Junín. sábado 19 de septiembre de 2020
Semanario de Junín » Locales » 12 sep 2020

Semanagro

El romanticismo de la producción pampeana

Agricultura drogadependiente, cerdos que traen pandemias, pueblos fantasmas. La falta de un debate para buscar soluciones acordes a las necesidades de todos y bregando por el bien común. Una tarea que hasta ahora parece imposible y donde agro y ambiente son como el agua y el aceite.


TAGS: SEMANAGRO
Por:
Redacción Semanario

La Argentina está en una situación compleja nacida de dificultades económicas que se fueron agudizando a partir del endeudamiento del gobierno de Mauricio Macri, que en verdad no aportó mayores previsiones a la productividad del país. Las inversiones no llegaron, las industrias no crecieron, las pymes se fundieron y el campo siguió con su sistema obsoleto del cóctel de transgénicos y abuso de químicos, con el agravante de tener suelos cada vez peores en las mejores regiones del país y en cuanto a su aptitud agrícola.

Como si fueran pocos males, apareció la pandemia que sumó más inconvenientes, con un parate económico jamás previsto y la ayuda del gobierno para los sectores más desprotegidos a través de la IFE, agregando los subsidios ATP a miles de empresas que se encontraron con que el sueldo de sus empleados era cubierto por el Estado.

Es obvio que para lograr estabilidad económica este “rescate” deberá ser cubierto por algún tipo de estrategia de producción de las que permita el ingreso de divisas, producto de la exportación

Es cierto que el “campo” nunca deja de producir, eso sólo podrían hacerlo los productores y no son tan obvios de perderse el negocio ni el sustento.

Nadie puede dudar que Néstor Kirchner tuvo “viento de cola” cuando asumió y eso le permitió levantar vuelo con una economía que había quedado convertida en cenizas luego del paso del “Huracán” De la Rúa que, en una alianza bastante similar en su concepción a la que lideró luego Macri en 2015, no dejó nada a su paso, trayendo al país elementos tales como el trueque, herramienta de doble sentido que a muchos permitió sobrevivir, como así también la aparición de las cuasimonedas que terminaron siendo piezas de colección y donde, al poco tiempo, en algunos casos el valor del papel era mayor al de la denominación del billete.

Fue el sector granario el que hizo el aporte de divisas en aquel entonces, con un viento a favor como nunca se había pensado, producto de la devaluación que pasó del 1 a 1 al 3 a 1.

Pero esa salida costó demasiado cuando se hace el balance respecto a lo que quedó de la ruralidad.

Lo que se denominó “sojización”, si bien salvó de la debacle económica a la Argentina, también terminó de sepultar al sector agropecuario en tres facetas. Una, el deterioro de la aptitud de los suelos; otro, el pasivo ambiental que hoy se nota en la biodiversidad y, finalmente, el éxodo rural de los pocos habitantes que ya quedaban.

Hoy se advierte un escenario similar a aquel de principios de siglo pero con una matriz productiva muy cuestionada y un daño ambiental impresionante.

Y cuando se busca determinar de qué manera se pueden seguir obteniendo divisas con un sistema obsoleto desde lo rentable hasta lo contaminante, aparecen en escena las granjas chinas de cerdos, lo cual vuelve a instalar un debate que prácticamente cuenta con mucho de proclamas pero poco de argumentos sólidos. De un lado y del otro.

Un gobierno poco claro en la propuesta de los orientales, a punto tal que terminó postergando el acuerdo con el objetivo de estudiar mejor el impacto ambiental. Y por otro lado, grupos con base en la soberanía alimentaria, pero también defensores del maltrato animal, que consideran que se trata de un proyecto dañino como terminó siendo la agricultura.

POSTERGACIÓN

Desde el twitter oficial de Cancillería se compartió la decisión de posponer hasta noviembre la firma del acuerdo con China por la instalación de granjas porcinas en el país, será hasta especificar las leyes de cuidado ambiental en el tratado.

