Por: Semanario
Hoy el mundo transita la “guerra del trabajo”: un puesto vale una vida (o dos o tres) y lo importante es no tener bajas.
El gobierno de Cambiemos dejó de lado esa premisa y de forma indiscriminada abrió puertas para que el empleo de los argentinos cayera estrepitosamente.
Mientras el argumento era el de que había que trabajar hasta “los fines de semana”, según dichos del Presidente Mauricio Macri en el inicio de su gobierno, lo cierto es que hacia fines de 2019 habrá más de 2.600.000 de desocupados frente a 1.900.000 personas desocupadas registradas un año antes. Un estudio de la Consultora Radar reveló que el año cerrará con un desempleo del 12% por lo que superaría los dos dígitos. Se trata del peor registro desde 2005 y se deberá al mal desempeño de la economía de nuestro país.
Según el relevamiento de la consultora, sobre la base de datos del INDEC, en el último año todos los sectores relevantes en materia de empleo mostraron caídas en los puestos de trabajo. De esta forma, los niveles de desempleo se notaron en la industria, la construcción, el comercio, la gastronomía, el transporte y la intermediación financiera.
A nivel municipal, como casi en todos los ítems, el resultado es negativo y las medidas para revertir la situación no han aparecido, ni siquiera un atisbo en la búsqueda de soluciones.
La presencia del abogado laboral juninense Abel de Manuele en nuestro medio dejó abierto un debate con un escenario preocupante en función de las situaciones negativas que hay que enfrentar como lo son la economía global en decrecimiento, la concentración de la riqueza y sin dudas la tecnología que todo lo hace más sencillo pero al mismo tiempo, requiere de menos mano de obra.
De Manuele es profesor nacional e internacional y durante su charla llevada a cabo en el marco de clases de política brindada por el Frente Renovador local, instó a retomar el desarrollo en Junín, para recuperar el terreno perdido en materia laboral, poniendo como ejemplo los puestos de trabajo que desaparecieron con el ferrocarril y el campo.
El catedrático también se refirió a la fuerte precarización y empleo “en negro”, algo que el propio ministro Dante Sica pronunció en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), procurando una flexibilización que, al igual que otras ya implementadas, terminan minando el poder adquisitivo del obrero, sin que se solucionen los temas de fondo.
Sica mencionó que "estamos enfrentando, al mismo tiempo, un desafío que nos viene del pasado, que es una enorme deuda con más de 4 millones de trabajadores que están en la informalidad". Asimismo, el ministro de Trabajo y Producción consideró que "el desafío del futuro del trabajo está cambiando de manera acelerada las formas de producir y generar valor".
HACER ALGO
En Junín (y en buena parte del país) se da una situación particular y es que en su mayoría se intenta mirar hacia las nuevas tecnologías como la solución a estos problemas, pero no prestamos atención de las fortalezas y debilidades que ni siquiera hemos puesto en la balanza a partir de algún trabajo serio que lo determine.
En tanto, contamos con miles de hectáreas productivas –dedicadas casi todas a lo mismo- con una ecuación que termina siendo plena de un gasto de energía fenomenal y la poca generación de mano de obra e ingreso local.
La alternativa propuesta de agricultura extensiva no ha hecho más que terminar con los pequeños y medianos productores, haciéndolos vulnerables por el consumo de agroinsumos y precios de referencia internacionales.
El maíz o la soja de Junín terminarán en un barco hacia China que servirá para alimentar a cerdos para el consumo de carne en Asia, mientras que la leche, la fruta, la verdura que reparten en las escuelas de Junín proviene del gran Buenos Aires. Imaginemos por un momento todo el transporte invertido, con litros de combustibles y otras energías consumidas, cuando a partir de un proceso local organizado y planificado podríamos generar empleos, aportar un granito de arena a minimizar la huella de carbono y promover nuevos emprendimientos.
Claro que para eso hace falta un acuerdo social, la generación de políticas y proyectos.
