

Por: Semanario
El título de este artículo parece ser la consigna de la actual composición del Concejo Deliberante. Más allá de una ordenanza sancionada sobre normativas acerca de la violencia de género y diversidad, con la creación de un Observatorio, que es posible que quede en los papeles porque desde el Ejecutivo nunca se aplique, dedican horas y horas a pergeñar y debatir asuntos muy lejanos al interés cotidiano de los vecinos.
Así fue en la sesión de la semana pasada. En el ambiente quedó flotando el tema del SAME, que había sido presentado por las autoridades municipales para celebrar el convenio con la empresa Intermed. Esto significará que las ambulancias tengan nuevo logo, que la Provincia envíe tres ambulancias nuevas y algunos fondos (sin especificar), y que el municipio le asegure al amigo de Intermed la prestación del servicio de emergencias en la vía pública y las escuelas por otros tres años. A cambio de casi 45 millones de pesos, por ahora, porque seguro que los montos se irán inflando con la inflación, valga la redundancia.
A pesar del papel de “soldaditos de Petrecca” que han observado siempre los integrantes del bloque Cambiemos, misteriosamente esta vez dieron marcha atrás y no impusieron su mayoría (con el voto del amigo Andrés Rosa, da empate y define el voto doble del presidente del cuerpo), como suelen hacer. La oposición no trabó el proyecto: pidió, razonablemente, que antes de comprometer el patrimonio público se aguardaran las elecciones del 27, a ver quién resulta electo intendente. Total, las escuelas nunca tuvieron cobertura y hay convenio prorrogado con Intermed hasta fin de año.
Sin explicaciones mediante, el oficialismo retiró el proyecto del orden del día. Y el tema SAME, de prioridad uno, pasó al olvido. Al menos momentáneo, porque todos prometen retomarlo en la sesión del 5 de noviembre.
CAUSAS EN EL RECUERDO
A cambio, el oficialismo no podía “desperdiciar” la última sesión del Concejo antes de las elecciones. Por eso, eligió hacer lo que más le gusta: abrir el baúl de los recuerdos y sacar a flote desatinos de la gestión anterior. Tan anterior es que ya casi ellos mismos son quienes están a punto de convertirse en pasado.
En una confusión de roles, dado que el Concejo Deliberante es el órgano de contralor del municipio y no de la Justicia, se pusieron en el rol de veedores judiciales y Cambiemos decidió presentar un proyecto sobre tablas, aunque sabía que no iba a prosperar.
La idea era “armar revuelo” con una discusión y poner la mirada sobre ex funcionarios, además de asegurarse tapas en los medios periodísticos casi propios que tienen en la ciudad. Así revolvieron el cajón y decidieron traer a colación las causas judiciales que afrontaron cuatro ex funcionarios del gobierno municipal anterior (condenados por malversación de fondos públicos), y pretendieron mandar cartas a diestra y siniestra para averiguaciones sobre cumplimientos de penas.
Nada mejor para estos casos como orador que Juan Carlos Tolosa Rossini, ampliamente conocido por su lengua filosa y escasa contracción al trabajo productivo.
Como no hubo respuestas de parte de los bloques opositores y no lograron los dos tercios de acompañamiento, ahí nomás quedó el tema.
TOMÁ ESTA OTRA
Bajo la manga, el bloque del Frente Renovador se traía un contragolpe, que tampoco prosperó. En este caso, querían averiguar en la Justicia el estado de la investigación a partir de una denuncia realizada por “enriquecimiento ilícito” contra el ex secretario municipal de la gestión Petrecca y obispo de la Iglesia evangélica del hermano del intendente, Guillermo Alberti. Ya que estábamos, preguntar por su esposa, el otro hermano Petrecca (el de la ANSeS) y su mujer, que integrarían una empresa conjunta de índole inmobiliaria.
ASÍ TERMINÓ
Después de este circo, en el que quisieron armar la última polémica previa a las elecciones, los concejales se sacaron una foto todos juntos festejando la ordenanza sobre violencia de género que sí habían logrado aprobar. Y sin que haya bajado del Ejecutivo.
Los concejales de Junín son 20. El domingo se renovarán 10 bancas. Y todo indica que la miseria laboral, de imaginación, representación y acompañamiento al vecino seguirán siendo una deuda pendiente del Concejo Deliberante.