El futuro no es alentador. La sequía seguirá y esta próxima campaña agrícola será la tercera consecutiva que se producirá bajo estas condiciones y se descuenta su efecto negativo sobre la agricultura, la ganadería y las economías regionales.
El último informe de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícolas de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), colocó a Junín como uno de los lugares de Argentina donde más impacta la sequía. Adela Veliz, docente de Climatología y Fenología Agrícolas en la FAUBA, explicó en el informe que “después de un invierno extremadamente seco, con precipitaciones por debajo de lo normal en casi todo el territorio nacional, salvo en el norte de la Patagonia, se observa un agravamiento de las condiciones de sequía en la zona núcleo, en el norte y el oeste de la Región Pampeana…”.
El pronóstico del SMN muestra la sequía de este período
Por su parte, Liliana Spescha, coautora del informe junto con Adela Veliz y María Elena Fernández Long -docentes de la misma cátedra-, ejemplificó la evolución del almacenaje de agua del suelo y tomó dos sitios del país donde más impacta la sequía, uno en Sáenz Peña, Chaco y otro, Junín.
NIVELES EN ROJO
Para el análisis, la docente se basó en un trabajo del Servicio Meteorológico Nacional, del INTA y de la propia FAUBA en el que se midió el perfil de humedad del suelo hasta un metro de profundidad. Y luego destacó que “En Junín, los niveles de reserva vienen disminuyendo desde principios de año hasta llegar a valores compatibles con la sequía”, escribió Spescha.
El Partido de Junín tiene cero por ciento de agua útil en el perfil del suelo hasta un metro de profundidad, compatible con sequía extrema. En este marco, ya se empiezan a ver muchos campos juninenses sembrados con trigo en grave compromiso productivo y, de no corregirse rápidamente esta situación con precipitaciones, también se vería afectada la siembra de maíz temprano.
La situación se agra al compararla con esta misma fecha, pero del año pasado, donde los suelos de Junín tenían reservas de agua normales, a diferencia de ahora, que desde el mes de marzo a la fecha no ha parado de caer la disponibilidad de humedad en el perfil.
El Sistema de Información sobre Sequías para el sur de Sudamérica (Sissa) de la que participan instituciones públicas, organismos no gubernamentales y universidades de distintos países advirtió que la crítica situación no solo la vive Junín, sino también distritos como General Villegas, General Pinto, Lincoln, Leandro N. Alem, General Arenales, Chacabuco, Pergamino, Pergamino y San Nicolás, entre otros. En esos municipios, señaló el Sissa, se registran sequías “excepcionales” o “extremas”.
PRONÓSTICO
También en la ganadería se sentirá el impacto de la sequía, Georges Breitschmitt, consejero de Coninagro y productor ganadero de Rojas, comentó: “El panorama en la zona norte de la provincia de Buenos Aires es complicado. El estrés hídrico empieza a comprometer el trigo y la cebada. Ya se observan cultivos con color amarillo y no se descarta que las pérdidas puedan ser importantes. Desde las cooperativas estamos informando e intentando asesorar al productor, sugiriendo que tome medidas preventivas a modo de coberturas a nivel mercado, es decir en caso de que la cosecha no sea la esperada, y promoviendo charlas de análisis climático que permitan minimizar el riesgo para encarar la cosecha gruesa de soja y maíz fundamentalmente”.
Según un informe elaborado por Coninagro, esta sequía que hará caer notablemente los rindes agrícolas en esta zona de la pampa húmeda, también impactará en otras diferentes producciones regionales del país, como es el caso de la yerba mate, con pérdida de plantas, caída de hojas y menor producción.
Por el momento, los pronósticos reflejan probabilidades mayores al 80% para La Niña hasta fin de año
El Instituto de Clima y Agua del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ya advirtió que las lluvias serán inferiores a las normales durante el trimestre septiembre-noviembre en regiones como la de Cuyo, Patagonia, Noreste Argentino, y provincias como Santa Fe, Santiago del Estero, Buenos Aires, La Pampa, y también en áreas del centro y este de Córdoba. Allí a la merma esperada en las precipitaciones también se producirá un incremento en las temperaturas medias durante el trimestre: las mismas serán superiores a lo normal sobre la mayor parte del territorio argentino.
MERCADOS EN ALERTA
El impacto de la seca le pegará de lleno a las zonas trigueras. En ese sentido, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que la superficie sembrada con trigo será de 5,9 millones de hectáreas para la campaña 2022-23, cifra que será un millón de hectáreas menos que en la campaña 21/22. Asimismo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires se muestra menos pesimista, aunque también admite que la sequía tendrá su efecto: plantea una proyección de 6,1 millones de hectáreas cubiertas con trigo para el ciclo 22-23, con unas 600 mil hectáreas menos que su proyección de la campaña 21/22.
La Bolsa de Rosario estimó una caída de 420 mil hectáreas en la siembra de maíz, pasando de 8,42 millones de hectáreas en la campaña 21-22 a 8 millones en el ciclo 22-23. Para el caso de la soja, como se requiere menos agua en superficie y aporte tecnológico en fertilizantes (cuyo precio se incrementó mucho) se constató un aumento del área de cultivo de unas 700 mil hectáreas, pasando de 16,1 a 18,8 millones de hectáreas.
Por último, en un escenario de sequía y costos altos, es probable que los productores disminuyan el uso de insumos, principalmente fertilizantes. Esto refleja un informe de CREA que revela que un 29% de las empresas planean disminuir el uso de fertilizantes. Según los especialistas, los cultivos llegarán al periodo de siembra con menor poder de compra respecto a la campaña pasada. Para comprar una tonelada de urea se necesitan en agosto de 2022 se requerían 4,5 toneladas de maíz FAS, mientras que en agosto de 2021 se necesitaban 3,2 toneladas. Así el valor de la urea respecto a la tonelada de maíz se encareció en un 40% en el último año.
PROVINCIA PREVIENE, JUNÍN RECLAMA
Además, de las pérdidas en los rindes de los cultivos y los problemas para todo el arco agropecuario, ictícola y de otros cultivos, la amenaza de una sequía como la actual, conlleva un peligro adicional: los incendios.
Por eso, y ante la necesidad de contar con un plan de manejo de incendios por el cambio climático, una problemática con la que vamos a convivir de acá en adelante, el gobernador Kicillof publicó por decreto la reglamentación de la Ley N° 14.892 de Manejo del Fuego en la provincia de Buenos Aires, una normativa vital para la prevención y el combate de los incendios que había sido sancionada en 2016, pero que no contaba con su correspondiente reglamento.
A partir de la nueva normativa, Seguridad, Ambiente y Desarrollo Agrario deberán coordinar sus esfuerzos y trabajar mancomunadamente. Por un lado, el Ministerio de Seguridad queda como la máxima autoridad en cuanto a incendios forestales y rurales. Bajo la cartera que actualmente conduce Sergio Berni quedará la responsabilidad de coordinar las distintas acciones de emergencia y seguridad, a través de la Dirección Provincial de Defensa Civil.
Por su parte, el recientemente creado Ministerio de Ambiente, que comanda Daniela Vilar, deberán encargarse de la prevención, el análisis de daños y la restauración de los ecosistemas. También deberá determinar las medidas para recuperar los suelos que estén dentro de las áreas protegidas.
Por último, el Ministerio de Desarrollo Agrario a cargo de Javier Rodríguez deberá trabajar junto a los productores agropecuarios en promocionar, fiscalizar y controlar las actividades productivas que impliquen riesgo o puedan requerir el uso de fuego.
En nuestra ciudad, Perla Casella, subsecretaria de Medio Ambiente, mostró su satisfacción ante esta reglamentación porque permitirá actuar de otro modo ante un panorama complejo en el Distrito. “Tenemos una tasa muy alta de incendios”, dijo. Y también reclamó algunos cambios en la legislación. “Hace tiempo que venimos trabajando en conjunto con el área de Defensa Civil, Seguridad, Juzgado de Faltas, concejales y Bomberos, pensando en darle una solución. Lo que acá falta es una ordenanza fuerte para poder sancionar. Ahora que ya se reglamentó la ley, se podrá actuar porque antes la obligación de los municipios estaba desdibujada. Hoy, en conjunto con los Bomberos y Defensa Civil, existen procedimientos que se han establecido y esta reglamentación hecha por Provincia los avala”.