No sólo la administración comunal debe abocarse a tener especialistas que no estén sentados detrás de un escritorio y hablando de la nada misma, sino que busquen nuevos mercados y producciones en una tarea conjunta con las instituciones intermedias, quienes deberán propender a la profesionalización de sus dirigentes y cuadros internos.
Tal vez parezca demasiado para una ciudad de funcionarios y dirigentes “exitistas” que plantan banderines verdes cuando Sarmiento está cerca del ascenso, pero no se involucra en temas políticos que hacen a la calidad de vida de la población, esperando en una burbuja confortable, como ha ocurrido con los cuatros años de gestión de Cambiemos, la ayuda provincial o nacional.
DISCUTIR Y TRABAJAR
Sería importante que la concreción de alianzas electorales sirva para que después de las elecciones los distintos sectores sigan trabajando en proyectos que, además, se concreten.
La discusión sobre la necesidad de una nueva forma de intervención territorial implica dejar de lado pasiones e incluso cierta actitud militante por parte de políticos e instituciones, caso contrario la política local fracasará.
Debe existir consenso sobre el papel relevante que el empresario regional tiene que cumplir en el desarrollo. Las políticas de planificación y promoción del mismo deberán incluir en forma más sistemática y con mayor rigurosidad conceptos y análisis propios de la economía en distintos niveles.
Las inversiones deben abocarse también a la elaboración de planes estratégicos municipales convocando a especialistas que revaloricen las nociones de externalidad, economías de alcance y aglomeración. Seguir haciendo lo mismo durante décadas no dará más que los mismos resultados.
PARTICIPAR EN SERIO
Por supuesto que esto podrá realizarse en un marco nacional que contenga alguna previsibilidad de la economía y no este laberinto de conceptualidades rebuscadas que siempre terminan en historias de pobreza y decadencia.
Con un contexto macro, se podrá arribar a una planificación micro, según advierten los especialistas en desarrollo y para ello no sólo la ciudadanía tendrá que elegir representantes políticos aptos, sino que además quienes participen en la dirigencia deberán estar capacitados para ello.
Ya que en ese escenario resultará importante discutir qué papel se le dará a las organizaciones sociales en la instrumentación de la política y la definición de la estrategia, puesto que es necesario garantizar la representatividad y la participación de todos los actores de la comunidad en el proceso de gestión, que no deberá dejar fuera del programa a los sectores emergentes y siempre vulnerables y vulnerados.
La generación de trabajo, la creación de empleo, la oportunidad laboral, la inversión empresarial y los emprendimientos, no son una zanahoria para atraer voluntades sino que se trata de una gestión mancomunada.
FOMENTO Y UNIVERSIDAD
En nuestro medio ha habido algunos intentos de fomento de producción local, algo que se perdió en los últimos tiempos tal vez por algunos apuros en lograr resultados impactantes, en lugar de primar la necesidad de generar empleos en la ciudad.
La mayoría de las obras municipales fueron realizadas por empresas foráneas, incluso el transporte de colectivos fue otorgado a empresarios de afuera más allá de que los choferes sean juninenses. Del mismo modo, con los alimentos que se proveen en las escuelas, provenientes en su mayoría de mercado del gran Buenos Aires, lo cual provocó un llamado de atención por parte de los concejales de la oposición en el recinto del cuerpo.
Esta atomización de emprendedores no ha encontrado aún una vocación para trabajar de forma asociada, ya que no ha habido un ente rector y político claro para favorecerlo, lo cual indudablemente apuntalaría la situación.
La posibilidad de la UNNOBA como generadora de material de capacitación para nuevos emprendimientos, oportunidades y negocios, resulta un elemento de vital trascendencia para un Estado comunal que debiera servirse de esas herramientas para difundirlas y fomentarlas.
Sin embargo no ha habido una interacción en ese sentido, porque lamentablemente tampoco hubo un proyecto siquiera de mediano plazo para empezar a plantearnos qué tipo de Junín queremos para desarrollar.
