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Merenderos VIP en Junín - Semanario de Junín

LOCALES | 20 MAR 2022

OJOS QUE VEN

Merenderos VIP en Junín

El cierre de escuelas por la pandemia potenció el crecimiento de merenderos y comedores y al mismo tiempo esos ámbitos se convirtieron en “botín de guerra” eleccionario para captar votantes por parte de dirigentes con “piel de cordero”. Pablo Rodríguez de “Don Ito” se refirió a esta situación de premios y castigos hacia las referentes barriales y el papel que juegan funcionarios que prodigan ayuda como si fueran limosnas.



En Junín, la pandemia trajo aparejado el incremento de comedores y merenderos para dar sustento a las familias y en las redes sociales las autofotos de dirigentes políticos y “vecinos solidarios” crecieron en forma exponencial junto a los barrios cuando debiera tratarse de una tarea silenciosa y respetuosa hacia quienes viven situaciones de vulnerabilidad.

Peor aún: se establecieron algunos “bunkers” político/partidarios en algunos barrios y se conformaron “merenderos VIP” que reciben más mercadería que otros y mejor atención de la administración municipal.

En una entrevista con SEMANARIO, Pablo Rodríguez (foto abajo), de “Don Ito”, organización social que lleva adelante la tarea hace más de nueve años, se refirió a estas situaciones que –reconoció- causan vergüenza por parte de algunos funcionarios municipales.

Rodríguez destacó que actualmente en Junín, “hay unos 30 comedores y merenderos que vienen trabajando desde hace años y otros nuevos que se abrieron en el contexto de la pandemia de coronavirus. Algunos se sostuvieron y otros cerraron”.

-¿Por qué se abrieron nuevos en pandemia? ¿Por el cierre de los colegios?

-Exactamente, la mayoría se abrieron en colegios o lugares cercanos a las escuelas como en la 17 donde muchos de los chicos que van ahí cumplen con el plan educativo, pero también para cumplir con una necesidad alimentaria que no pueden recibir en su casa.

Además, estos nuevos lugares vinieron a cumplir con un espacio de contención, si bien se sirve la copa de leche o alimentos, se han transformado en talleres, espacio de ayuda y apoyo escolar. Otro rol que no estaba y que la pandemia dejó al descubierto como necesidad porque lo cumplía la escuela.

-¿Qué otras cosas dejó al descubierto la pandemia, además de esto que mencionás?

-Uno de los problemas más sustanciales fue el de la accesibilidad a internet por parte de los barrios. Nosotros, desde nuestra organización, tuvimos la posibilidad a través del ENACOM (Ente Nacional de Comunicaciones) de salir a repartir cargas virtuales a familias que no tenían posibilidades de contratar el servicio y poder cumplir con los requerimientos de clases virtuales. Eso quedó totalmente al descubierto y es que la escuela es para muchos pibes y pibas el único lugar donde tienen acceso a la virtualidad. A partir de una política nacional pudimos bajar a varios merenderos y comedores estos chips y cargas para el acceso de las familias.

Otra de las cuestiones, y que no tiene que ver con lo alimentario es el hacinamiento en el que viven muchas familias de Junín, la falta de servicios básicos y el crecimiento en algunos asentamientos que ya existían. Venimos de una profundización de la crisis económica que profundizó Mauricio Macri que trajo aparejada la falta de empleo y la pérdida del poder adquisitivo de muchas familias que pasaron a engrosar los asentamientos. También el tema de la falta de agua potable en varios de esos barrios, algo que empezó a ser más visibilizado, debido a que de repente nos quedamos sin espacios de contención como lo son la escuela y los clubes. ¿Y adónde van esos chicos? Pues a los comedores y merenderos, por eso también pusimos en marcha talleres de bijouterie, dibujo y demás actividades artísticas. Lo cual realmente es una necesidad para los habitantes de los barrios a los que les quedan lejos las entidades que brindan ese tipo de servicios en la ciudad.

-¿Esa fue la respuesta a las nuevas necesidades?

-Si a través de esos talleres que ya teníamos y que fuimos amplificando a los otros barrios, poniendo énfasis en panificados y pastas, pero también en arte y actividades deportivas. Nos dimos cuenta además que en algunos lugares hacía falta más una contención y una escucha que una bolsa de mercadería. Le buscamos la vuelta a eso y en algunos lugares, dimos un paso más. Esos talleres que desarrollábamos desde hace casi dos años hoy se transformaron en capacitaciones profesionales a través del Centro de Capacitación Profesional. Ya habíamos cumplido con el rol de la contención revinculando a las familias y era tiempo de que el centro de capacitación se instalara allí para que esas madres encuentren otro futuro.

-¿Qué les ofrece la capacitación?

-Por ejemplo, en “El Solcito” en el Cuartel II, en lo de Normita Chirulo que nos permitió el espacio teníamos un taller de cocina y pastas que no solamente te permitía aprender a cocinar, sino que podías llevarte a tu casa lo que vos producías. Eso lo transformamos en una capacitación para que esas mujeres participantes pudieran tener un oficio al finalizar el curso. Se trata de “Cocineros para comedores escolares”, lo cual no solo le permite a la encargada del merendero aprender a cocinar para grandes cantidades sino que también se les otorga un certificado para que puedan anotarse en los listados de auxiliares de los colegios. Quiere decir que habilita para que el día de mañana puedan tener un empleo genuino, bien remunerado y en relación de dependencia. Además de poder generar un auto emprendimiento Por eso estamos muy contentos con lo que se ha logrado en este tipo de capacitación porque el Taller de Don Ito sirvió para dar un paso más oficializando lo que aprendieron en estos años.

