lunes 13 de abril de 2026

LOCALES | 13 abr. 2026

NUEVO FENÓMENO

De Junín a Rosario, Pergamino o San Nicolás: Con menos colectivos, crecen los viajes en autos compartidos

07:09 |Posteos en Facebook, grupos de WhatsApp e historias de Instagram se convirtieron en la vía para organizar traslados más baratos y directos entre Rosario y distintas ciudades de la región, en medio de la baja de frecuencias y la cancelación de servicios interurbanos


“Viajo a Pergamino desde Rosario este jueves a las 14, tengo tres lugares”. El aviso aparece en el grupo de Facebook “Carpooling Rosario-Pergamino” y se repite, con mínimas variaciones, casi todos los días. En los comentarios, quienes necesitan hacer el mismo trayecto reservan su asiento. Así, entre posteos en redes sociales, grupos de WhatsApp e historias de Instagram, cada vez más usuarios se organizan por su cuenta para moverse entre Rosario y distintas ciudades de la región, en medio de la crisis que golpea al transporte interurbano de pasajeros, con menos frecuencias y servicios directamente cancelados.

La lógica es sencilla: compartir un auto particular para dividir gastos y llegar al destino. Esa práctica, conocida como “carpooling”, se consolidó como una alternativa frente al deterioro de las conexiones en colectivo entre Rosario y localidades cercanas de Santa Fe, pero también de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos.

Venado Tuerto, Casilda, San Nicolás, Junín, Paraná, Concordia e incluso la Ciudad de Buenos Aires (Caba) aparecen entre los destinos más habituales de una modalidad que, en muchos casos, resulta tan económica como el colectivo o incluso más barata, con el plus de ofrecer un traslado más directo, casi puerta a puerta.

Aunque existe una aplicación como CarpooleAr para coordinar este tipo de viajes, también crecen los circuitos informales en redes sociales, donde el contacto entre conductores y pasajeros es más inmediato. La contracara es la seguridad: no siempre está claro con quién se viaja. Sin embargo, como muchas veces se repiten los mismos recorridos y se arma una red de usuarios frecuentes, el sistema termina funcionando sobre la base de la confianza. Con boletos cada vez más caros y menos servicios disponibles, muchos pasajeros optan por organizarse como pueden.

Crisis económica de por medio, el costo del transporte tiene un lugar central en la ecuación. En muchos casos, el viaje en auto compartido cuesta lo mismo, o incluso menos, que el pasaje de colectivo interurbano, pero no hace falta salir a esperarlo ni trasladarse hasta la Terminal de Ómnibus. “Desde 2024 me anoto en un grupo de WhatsApp donde los conductores anuncian los lugares que tienen disponibles y viajo hasta Junín. Me dejan en la puerta de la casa de mis papás”, explica Lucía, estudiante de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) que vuelve a sus pagos cada dos semanas, en conversación con La Capital.

Otro punto clave es la frecuencia. Dependiendo de la localidad y la distancia con Rosario, los viajes compartidos salen cada hora o varias veces en el mismo día, tanto de ida como de vuelta, una cantidad de servicios impensable en el servicio urbano de pasajeros. El precio suele ser fijo (salvo que se produzca un cambio en los precios del combustible y/o el peaje) y se intenta que sea lo más cerca al costo posible. Eso sí, si se baja uno de los pasajeros del auto a último momento, el costo del viaje se divide entre los que quedan, por lo que aumenta. Un factor a considerar.

En sus orígenes, la idea del viaje compartido tiene un espíritu comunitario y se divide el precio "justo": en muchos casos, los conductores son personas que quieren viajar de una ciudad a otra y repartir costos. Sin embargo, con la proliferación de estos servicios informales, también afloran "remiserías" (aunque no estén habilitadas para dichos fines) que buscan sacarle rédito al esquema.

Pero ni los viajes compartidos ni el fenómeno del “carpool” empezaron ayer. Algunos factores, como el recorte de subsidios al transporte por parte del gobierno nacional, la cada vez más baja de frecuencia de colectivos por el aumento de las naftas y la “falta de pasajeros” que señalan las empresas de transporte, profundizan la crisis del transporte interurbano y permiten que iniciativas de viajes compartidos sumen adeptos.

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