Y ante esa falta de incentivo, seguimos recibiendo la postal que no queremos ver y es la de asentamientos que se acrecientan, pedidos de trabajos que ya son un ruego desesperado, capacidad ociosa en las empresas, el comercio en jaque por la falta de dinero en los bolsillos del público, chacareros ahogados en su finanzas por la vulnerabilidad de la producción y un municipio pobre de acciones por una pobre administración.
La creación de empleo local, como posibilidad de ir de “abajo hacia arriba” surge como un debate impostergable para una amplia mesa de funcionarios, dirigentes gremiales, representantes del comercio, la industria y el campo, pero es imprescindible que se lleve a cabo en un marco profesional y no en una mezcla de voces donde predominen los intereses particulares y no los comunes de todo un distrito. De eso ya ha habido mucho y como vemos, no sirvió de nada.

Tras la fuerte caída de la actividad económica registrada desde comienzos del año pasado, cuando el PBI creció 3,6%, el desempleo volvió a ubicarse en los dos dígitos en el primer trimestre de 2019, cifras que no alcanzaba desde 2005. Según informó el Indec, la desocupación se ubicó en 10,1% entre enero y marzo, que representa una suba de 1 punto porcentual respecto del valor del mismo período del año pasado.
Calculados en relación a la población urbana total, que se ubica, según las proyecciones del propio organismo– en torno a los 41,4 millones de personas-, había al primer trimestre 1.961.840 desempleados, lo que implica 211.800 más que los que había entre enero y marzo de 2018.
Con este número, la Argentina volvió a los registros de desempleo existentes en 2006, particularmente en el tercer trimestre, cuando fue de 10,2%. Y en el primer trimestre de ese año, el porcentaje de personas desocupadas era de 11,4%, aunque en ese momento se medían 28 aglomerados urbanos en lugar de 31.
La región con más desocupación es el Gran Buenos Aires, con 11,1%, seguida de la pampeana, que mostró un índice de desempleo del 10,2%. En tercer lugar se ubicó el noroeste, con 9,5%; y en el cuarto, la Patagonia, con 7%. La región cuyana tuvo 6,1% y el noreste, 4,5%.
De acuerdo con los datos informados por el Indec, también subió fuertemente la subocupación, del 9,8% registrado en el primer trimestre del año pasado, al 11,8% este año, un porcentaje similar al que había hacia fines de 2018. Por lo tanto, son 2,2 millones de personas las que ocupadas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestas a trabajar más horas. Respecto de los subocupados que había en el primer trimestre del año pasado, ahora hay 417.355 más.
Hace ya un tiempo el Concejo Deliberante de Bahía Blanca elevó un proyecto de Compre Local con interesante características propiciando instrumentar un régimen que otorgue preferencias en las contrataciones que realice el estado destinadas a la adquisición de materiales y / o productos de origen local y / o de la región al momento de adquirir materiales y productos de dicho origen como así también cuando los oferentes sean personas físicas o jurídicas radicadas en la ciudad o en la región ante iguales especificaciones o finalidad de uso.
En Junín, fue la cámara que nuclea a los corralones y material para construcción (CUANOBA), la que llevó una iniciativa bastante similar al concejo local.
La idea incluso es hacerlo de modo regional, para aprovechar ventajas con municipios vecinos y que la economía entre estos actores 0se fortalezca.
En el texto de la ordenanza se indica que “la Municipalidad la ciudad de Bahía Blanca y el Hospital Municipal deberán establecer preferencia por los proveedores (personas físicas o jurídicas) radicados en la ciudad y/o en los municipios de la región, para la adquisición de bienes y/o la locación de servicios”, para luego considerarse ciertos requisitos respecto a los valores de contratación y sus posibles “excesos” de los precios corrientes. Por ejemplo “cuando el precio del bien y/o servicio producido o prestado (según corresponda) por productores Bahía Blanca no supere en un diez por ciento (10 %) al de la oferta más conveniente”.
EL TEXTO ORIGINAL FUE PUBLICADO EL SÁBADO 22 DE JUNIO 2019 EN NUESTRA EDICIÓN IMPRESA