Este próximo 10 de junio se cumplen diez años desde que comenzaron las obras de la autopista sobre la Ruta Nacional 7 hacia Junín, uno de los proyectos viales más importantes para el noroeste bonaerense, y no es una fecha para festejar: El corredor Luján-Junín, de 196 kilómetros de autopista, tiene unos 118 kilómetros terminados, pero varios en espera.
En este tiempo, la Autovía 7 tiene entre sus logros (aunque ahora el deterioro es evidente), varios tramos de doble vía, entre ellos los tramos entre Junín - Chacabuco, Carmen de Areco - San Andrés de Giles, y Giles y Luján, además de la variante de Giles. Sin embargo, la obra sigue inconclusa en dos sectores que quedaron paralizados tras la suspensión de la obra pública nacional en diciembre de 2023.
Por un lado, la denominada Variante de Chacabuco, que tenía más del 75% de avance y podía finalizarse en 2024, permanece detenida y también el tramo Chacabuco-Carmen de Areco, de 55 kilómetros, el más extenso de todo el proyecto, que solo recibió movimientos de tierra y algunas obras de canalizaciones, alcantarillado y preparación de superficies, pero nada de cemento.
Por otro lado, la paralización también alcanzó a la travesía urbana de Junín, cuya obra nunca llegó a comenzar pese a que la empresa adjudicataria ya había instalado su obrador en 2023.
Ahora, diez años después del inicio de los trabajos, la autopista que logró mejorar la seguridad vial y transformar gran parte del corredor, no tiene mucho para festejar. Porque por un lado restan casi 80 kilómetros para completar una obra estratégica para la región y por el otro, porque el deterioro avanza y hay varios kilómetros que ya presentan serios riesgos para la circulación.