicación de multas.
ASPECTOS TÉCNICOS DEL PLAN
Para su implementación, se establecieron nodos de mezclado, dividiendo la ciudad en seis zonas, con obras específicas en cada una para garantizar la eficiencia del sistema. Se trata de un plan dinámico, susceptible de ajustes a medida que se avanza con nuevas perforaciones.
* ZONA A: Ejecución de 11 pozos números 25, 46, 47, 48, 49, 50, 51, 53, 54, 55 y 56, acueductos y mezcla en el tanque cisterna existente en el establecimiento, incorporando los caudales de los pozos N° 1, 3, 4 y 5.
* ZONA B: Instalación de una planta de tratamiento para el pozo N°14 y mezcla con el pozo N° 19.
* ZONA C: Construcción de una cisterna para mezcla de los pozos N° 13 y 18 y 60.
* ZONA D: Construcción de una cisterna para mezcla de los pozos N° 26, 32, 33,34 y 35.
* ZONA E: Ejecución de ocho pozos N° 57, 58, 59, 63, 64, 65, 66 y 67 y construcción de una cisterna para efectuar mezcla con los pozos N° 6, 16, 17 y 20.
* ZONA F: Tres nuevos pozos N° 43, 44 y 45.
AVANCES DE PLAN
Hasta el final del mandato de Meoni, se ejecutaron más de 40 perforaciones explotables y se comenzó la instalación de cañerías para conducir el agua hacia un tanque intermediario ubicado en el establecimiento de calle Alberdi, con el objetivo de asegurar una correcta mezcla.
Asimismo, se proyectaron cisternas en distintos puntos estratégicos, ya que la inyección directa en cañerías no garantiza homogeneidad, algo que sí se logra mediante el uso de cisternas.
Para la perforación de Plaza Alem, se proyectó la instalación de una batería de ósmosis inversa, debido a que los estudios no arrojaron resultados satisfactorios y el pozo existente presentaba altos niveles de nitritos.
LA SITUACIÓN ACTUAL
El plan iniciado durante la gestión de Meoni fue abandonado por las administraciones posteriores. Se desconoce si la justicia continuó exigiendo el cumplimiento o si el tema quedó fuera de agenda. Lo cierto es que se realizaron algunas perforaciones, pero al no publicarse sus resultados, se presume que arrojaron niveles elevados de arsénico. Esta falta de transparencia genera incertidumbre sobre la calidad del agua. A diferencia de aquel enfoque, basado en el asesoramiento técnico y orientado a un servicio de calidad para todos, hoy se insiste en iniciativas que, aunque persiguen un fin loable, carecen de rigurosidad y compromiso, e incluso recurren a prácticas que pueden afectar la dignidad de las personas.
REFLEXIONES FINALES
Es fundamental reconocer los esfuerzos realizados durante la gestión de Mario Meoni para enfrentar una problemática compleja como la del arsénico en el agua potable. Si bien los desafíos persisten, las acciones de aquel período sentaron bases sólidas para mejorar la calidad del agua en la ciudad.
La gestión actual debería retomar esas iniciativas con el mismo nivel de compromiso y transparencia, para garantizar la salud y el bienestar de los habitantes de Junín.
(*) Arquitecto, exsecretario de Obras Públicas de Junín