domingo 24 de mayo de 2026

LOCALES | 24 may. 2026

EDITORIAL DE DOMINGO

Petrecca, el ventajero

07:58 |Existe un “modelo Petrecca”, que no es más que dar vueltas y vueltas en la rosca política con el único objetivo de roer algún pedazo del queso para sí mismo


Por: Redacción Semanario de Junín

EDITORIAL PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 515 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 23 AL 29 DE MAYO DE 2026.

Tras dejar el PRO y subirse a SOMOS Buenos Aires para las elecciones provinciales del año pasado, el por entonces intendente de Junín, Pablo Petrecca, tras obtener una banca en el Senado provincial, sostenía que quería llevar “el modelo de Junín a la provincia”.

El “modelo Junín” que pregona no es otro que el de la casta política más rancia: el del político que se arrastra para conseguir un espacio en el partido que mejores posibilidades de ascenso le otorgue, sin pensar en la responsabilidad que deberá asumir para atender las necesidades de quienes lo votaron.

Petrecca es, a las claras, un “ventajero”. La acepción propia del lunfardo define con precisión a una persona oportunista y aprovechada, que siempre busca sacar provecho u obtener la mejor tajada en cualquier situación, negocio o relación, sin importarle demasiado los límites éticos ni el bienestar de los demás.

De hecho, Petrecca no es un ex intendente, ya que tras alcanzar la banca en la Legislatura no renunció a su cargo en el Ejecutivo municipal, sino que tomó licencia y, celoso de la custodia del poder, pergeñó un plan con un año de anticipación: hizo renunciar a su cuñado, Juan Fiorini, a su banca de concejal para postularlo pocos meses después y alcanzar así la presidencia del cuerpo deliberativo, convirtiéndolo de ese modo en su sucesor natural.

En realidad, no existe un “modelo Junín” —que, de existir, dejaría a los juninenses muy mal parados frente a cualquier parámetro ético—. Existe un “modelo Petrecca”, que no es más que dar vueltas y vueltas en la rosca política con el único objetivo de roer algún pedazo del queso para sí mismo, sus familiares y sus amigos.

Desde que es senador, Petrecca no ha hecho más que trashumar por cada mitin político del PRO, al que regresó sin sonrojarse luego de usar y tirar a los intendentes radicales de la Cuarta.

Sus proyectos legislativos, por cierto escasos de argumentos sólidos, parecen buscar solamente chicanas contra el gobernador Axel Kicillof y algún impacto pasajero en medios complacientes con el macrismo.

El resto del tiempo sobrenada las aguas en busca de algún madero que lo salve para seguir alimentando su plan de acumulación de poder, mientras intenta esconder —cada vez con menos éxito— sus modismos de impostor.

 

Siguiendo con el lunfardo, bien podría encuadrarse en la categoría de “chanta”, apócope de “chantapuffi”, por su invariable bipolaridad política, siempre marcada por la conveniencia del contexto.

Ejemplos sobran. Mientras hoy paga notas en medios nacionales —que luego replicarán disciplinadamente algunos amigos locales— proponiendo una PASO entre Mauricio Macri y Javier Milei, los archivos siguen siendo los peores enemigos de su impostura.

Apenas en agosto de 2025, luego de que los libertarios de la Cuarta Sección no le concedieran el primer lugar en la lista y cambiara su camiseta amarilla por la rosa fucsia, Petrecca lanzaba en conferencia de prensa una crítica al Presidente utilizando incluso su propio lema de campaña. Al referirse a episodios como $Libra o Espert, afirmaba: “Primero, corrupción nunca más”. Y añadía que había acompañado a Javier Milei “para que gane el balotaje, confiado en el fin de una época que utilizaba al Estado para llenarse los bolsillos”, aunque advertía que “es necesario que esta acusación contra el actual gobierno se aclare cuanto antes”.

A su tiempo, Milei le devolvería la gentileza durante su visita a Junín, en plena campaña, desde el inhabilitado Teatro San Carlos y en referencia al estado calamitoso del municipio: “Reclámenle al intendente”, disparó el mandatario.

El problema para Petrecca no parece ser nunca la ideología, la coherencia ni siquiera la gestión. El problema es quedarse afuera del “negocio” que para él significa la política. Por eso cambia de camiseta con la misma facilidad con la que otros cambian de corbata. Y mientras Junín acumula abandono, decadencia y promesas recicladas, él sigue haciendo exactamente lo único que verdaderamente domina: sobrevivir. Aunque para eso tenga que traicionar aliados, electores y hasta sus propias palabras.

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias