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El periodismo basura y el daño irreparable que provoca - Semanario de Junín

NACIONALES | 17 ENE 2022

MESA JUDICIAL

El periodismo basura y el daño irreparable que provoca

En esta columna, el periodista Jorge Déboli analiza el comportamiento histórico de los medios de comunicación oligopólicos, durante los últimos 50 años que explican su comportamiento actual.

TAGS: PERIODISMO


A medida que avanza la investigación por el aparato de espionaje ilegal montado durante la gestión del ex presidente Mauricio Macri, con el inconfesable pero notorio propósito de impulsar el armado de causas judiciales contra relevantes figuras del sindicalismo, de los movimientos sociales y de la política, se va perfilando con mayor nitidez que la llamada “Mesa Judicial”, contaba con la participación necesaria de operadores mediáticos, quienes diariamente nutrían el discurso periodístico hegemónico en la Argentina, creando una realidad virtual que dista mucho de la real, pero que resultaba muy efectiva para ahondar la grieta entre argentinos.

Para no ir demasiado lejos en el tiempo, basta analizar el comportamiento de dichas corporaciones en los años previos al golpe cívico militar que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez, viuda de Perón, el 24 de marzo de 1976.

Si bien es cierto que en esos momentos el país se sumía en un caos de conflictos sociales, sindicales, a lo que había que agregarle la violencia armado de los aparatos policiales –la tristemente célebre, Triple A-, que asesinaba a militantes y dirigentes políticos y gremiales, principalmente del peronismo, pero también de filiaciones radical, comunista y socialista, entre otras, faltaban solo nueve meses para que el pueblo remedie esa situación a través de elecciones generales.

Cobertura para el golpe genocida

En esta etapa inicial de la preparación del golpe y su ejecución, el comportamiento de la prensa hegemónica fue de un irrestricto apoyo, así como a las primeras medidas económicas implementadas por Alfredo Martínez de Hoz, cara civil visible del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, profundizando las políticas neoliberales que habían arrancado con Celestino Rodrigo, a partir del 4 de junio de 1975 con el tristemente recordado “Rodrigazo”, con una devaluación del peso del 40% que hizo bajar abruptamente la participación del salario en el PBI, que con el peronismo hasta ese momento había alcanzado el 49%.   

El lobo en el gallinero

En este punto de la historia, cabe consignar el papel del principal asesor económico del Ministro Rodrigo, el economista de la banca extranjera, Ricardo Zinn, quien luego fue asesor de Martínez de Hoz, y más tarde, en los ´90, del entonces ministro Domingo Cavallo, gestiones bajo las cuales, se produjeron los mayores endeudamientos con el FMI durante el Siglo XX, asesoramiento prolijamente ocultado por la prensa hegemónica.

Participación necesaria

Pero el daño que produjeron tales apoyos periodísticos a las políticas introducidas por el neoliberalismo en la Argentina, convenciendo a muchos argentinos que el ajuste y endeudamiento implementados bajo el slogan: “Achicar el Estado es agrandar la Nación”, era lo mejor para ellos, no fue solo económico (en todo caso estaban y están en su derecho en su carácter de prensa partidaria de sostenerlas), sino que además, el apoyo al accionar represivo de los grupos de tareas, a través del ocultamiento y tergiversación de los secuestros, fusilamientos, y desapariciones de miles de personas, con o sin actividad política, constituyó su participación necesaria, sin la cual el genocidio no hubiese podido llevarse a cabo.

Una tragedia evitable

El segundo gran pecado de los medios hegemónicos de la segunda mitad de siglo pasado, fue el ocultamiento del desarrollo de la guerra de Malvinas, haciéndole creer a los argentinos que podíamos ganarle a la primea potencia de la OTAN, sin advertirles sobre sus consecuencias, no solo en vidas humanas, sino también el retroceso en términos de Soberanía sobre las islas, que implicaba una derrota ante el Reino Unido.

El genocidio social

En los ´90, la prensa dominante volvió a apoyar la reintroducción del modelo neoliberal, resistido como pudo en los ´80 por el ex presidente Raúl Alfonsín, que llevó adelante el menemismo mediante privatizaciones, entrega del patrimonio nacional, cierre de empresas y despidos masivos disfrazados de retiros voluntarios, que dejó un saldo de 60 % de pobreza; 25 % de indigentes, 20 % de desocupados, datos de la realidad que eran disfrazados bajo títulos como “Transformación estructural”, “Modernización”, “Apertura al Mundo”, y otras construcciones que abundaron en las tapas de los diarios en esa década.

La operación mayor

Sin embargo, el “éxito” editorial de la prensa dominante, lo obtendrá en 2015, involucrando al candidato peronista en la Provincia de Buenos Aires en un delito del que nunca tuvo que ver, ni por el cual fue convocado por la Justicia, construcción ésta de una noticia falsa, impulsada por la dirigente Elisa Carrió, que le permitió al neoliberalismo colocar a uno de sus gerentes en la presidencia de la Nación, gestión bajo la cual se produjo el mayor saqueo de divisas de la historia de nuestro país, endeudando a varias generaciones de argentinos que deberán pagarla. (InfoGEI)