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El señor de la magia - Semanario de Junín

LOCALES | 25 SEP 2022

EL ADIOS A DARIO PELLI

El señor de la magia

Sin saberlo ya había contraído ese mal que sufren los “Locos de la Azotea”. Estaba “radiotrastornado”. Y esa locura la compartía con muchos otros que corrían por los techos estirando cables.



La radiofonía vernácula está de luto. La frecuencia cardíaca se paralizó y cortó la resonancia con el mundo físico donde se cruzaba con la problemática diaria, los trabajos del día y la atención a sus mascotas. Donde también hacía lugar para el encuentro cotidiano con sus amigos para confesar penas, exculpar errores y ser cómplice de chistes y bromas que lo hacían reír a carcajadas.

Como pocos, guardaba para sí la intimidad de la noche para dedicarse a su hora del culto. Abstraído en su rincón preferido, inmerso en las leyes de la física y los mandamientos de la electrónica, embelesado y absorto frente a sus instrumentos comenzaba su rito con la magia de las comunicaciones.

Es que de chico, fascinado por esas pequeñas lucecitas naranjas que papá Atilio encendía en su lugar de trabajo, fue asimilando los más básicos secretos de la radio técnica. Sin descuidar las travesuras que la chiquilineria le reclamaba no dejó de cotejar las enseñanzas con las primeras experimentaciones.  Y tanto hizo que la magia se reveló ante sus oídos.

Después de ajustar bobinas, cables, antenas y válvulas, el éter le devolvió en el receptor una voz que de lejos contestaba su llamado. Y esa fue su urnición. Desde ahí hasta la eternidad fue la veneración que con alma y vida le dedicaría a la técnica de las radiocomunicaciones, de la radiodifusión.

Era la época de gloria de la radiofonía argentina que además azuzaba sus ansias de experimentar, de comunicar, de estar en el éter. Sin saberlo ya había contraído ese mal que sufren los “Locos de la Azotea”. Estaba “radiotrastornado”. Y esa locura la compartía con muchos otros que corrían por los techos estirando cables.

No faltaron aquellos imbéciles que, como a Susini, lo denunciaron a las autoridades, porque pensaron quizás que “el mal fuera contagioso”. Pero como bien dice el refrán “en la locura hay un solo placer que solo el loco conoce”. Pero el mote no le causó ninguna molestia. Antes bien, lo jerarquizaba, porque ante cualquier invento, rotura o mediciones electrónicas, el “loco” sabía.

Era la época de mocedades, de las motos, las chicas, los bailes. Los amplificadores a válvulas, los micrófonos de alta impedancia y los parlantes chillones. Y de ponerse a derecho. De seguir los pasos de su padre y dirigirse al Correo Argentino para rendir el examen para convertirse en operador oficial del Servicio de Radioaficionados de la Nación.

A partir de entonces, y en adelante, sería también conocido como L U  7 D P Z. La vuelta de la vida le permitieron crear vínculos con técnicos de la cuidad de Río Cuarto y en muy poco tiempo se instaló en aquella ciudad para ser competente de la emisora local.  LV 16 Radio Rio Cuarto, en 1010KHz de Amplitud Modulada estaba en sus manos. Desde el manejo de la consola en estudios centrales, las salidas desde exteriores y las asistencias en planta trasmisora pasaron a ser parte de su vida.

Pero el incremento de radiofrecuencia fue en aumento y esa perturbación lo llevó un día hasta la puesta de la Catedral misma de la Radiodifusión Argentina: LR1 Radio El Mundo. Siguieron luego LS10 Radio del Plata, LS 5 Radio Rivadavia, LS 4 Radio Continental.  A partir de allí los especialistas concluyeron que lo suyo era irreversible.

Y volvió a Junín. Pero esta vez con idea superadora para esa época. Como adelantado escuchó primero, y visionó después, el desarrollo de la emisión radiofónica modulada en frecuencia. Las hoy conocidas FM. Con su tradicional ímpetu encaró el proyecto bajo la atenta mirada de Atilio, y los compinches como José Rebert, Claudio Lassiar, Eduardo Parra Lavié, y otros tantos pusieron en el aire FM NOROESTE..

La primera emisora de Junín y zona en frecuencia modulada que se irradiaba desde la avenida San Martín para toda la ciudad. Más tarde, junto a su amigo Fabián Papa se convertiría en el Grupo Noroeste con siete radios en el aire. Pasó el tiempo, y con él la tecnología electrónica que lo desvelaba. Pero la tecnología avanzaba, la calidad de la radio en sus voces, periodistas, locutores, presentadores y columnistas fueron decayendo, alejándose del ideal de radio. Atrás, casi en el olvido quedan Carrizo, Fontana, Larrea, Marthineitz, Jurado, Barton, y tantos, tantos otros, recordaba.

La evolución de la tecnología electrónica y la computación pretendían distraerlo. Pero no lo lograba. Amigo de sus amigos y de todos aquellos con inquietudes, supo compartir los asados y mesas de café con fina cordialidad.

Hoy, la frecuencia cardíaca dejo de oscilar con la reiteración acostumbrada. Dicen los que saben que ahora esta resonando en un espectro diferente, donde los átomos les permiten a los electrones llenar ese universo con seres perfectamente resonante al sistema. Por eso, cuando algunos dicen que Darío Atilio Pelli se fue, se equivocan.

Darío retornó al éter donde repercute todas las frecuencias. Desde las principales voces hasta las más imponentes radios. En amplitud o frecuencia modulada, en onda media o corta, por microondas o internet. Su presencia no se evanece porque él es uno de los pocos que sabe manejar esa magia radiofónica que se escucha y se imagina.