martes 27 de enero de 2026

LOCALES | 5 jul. 2017

UNA LECTURA A CONTRAPELO

La política del marketing se adueñó de las palabras

La información de que “Junín es la ciudad más segura de la provincia”, además de causar indignación, da muestra de la negación de los funcionarios hacia los problemas reales.


Por: Omar Meraglia

Según el Ministerio Público, Junín “es la ciudad más segura de la provincia”, eso significaría que hay otras “un poco menos seguras” y finalmente alguna allá por el final de la lista “un poco insegura”.

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, sostenía que “existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”.

El gobierno local (también el nacional y el provincial) nos prometió alegría y felicidad, lo que no queda claro es qué esperan de nosotros: si debemos hacernos los idiotas o serlo.

Causa preocupación y también indignación que la política del marketing se adueñe de las palabras, porque está claro que no se puede hablar de “seguridad” en medio de la inseguridad reinante.

En todo caso, Junín será la ciudad menos “insegura”, porque hay otras que lo son aún más, pero hablamos de un desvalor como lo es la inseguridad y no de un mérito como lo sería la seguridad.

Esta negación de la realidad respecto a la inseguridad, actitud que también tenía el anterior jefe municipal Mario Meoni, es imposible de aceptar, por el mero hecho de que la situación empeora cada vez más.

Durante muchos años criticamos el que se destinaran a Junín altos funcionarios policiales oriundos del conurbano bonaerense, ya que eso llevaba a comparaciones sin sentido.

“Yo vengo de Lanús” me dijo un día un comisario destinado a Junín cuando hablamos de inseguridad local y continuó: “¿Vos sabés lo que es Lanús al lado de esto, acá están en un paraíso”.

Esta idea de bajar peldaños en materia de seguridad, se fue acrecentando con el tiempo y hoy en día, Lanús y el conurbano en general, están peor que antes y Junín, lamentablemente también.

Seguimos en el “paraíso”, porque nos queda compararnos con México y Colombia, donde aún están mucho peor y así cada vez bajamos un escalón más en medio de la mentira.

Falacia que incluye -como se aseguraba- que las medidas tomadas por el intendente Pablo Petrecca fueron las que permitieron esta “buena nota” para nuestra ciudad en materia de seguridad.

Ya se trata entonces de un marketing absurdo a la hora de querer presentar a un intendente tímido y novato acompañado por una gestión familiar, como si fuera un “animal político” o un superhéroe que nos salva de los villanos por un lado y de las inundaciones por el otro a partir de sus acertadas decisiones.

La pregunta es: ¿quién se hace cargo de los fracasos? O la palabra fracaso no figura –como parece- en los manuales del marketing político.

Tal vez Petrecca deba empezar a tocar timbres en las casas de las víctimas de escruches y en los comercios asaltados a punta de pistola.

Tal vez le sirva que le comente que me tocó hace algunos días asistir a una joven estudiante de la UNNOBA luego que la atacaran dos delincuentes en moto.

Seguramente al gestor de la ciudad “más segura de la provincia” no pueda explicarle con lujo de detalles  el estado de shock de esa chica a la que le pegaron un par de trompadas y tirándola del pelo la arrojaron al piso, para quitarle el teléfono móvil que llevaba en la cartera.

Quizás nuestro fotogénico superhéroe sienta algo de empatía cuando le cuente que la jovencita intentó proteger con sus uñas la cartera que estaba cargada de afecto, porque allí llevaba a su pequeña y adorada mascota.

No se trató de un voleo en los suburbios, sino que ocurrió a pocas cuadras de la terminal de ómnibus un domingo apenas caído el sol.

Tal vez no sepa el Intendente, que la acompañé a la terminal adonde originalmente se dirigía antes del asalto para viajar a su casa en una ciudad vecina.

Lo que seguramente no pudo escuchar el Lord mayor fue cuando la joven me confesó sollozando que no quería estudiar más, que iba a “largar todo” para refugiarse en su ciudad porque allí “esas cosas no pasaban”.

Le dije que no dejara de lado esas ideas y que cuando estuviera más calma, considerara la situación y no se sintiera amedrentada.

Cuando el micro partió, me invadió ese espíritu irónico del que no puedo desprenderme y me dijo: “cómo esa chica va a dejar de volver a Junín, la ciudad más segura de la provincia”.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICION Nº 65 - 1 DE JULIO 2017

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Notas Relacionadas
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias