Junín. miércoles 21 de octubre de 2020
Semanario de Junín » Locales » 18 oct 2020

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Gestión de la pandemia en Junín: ¿Colapsamos?

En una actuación de último recurso y con la “papa caliente” en la mano, Pablo Petrecca sale a buscar contagiados en el peor momento de la pandemia en Junín. Con un crecimiento de casos activos del 60% en dos semanas y sin poder determinar el nexo epidemiológico en la mayoría de los casos, el Intendente sigue sin embargo habilitando actividades al mejor estilo Larreta.


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Haciendo gala de su doble discurso, el intendente Pablo Petrecca se calzó el camisolín y el barbijo y salió a buscar contagiados por los barrios (algo que antes hacía el director de Seguridad Luis Chami de modo bastante más rudo).

Y mientras que con una mano tomaba la temperatura, con la otra firmaba más habilitaciones, en un Junín que está a punto del colapso sanitario y por la cantidad de contagios que hay no se puede determinar en el 60% de los casos cuál es el nexo epidemiológico de los mismos.

Por lo tanto se estima que las autoridades no pueden desconocer ese dato por lo cual no hicieron más que armar una puesta en escena previendo el problema que tienen entre manos.

Para quien intente negar la realidad de lo que acontece en nuestras tierras en torno a los contagios y muertes por coronavirus, sólo debería bastarle analizar los números que se dan a conocer semana tras semana y si a ello se le suma más apertura comercial y laxitud de controles, la fórmula es preocupante para todo aquel que considere a la salud como prioritaria y a la propia vida y a la de sus allegados como algo sagrado.

No se trata de comercio si o comercio no, eso es una falacia. Lo cierto e indudable es que hay que limitar la circulación de personas.

Por eso mientras la semana pasada los contagios habían subido un 5%, mostrando un amesetamiento con alta cantidad de casos (45 promedio diarios), esta última semana crecieron un 23%, pasando a 66 diarios de promedio (al sábado 17/10).

Del mismo modo, las víctimas fatales ascendieron a 57 (al sábado 17/10), mostrando un incremento del 34% más que la semana anterior.

Si consideramos los casos activos, en dos semanas crecieron de 390 (02/10) a 617 (15/10), lo cual representa casi un 60% más de juninenses que están internados ya sea en su domicilio, como en los centros privados o públicos.

En rigor, si ese porcentaje de incremento se repite, en sólo una semana la atención médica hospitalaria estaría colapsada. Más aún si se observa la cantidad de personal de la sanidad que está contagiado tanto entre los privados como en los públicos. En el primero de los casos son 130 en Junín los afectados que por obvias razones no han podido cumplir normalmente con su tarea, debilitando considerablemente el sistema.

Aun así, en estos días primaverales,  parques, plazas y paseos se llenaron de jóvenes.

Lo llamativo es que, en forma paralela, el Gobierno municipal a través de las redes sociales recuerda que se mantiene vigente la prohibición de reuniones sociales y permanencia en esos mismos espacios públicos que durante estos días estuvieron colmados.

Por otro lado, mientras aparece preocupado y ocupado en la salud de la población, Pablo Petrecca autorizó a los comerciantes a abrir en la franja horaria de 7 a 20, los gastronómicos hace ya algunas semanas que extendieron sus horarios –ahora hasta las 24-, y también se prepara para liberar los controles en los accesos a la ciudad, en sintonía con sus pares de Juntos por el Cambio de la Cuarta Sección.

La apertura de restaurantes y birrerías hasta la medianoche es una Espada de Damocles que puede causar tremendo daño en una o dos semanas.

O sea, salvo por el uso de cubrebocas en la vía pública y en el ingreso a los negocios, Junín ya retomó su vida habitual, anterior a la pandemia. Si bien hay actividades “no permitidas” la falta de control municipal hace que estén otra vez en marcha.

El resultado: Se enferman los jóvenes, se mueren los mayores.

EL PEOR ESCENARIO

El secretario general de ATSA Junín, Héctor Azil, desde el inicio de la pandemia lanzó una frase motivadora para enfrentar la situación: “Hay que prepararse para el peor escenario y trabajar para que eso no suceda”. Con los números delante, hoy aparece como una profecía autocumplida.

El dirigente de la sanidad recordó que “en agosto hubo una explosión de casos y hoy está un poco ralentizado pero siempre es hacia arriba. Teníamos una ventaja antes de esta situación y era ver cómo se habían manejado las ciudades adonde el Covid-19 les había entrado antes que a nosotros. Aún tenemos algunas ventajas en infraestructura, pero hay clínicas que a veces se quedan sin camas. Las terapias están con una alta ocupación también”.

“En marzo hablé con las autoridades municipales, le llevamos un protocolo de trabajo para unificar las acciones para detectar contagios y hacer un seguimiento de los casos, manifestamos la necesidad de monitorear los geriátricos y advertimos de la posibilidad de que llegara fuerte el Coronavirus a Junín y empezara a provocar un contagio horizontal entre los trabajadores de la salud y que prácticamente sería muy difícil detenerlo. Hoy tenemos 147 compañeros afectados en la salud privada”, agregó el ex titular de PJ local.

Otra de las cosas que abordó Azil fue el número de camas disponibles indicando que “este jueves (15 de octubre) el municipio empezó a informar sobre ese dato que nosotros lo manejamos desde agosto. Pero es un dato ‘frío’ que no dice nada porque uno puede pensar que todas las camas están disponibles y en realidad no es así porque si se necesitan para atención no estáN disponibles. Se han reducido turnos de cirugía porque falta personal, por ejemplo. Y el otro dato es que no todos tienen acceso a esas camas porque no todos tienen una obra social”.

Pero por otra parte, cabe determinar quiénes son los internados en terapia intensiva que están con respirador y que requieren de tal vez 10 a 15 días en esas condiciones y que no hay respuesta hacia los que van llegando.

Incluso hay salas de terapia cerradas en alguna clínica local porque no tienen personal para la atención y no porque no tengan pacientes en ella.

Por eso la “normalidad” que pretende el ejecutivo municipal es un tiro en el pie, del que seguramente terminará culpando a alguien por dárselo cuando fueron ellos mismos los autores.




 

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