En el marco de la decimotercera fecha de la Zona A del Torneo Apertura de la Liga Profesional, Gimnasia y Esgrima le ganó 3-2 a Vélez en el estadio Víctor Legrotaglie. Florián Monzón y Manuel Lanzini, ambos tras buenas jugadas colectivas, fueron los encargados de poner en ventaja al equipo de Guillermo Barros Schelotto. Ezequiel Muñoz, Agustín Módica y Emanuel Mammana, en su propio arco, le dieron la victoria al Mensana en un partido que tuvo de todo.
De esta manera el Mensana consiguió romper la racha de siete partidos al hilo sin poder sumar de a tres. Además, abrochó el segundo triunfo en el Víctor Legrotaglie en lo que va de la temporada.
Apenas dos minutos y medio pasaron para que el marcador se modificara. Vélez salió prolijo desde el fondo y, pasando mitad de cancha, apretó el acelerador. Elías Gómez llegó al fondo, entró al área y no se apuró. El lateral izquierdo se tomó un tiempo más y tiró el centro hacia atrás para la llegada de Florián Monzón, quien de zurda la puso al ángulo. Nada tuvo para hacer César Rigamonti.
Gimnasia intentó responder y tras sacar del medio, tuvo su primera chance de gol. Fue un cabezazo de Agustín Módica que terminó en las manos de Alvaro Montero. A los 10 minutos, la visita volvió a pegar. La pared entre Manuel Lanzini y el chileno Diego Valdes culminó con la definición mano a mano del ex River, quien no falló a la hora de enfrentar a Rigamonti.
Cuando se jugaba el tiempo adicionado, llegó el merecido descuento para Gimnasia. Un tiro libre preciso de Lencioni encontró la cabeza de Ezequiel Muñoz, quien entró a la carrera y cabeceó cambiando la trayectoria del balón.
En el complemento, Gimnasia saltó al campo de juego con una cara totalmente distinta a la de los primeros minutos de juego. A los 35', y una vez más en el botín zurdo de Facundo Lencioni, Gimnasia se acercó al empate. La pelota fue desviada al córner por el arquero de Vélez.
De ese tiro de esquina llegó la merecida igualdad para Gimnasia. Lencioni, desde el tiro de esquina, se la puso en la cabeza a un Agustín Módica que se sacó la espina de los dos testazos anteriores en los que no había podido convertir. Y lo que terminó sucediendo, se veía venir. De tanto ir, el equipo de Darío Franco borró los malos primeros minutos, fue protagonista y comenzó a merecer el triunfo. Este lo alcanzó en el último suspiro.