-Don Ito ya lleva nueve años desde su constitución como una “organización”, pero vemos algo que se acrecentó en pandemia y fue la desorganización de algunos sectores para “atender” a los más vulnerados y donde también se mezcló el estado municipal ¿Coincidís en esto?

-Si, totalmente. Lo vimos en plena pandemia cuando íbamos de a tres llevando la misma vianda a un comedor por lo que quedaban otros tres sin asistencia. Nos dimos cuenta que nos costaba ponernos de acuerdo a los que estábamos en la calle para colaborar. Esto por un montón de cuestiones. En algunos casos el fin es otro, tienen un fin político electoralista. Para mí la política no es mala palabra, al contrario ya que es una herramienta de transformación social, pero cuando hay otros intereses que ya que después los y las vemos repartiendo las boletas de los candidatos en los barrios, te das cuenta que fue todo una máscara para hacerse conocido por los vecinos. Igual a pesar de esas situaciones creo que pudimos organizarnos un poco mejor entre todos. Otra cosa que logramos fue la coordinación entre comedores y merenderos para que entre ellos también se conozcan y ayuden. De hecho, yo vengo de un merendero al que le sobraban arroz y fideos para llevarle a otro que no tiene. Esa posibilidad de generar “comunidad” entre las distintas referentes se logró durante la pandemia y hoy está presente ya que hay algunos que tienen mucha mercadería y otros casi nada y con esto equilibramos un poco.

-¿Ocurre que merenderos y comedores terminan siendo un “botín eleccionario” para algunos dirigentes partidarios que se cubren con la piel de dirigentes sociales y eso hace que haya algunos “Vip” que tienen más atención que otros?

-Si, claro. Si te fijás en los perfiles de quienes “caminan” los barrios y le pongo muchas comillas, te das cuenta enseguida. Organizan comidas con las referentes de los comedores y hay un montón de mujeres que quedan afuera por no aceptar condicionamientos respecto de a quien o a quienes deben recibir. Por eso hay mujeres referentes que se plantaron diciendo: “Acá vienen todos (los dirigentes) o no viene ninguno” y así lo padecen.

-Ya que te referís a las redes sociales, pareciera haber una banalización de las donaciones a comedores con una andanada de fotos y autofotos por parte de quienes ayudan supuestamente “en forma desinteresada”. ¿Es necesaria semejante exposición?

-Hay de todo y depende de cómo lo comuniques. Si ves un posteo en el que queda en inferioridad esa vecina o vecino al que ayudan, claramente esa persona persigue otro fin que no es el de la transformación. Hay algunos que se muestran como “salvadores bondadosos” a favor de alguien que está en problemas. Desde Don Ito agradecemos las donaciones porque nos permiten recibir otras. Y mostramos mucho la situación del hábitat porque es la única manera de visibilizar a estos barrios que todavía no tienen agua potable y que en pandemia escuchaban a cada rato que había que lavarse las manos. Algunos creen que eso en Junín no pasa, que pasa en el Chaco.  Por eso mostramos la realidad. No nos interesa llevar una docena de facturas y sacarnos la foto con las facturas, cosa que hacen algunos. Lo que más molesta es ver a dirigentes políticos llevando una bolsa de mercadería a un barrio y sacarse la foto, se le debiera caer la cara de vergüenza porque su responsabilidad es generar políticas de empleo y desarrollo para que el vecino pueda trabajar y comprarse la mercadería con su sueldo y no que se la entreguen como si fuera una limosna. Eso es tremendo y hay que erradicarlo.

-Como organización social seguramente Don Ito debe ser una “presa codiciada” por algunos sectores de la política

-Siempre mantuve reuniones con todos los sectores y cuando presentamos el proyecto de ordenanza sobre hábitat me he sacado fotos con todos y agradezco a quienes nos dieron una mano. Todos hacemos política social y algunos la hacen partidaria. Muchos dicen que no hacen política y después los veo que andan repartiendo boletas de un partido en los barrios. Hablan de solidaridad, pero persiguen un fin partidario. Y lo peor de todo es que amedrentan y amenazan a referentes de los barrios diciéndoles a que dirigentes tienen que recibir y a quienes no. Eso todavía lo vemos.

-¿Cuál debe ser el rol de un dirigente social?

-Debemos empezar a gestionar lo que el Estado a veces no ve o no quiere ver. Por ejemplo, el programa “Mi Pieza” reunía a un montón de vecinos y vecinas de Junín, pero el registro estaba desactualizado, entonces armamos un listado renovado y se lo llevamos a Paola Rizzo referente regional de Desarrollo Social de la Nación y nos sacamos la foto sin problemas porque mostramos que gestionamos en serio. Voy a seguir yendo a sentarme a gestionar con quien sea, para que se trabaje sobre el hábitat, para que se terminen las 25 viviendas de calle Chile. Voy a estar donde sea para que los vecinos y los dirigentes se den cuenta que hay un montón de cosas que faltan por hacer y que es necesario encarar.