Junín. lunes 28 de mayo de 2018
Semanario de Junín » Opinión » 14 may 2018

VISION DE FUTURO

Cosas nuestras


Escribe Andrés Rissolo, especial para Semanario

El cierre de la pista de aterrizaje del Aeroparque Junín por parte de las autoridades competentes, debido al deterioro de la capa asfáltica y por ende del riesgo para las aeronaves en su uso, fue parte de una nota publicada en éste medio, y cuyo fin era poner de manifiesto una hipótesis que encuentra sustento cuando se enfoca desde varios aspectos, de los cuales, obviamente, se destaca el económico.

Hace mucho tiempo que ronda en la mente de algunos juninenses la pregunta de ¿a quién le conviene un Junín subdesarrollado? Con más de cincuenta años vista, las perspectivas de convertir a Junín en un centro desarrollado sólo ha encontrado en los políticos de turno y en la complacencia y mansedumbre de sus habitantes, la permisividad, ineptitud, complacencia,  confabulaciones y obediencias debidas, los cimientos necesarios para que a la gran mediocridad asentara sus solidas bases permanentemente.

Convencida para ser un consorcio conformado por una salada burguesía, que encuentra su sostén al ser Estado- Dependiente, el arreglo de la pista de aterrizaje para brindar un mejor servicio a los empresarios que quisieran llegar a nuestra ciudad, o a su Parque Industrial, quizás no deje de ser sólo una remanida frase del largo coloquio que de mentiras y entelequias nos tienen acostumbrados todos los gobernantes a la hora de los discursos electorales.

La sola referencia o comparación con la ciudad de Pergamino causa algo más que un profundo escozor, al menos cuando se mencionan los dos parques industriales con los que cuenta esa ciudad y que hace de la actividad empresaria su forma natural de vida.

Castigada por la ya olvidada 1050 de Don José Alfredo y también golpeada por la 125 del “rulo” Lousteau, la actividad privada resurgió de sus escombros y es tan activa como pensante, ya que no duda en colocar en los primeros estratos a nivel nacional a hombres de origen vernáculo.

Mientras en casa sólo se debaten algunas minucias ministeriales de orden local y provincial, los  vecinos, los del otro sector, al Este del cuadrante cardinal, también entendieron la importancia de desplazar a Junín dentro del ámbito de poder de la cuarta sección electoral y allí fueron Julián Domínguez y Florencio Randazo a revalidar títulos allá por donde la ruta nacional 7 comienza.

Pero claro, como bien dice el dicho popular “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, están los que aún prefieren permanecer en el marasmo de la pampa húmeda o se pierden en los detalles periféricos de una nota, sin profundizar en la complejidad del mensaje y de las implicancias que previenen los metamensajes y paramensajes.

La lectura lineal de un texto es parte también de la decadencia educativa argentina, que lleva tanto tiempo asentada en los pupitres, que inhibe la posibilidad de abordar y ahondar en la temática del problema descripto en el mensaje, o peor aún, es la que forma esa ceguera informativa que impide la toma de conciencia del daño que estos sucesos provocan en todos los sectores. La imposibilidad de tomar medidas defensivas, ya que no superadoras, crean desvalorizaciones inconmensurables.

Por caso, nada más, cuando se advirtió como muestra que la bomba de cobalto ubicada en el Hospital Interzonal General de Agudos “Abraham Félix Pinyero” no podía ni debía reparase porque era vieja, cara, imposible de mantener, etc., meses más tarde nos desayunamos que en la vecina ciudad de Pergamino se hizo un centro oncológico modelo, con una bomba de cobalto de última generación obtenida con aporte provincial. En ese momento no era improbable pensar que la versión circulante a nivel regional de un hospital municipal para Junín significaría que el Hospital Interzonal pudiera ser trasladado a Pergamino.

Bueno, en realidad, no fue así. Pero tampoco, tan diferente.

“Les voy a adelantar una primicia, voy a pedirle a la gobernadora, y le pido el acompañamiento al cuerpo legislativo y de distritos vecinos, voy a reiterar lo que alguna vez hice público, pero ahora voy a pedirle formalmente a la gobernadora pidiéndole la construcción de un nuevo Hospital Interzonal, que quede el Hospital Regional para Junín que lo necesita, porque tiene 100.000 habitantes y necesita un hospital, no puede estar sin hospital; pero nosotros no podemos estar sin hospital de referencia”.

Esto lo manifestó en el inicio de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante el intendente de Leandro Alem, Alberto Conocchiari, quien anticipó que inició las gestiones para lograr la construcción de un Hospital Regional en su distrito. Dijo que ante la falta de respuestas del Hospital Regional de Junín, en algunos casos, hará formal el pedido al Gobierno.

Las permanentes dificultades que presenta el Hospital Zonal, a pesar del esfuerzo de sus trabajadores para atender una amplia zona de influencia, y de una ciudad que perdió y nunca repuso centros asistenciales de salud como el hospital “San José”, el policlínico “Ferroviario” y la asistencia pública se nota hasta de  las ciudades vecinas.

La crisis provocada por el caótico transito (léase motitos, accidentes, accidentados, atención médica y el paga Dios por los servicios hospitalarios y médicos), la cantidad de efectivos policiales (incorporados a la órbita estatal como paliativo a la falta de trabajo) que no logran detener las  infracciones de tránsito ni los delitos y la hasta ahora fácil maniobra de elevar los impuestos y no los sueldos por arriba del 40% hacen que la presión social se eleve a niveles de miedo.

Nuestras falencias se notan a la legua, y son aprovechados por aquellos otros que asumieron un puesto ejecutivo para hacer prevalecer las soluciones para su comunidad, consustanciado con una visión de estadista que anticipa soluciones a los problemas, con una movilidad nunca ligada ni a las dádivas por la obediencia debida ni a los ataques de pánicos que la impostura del cargo le provoca.

El parque industrial, la posibilidad de un polo gasífero y, por último, las futuras obras que se realizarán para activar la actividad ferroviaria, cuya mayor parte de las inversiones están vinculadas con trabajos para reacondicionar la red, de alrededor de 1800 kilómetros de vías del Belgrano, uno de los ramales administrados por el Estado junto al San Martín y el Urquiza, son objetivos absolutos para el desarrollo.

La posición ferroviaria de nuestra ciudad, entre de Mendoza a Buenos Aires, sus talleres arruinados y su conexión, destruida ex profeso, que trasvasaba la carga a través de Rojas, Pergamino al puerto de Rosario, deberán entrar en la apuesta local que es ganar terreno, generar trabajo sobre  el sector productivo, junto al plan de inversiones que también comprende obras ferroportuarias en Rosario para facilitar la vinculación entre el tren y el barco a fuerza de menores costos y mayor eficiencia.

¡Que se vayan todos! fue un lema surgido espontáneamente en el curso de las protestas populares, piquetes y cacerolazos que caracterizaron a la crisis de diciembre de 2001 en Argentina.

En su evolución histórica, el pueblo argentino va centrando su mira de enfoque, rectificando errores y ajustando sus calibres para cuando alguien que piense en postularse para un cargo dirigencial, ejecutivo o político, no sea un advenedizo, aventurero u oportunista, que piense únicamente en eternizar los impuestos y las ganancias para sus propias arcas como una forma de hacer patria.                                                                                                                                             

 

 

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