Cabe destacar que distintas organizaciones ambientales protestaron en contra de este negociado bajo la premisa #BastaDeFalsasSoluciones e incluso se reunieron con los representantes del Gobierno para manifestar sus inquietudes.

“Hemos incorporado especialmente al Memorándum de Entendimiento con China un artículo donde se asegura el respeto de las leyes de protección ambiental, los recursos naturales y la bioseguridad. Por eso, su firma se atrasará hasta noviembre”, expresa el comunicado oficial

El acuerdo se iba a firmar originalmente el pasado martes, es por ese motivo que organizaciones socioambientales habían programado marchas para el 31A, como las que hubo el 25 de agosto. Además, luego de la primer marcha, se realizó un encuentro vía zoom llamado “Producción porcina: un modelo nacional, cooperación internacional y soberanía alimentaria”.

Sin embargo, muchos de los asistentes denunciaron que cuando comenzó a hablar el Canciller Felipe Solá, fueron expulsados de la videoconferencia.

De la presentación participaron Solá, el exsecretario de Agricultura Gabriel Delgado y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, el ministro de Agricultura, Luis Basterra y el senador provincial de Buenos Aires y titular del movimiento Arraigo, Paco Durañona

Hace poco más de un mes, la cancillería mantuvo un encuentro con dirigentes de movimientos ambientales, como Jóvenes por el Clima, la periodista Soledad Barruti y el abogado ambientalista Rafael Colombo quienes manifestaron su preocupación sobre esta problemática y pidieron, además un debate público en el Congreso de la Nación.

 

ROMANTICISMO PRODUCTIVO

El debate público que se propone para llevar al Congreso de la Nación resulta más que interesante en tanto haya tiempo suficiente para que, quienes desean comprar productos agropecuarios argentinos, puedan esperarlo.

Lo que se requiere es comenzar a buscar puntos en común de forma urgente, dejando de lado el romanticismo productivo de cambiar la matriz dando un giro de 180 grados sin ninguna transición y creyendo que habrá algún resultado del que e verdad, nadie habla.

Seguir con el desmonte, aplicar cada vez más agroquímicos en el límite donde funcionan escuelas o se desenvuelven los pueblos de los partidos de la pampa húmeda, continuar con la vulnerabilidad de los precios de granos mundiales, las sequías e inundaciones, resulta una ruleta difícil de apostar para poder acertar un pleno cuando los planetas –todos- queden alineados.

Y como si fuera poco, cuando se logra el tan ansiado valor agregado de vender carne y no sólo granos, como el caso de los cerdos,  siguen apareciendo nubarrones que ni siquiera se sabe muy bien si producirán tormentas suaves o fuertes, o siquiera una llovizna, porque incluso es probable que no sean nubarrones sino solamente humo.

¿Entonces el agro será una utopía para los distritos del interior? ¿O habrá acaso algún elemento que permita el ensamblado entre lo productivo, lo ambiental y lo social? Y algo más, que esa trilogía sirva para el ingreso de divisas al país y que el Estado pueda brindar de modo eficiente los servicios que son insustituibles.

Al menos en lo inmediato no. Lograr producción competitiva con contaminación cero es una ecuación que no conocen los países más adelantados. Que al mismo tiempo se puedan aplicar políticas para revertir el éxodo del sujeto agrario y que parte de la obra pública apunte a mejorar los caminos rurales, la conectividad y la dotación de fuentes de energía en el campo, además de dar recursos mínimos en salud y educación a los habitantes de la ruralidad, es un hecho que puede lograrse pero para eso hace falta empezar.

Y mientras el debate es por los cerdos, seguirá produciéndose agricultura sin gente y las ciudades con escasa infraestructura seguirán creciendo en bolsones de pobreza, sin recursos sanitarios ni energéticos, con habitantes olvidados por quienes intentan seguir con una canción romántica que suena bien a los oídos pero que no suma a la dignidad de su gente.

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS