El fútbol y el tango son dos pasiones de íntima vinculación con las multitudes, dos aficiones que los juninenses y los argentinos en general, tenemos arraigadas en el corazón. Hurgando en la extensa bibliografía de los recuerdos, encontramos un montón de historias del dos por cuatro, con títulos que se relacionan estrechamente con clubes o protagonistas del deporte más popular.
Corrían los últimos meses de 1951 y Francisco Saborido (músico, poeta, bohemio, bien nuestro), se puso a escribir el himno deportivo dedicado al Club Atlético Sarmiento, impulsado por la gran conmoción que vivía Junín a raíz del cercano debut del equipo en el campo profesional. Apenas alcanzó a terminar una docena de frases cuando, en un arranque de entusiasmo, “Mataco” decidió ir a visitar a su amigo Juan Behety para invitarlo a que le pusiera música a esos versos todavía inconclusos. En el camino y en la mesa de la cocina quedó el proyecto a medias, que días después se terminó de consumar a través de la pluma prodigiosa de Saborido. Tras el estreno de la obra en el Parque Recreativo Junín, ubicado en Lebensohn y General Frías, la marcha verde fue grabada por la orquesta típica dirigida por Tito Rivero.
Existen numerosos tangos relacionados con el fútbol. “El sueño del pibe”, por ejemplo, cuenta la historia de un chiquilín humilde que recibe en su casa la carta que lo cita para probarse en un club de primera división. Radiante de alegría da rienda suelta a su ilusión, soñando con convertirse en "un Baldonedo, un Martino, un Boyé". Por la noche, convierte en sueños el gol que le da el triunfo a su equipo en un partido clásico. Este tango, con letra de Reinaldo Yiso y música de Juan Puey, fue llevado al disco en 1945 por la orquesta de Osvaldo Pugliese, cantando Roberto Chanel, y por Ricardo Tanturi, con Enrique Campos. ¡Cómo olvidar sus primeras estrofas!: Golpearon la puerta de la humilde casa, / la voz del cartero muy clara se oyó, / y el pibe corriendo con todas sus ansias / al perrito blanco sin querer pisó. / "Mamita, mamita" se acercó gritando; / la madre extrañada dejo el piletón / y el pibe le dijo riendo y llorando: / "El club me ha mandado hoy la citación.
En idéntica línea temática se inscriben “Déjelo señora” y “Pelota de cuero”, ambos grabados por Edmundo Rivero. Reinaldo Yiso escribió también “La número 5” con la colaboración musical de Orestes Cúfaro. La orquesta de Alfredo Gobbi (h) lo grabó en 1951 con la voz de Jorge Maciel, en un registro que presenta la particularidad de incluir la transmisión de un imaginario partido efectuada por Fioravanti, el más brillante relator de aquella época, todavía no superado.
Otros títulos cercanos al fútbol: “Cero a cero”, de Juan Clauso y Roberto Firpo; “Artillero”, de Manuel Meaños, Roberto Zerrillo y Juan Carlos Howard, que fue el tema musical de la película "Goal", y “Patadura”, de José López Ares y Enrique Carrera Sotelo, editado por Carlos Gardel en 1928. El Morocho grabó varias veces este tango, cambiando los apellidos de los futbolistas, quizá para nombrar a la mayor cantidad de jugadores y atletas, como Samitier, rey del Barcelona. El Mudo llevó también al disco un tema perteneciente a Horacio Pettorossi, Miguel Bonano y Alejandro Fattorini, “Mi primer gol”, lanzado en 1933, que relata con lenguaje futbolero los intrincados momentos de una relación amorosa.
También hay varios antecedentes en el cine. Enrique Santos Discepolo, el chiquito grande, filmó la película “El Hincha”, donde pinta como nadie, de cuerpo entero, la verdadera pasión que despierta en la gente el deporte futbolero, unido al tango, que con auges y declives, está intensamente arraigada en el corazón de nuestro pueblo.
Otro grato recuerdo. La película “Los tres berretines”, dirigida por Enrique T. Susini y protagonizada por Luis Sandrini. Basa su línea argumental en tres pasiones populares de los argentinos de aquel entonces: el tango, el fútbol y la radio.
¿Qué decir de River o Boca? Nadie que conozca un poco de historia futbolera dejará de recordar que los barcos escandinavos o genoveses con los colores azul y oro y las cajas embaladas con la leyenda “River Plate”, dieron origen a las ideas que inspiraron todo lo que vino después para esas dos instituciones. Además, los ingleses con su sistema de ferrocarril, poblado después de inmigrantes y criollos, fueron también centro de reunión para los primitivos clubes ferroviarios, como lo fue nuestro Club B.A.P., nacido el 23 de diciembre de 1892.
Diferentes orquestas grabaron tangos en reconocimiento al equipo de la Ribera. Juan D'Arienzo, en 1946, registró "Azul y Oro", de Eduardo Aguirre. José Basso, autor de "Once y uno", llevado al disco en 1952, se refiere a los once jugadores que se encuentran dentro de la cancha y al "jugador número doce", como se denomina a la hinchada de Boca. Desde luego, en esta analogía debe citarse a “Boca Juniors”, de Miguel Caló, con la voz de Roberto Arrieta. Por otro lado, tuvo una singular repercusión la actuación radial de Julio Elías Musimessi, arquero del xeneize y de la selección argentina, que se presentaba como "El guardavalla cantor". El chaqueño cultivó la música del litoral argentino, siendo su tema más difundido el chamamé “Viva Boca”, de Américo Cipriano y Eduardo Pauloni.
Francisco Canaro compuso en 1931 “El Himno de River Plate”, con la voz de Ernesto Famá. En homenaje a Amadeo Carrizo, Leopoldo Díaz Vélez escribió "Tarzán", registrado en los negros redondos por Armando Pontier y Alberto Podestá. Bernabé Ferreyra, transferido de nuestro B.A.P. a Tigre, pasó luego a River y se transformó en “El Mortero de Rufino” o “La Fiera”. En 1933, cuatro autores (Padula, Germino, Laino y Distagne) le dedicaron: “Bernabé, la Fiera”, grabado ese mismo año por Francisco Canaro, con estribillos de Ernesto Famá. A su vez, Aníbal Troilo, fana del Millonario, mantuvo una gran amistad con el Charro Moreno y Adolfo Pedernera, habituales estrellas en los bailes de Pichuco, que se unían con otros futbolistas a las trasnochadas tangueras. La orquesta de Francini y Pontier llevó al disco, en 1949, una hermosa pieza instrumental: “A José Manuel Moreno”.
San Lorenzo también está repleto de tangos que glorifican sus hazañas deportivas. En 1923, el bandoneonista Luis Servidio, uno de los hermanos "Balija", le dedicó un tema, en homenaje al primer campeonato obtenido por el club de Boedo. Cuatro años más tarde, coincidiendo con otro logro de los azulgranas, José Rebolini y Carlos Pesce, compusieron "San Lorenzo". El ala derecha del equipo campeón de 1927 estaba integrada por Carricaberry y Maglio, este último hijo del mítico "Pacho". Otros tangos alusivos al cuadro santo son “San Lorenzo”, de Francisco Caso y Francisco Lío, y "El Ciclón" de Anselmo Aieta y Francisco Laino, además de "Azulgrana", hermoso tema instrumental de Osvaldo Requena.
El bandoneonista Héctor Varela, autor del tango “Los Diablos Rojos”, obviamente era un consecuente seguidor de Independiente. Fue testigo de la gran época del club de Avellaneda, que llegó a obtener seis Copas Libertadores y dos Intercontinentales. En esa franja se destacaba un jugador brillante y goleador por excelencia: Héctor "Chirola" Yazalde. Varela le dedicó su tango “Para vos, Chirola”, y lo grabó en 1968.
Al Huracán campeón de 1928, los hermanos Pedro y Roberto Sassone escriben “Me Elevo a Las Nubes”, tango grabado por la orquesta de Juan Guido. Y más tarde, en honor al famoso artillero Herminio Masantonio, lleva al disco “El Mortero del Globito” compuesto por Miguel Padula y un desconocido hincha del Globo.
Vicente Greco materializó “Racing Club”, dedicado a La Academia de Avellaneda, un tango que soportó airoso el paso del tiempo y que cada día suena más bello. Lo grabaron el propio Greco (1913), Francisco Canaro (1915), Carlos Di Sarli (1940), Angel D’Agostino (1946), Rodolfo Biagi (1950), Donato Raciatti (1950) y Alfredo Gobbi (h), en 1951.
Estudiantes y Gimnasia, los dos clubes platenses, también fueron distinguidos por la gente de tango. En 1933, Horacio Pezzi, con la colaboración de Carlos Espíndola, le dedicó al Tripero “El Expreso de La Plata”. Años después, en 1952, Francisco Rotundo y Ernesto Rossi compusieron “Estudiantes de La Plata”, una versión instrumental, que equilibró la puja futbolera de la ciudad de las diagonales.
De Agustín Bardi a Astor Piazzolla, de Carlos Gardel a Rubén Juárez, varias generaciones de artistas del tango expresaron su pasión futbolística. Sin ir más lejos, en una oportuna jugada, Astor le puso “Mundial ´78” a su larga duración grabado en Italia en el año de la Copa, y tituló los temas “Marcación”, “Penal”, “Gambeta”, “Golazo”, “Wing”, “Corner”… Y el magnífico cantor Edmundo Rivero, que había grabado "Gol Argentino" en 1961, volvió a registrarlo en el Mundial del ‘78.
En el Mundial de España ´82 salió a la cancha la “Milonga clementera”, basada en el entrañable personaje del humorista gráfico Caloi. También los grandes cracks inspiraron letras de tango. Algunos ejemplos: Gardel le dedicó el tango "Sami" al jugador español José Samitier en 1928, luego de verlo campeón en la final de la copa del Rey en España. El legendario arquero de River Amadeo Carrizo es el héroe homenajeado en “Tarzán” (Armando Pontier – Leopoldo Díaz Vélez). Diego Maradona, además de otros tributos musicales de distintos géneros, inspiró los tangos “Pompeya para Diego era París” (Javier González – Alejandro Szwarcman) y “Para Diego Maradona” (de Ernesto Baffa, el mítico bandoneonista de Troilo).
Racing, Independiente, San Lorenzo de Almagro y River Plate son apenas algunas de las camisetas que inspiraron tangos en las primeras décadas del siglo XX, tangos que tuvieron perdurables versiones en algunas de las orquestas históricas más reconocidas. Una lista incompleta: “Racing Club” (Vicente Greco), “Independiente Club” (Agustín Bardi), “San Lorenzo de Almagro” (Luis Servidio), “El Ciclón” (Anselmo Aieta), “El Taladro” (de Alfredo de Angelis, para Banfield). Y así hasta llegar a nuestros días. Para el disco “De Acadé”, de 1998, Gustavo Mozzi reunió a un súper elenco tanguero y racinguista: Rubén Juárez, Chico Novarro, Leopoldo Federico, Atilio Stampone, José Colángelo, Horacio Cabarcos, Eladia Blázquez y siguen las firmas.
Muchas películas se rindieron ante las dos pasiones
Diversos emprendimientos cinematográficos, casi todos exitosos, se refirieron al fútbol y al tango, mezclando jugosas historias populares, todas con argumentos sentimentales, donde la pasión jugaba un rol protagónico. Veamos:
“La barra de Taponazo” es una película argentina de 1932, precursora del cine sonoro, dirigida por Alejandro del Conte y protagonizada por Vicente Padula, con música de Julio De Caro. En este filme se rinde homenaje a Bernabé Ferreyra, que venía de jugar en nuestro B.A.P. Además de Padula, participan: Emé Doris, Carmen Reyes, Paco Obregón y Roberto Saghini. La cinta incluye el tango "Taponazo", de Venancio Juan Clauso y Tagini (“al rematar las jugadas sos tan potente y tan diestro/que el día menos pensado me lo dejás tuerto al sol”).
“El crack” se filmó en 1960, dirigida por José A. Martínez Suárez, protagonizada por Jorge Salcedo, Aída Luz y Marcos Zucker. En el elenco también aparecen personalidades del fútbol, como el jugador José Manuel Moreno y el relator José María Muñoz, y el periodista Pipo Mancera. Fue estrenada el 16 de agosto de 1960, en el cine Normadie de Buenos Aires. La película está ambientada en los entretelones del negocio del fútbol profesional, y los mecanismos ocultos y cuestionables (sobornos, drogas, manipulaciones comerciales y publicitarias), que llevan a la consagración de un “crack”. Osvaldo es un jugador de tercera que asciende a primera. Entonces el joven comienza a ser objeto de intereses comerciales, muchas veces inmorales o delictivos, para ubicarlo como una estrella del fútbol. De ese modo, comienza a representar los intereses y expectativas de muchas personas (su novia, su madre, su padre, el representante, los periodistas, los dirigentes del club, los hinchas).
“El hincha” es una película argentina de 1951, dirigida por Manuel Romero, con guión del propio Moreno, Julio Porter y el célebre autor de tangos Enrique Santos Discépolo, quien es también el protagonista. El filme fue estrenado el 13 de abril de 1951, en el cine Ocean de Buenos Aires. Trata la historia de El Ñato (Discépolo), un trabajador mecánico ya maduro, hincha fanático de fútbol, que encuentra el sentido de su vida en alentar, seguir y colaborar con el club de sus amores, al punto de postergar indefinidamente el casamiento con su eterna novia (Diana Maggi). Para él “primero son los colores del club, después los macaneos amorosos”.
“Pelota de trapo” fue estrenada el 10 de agosto de 1948 en el cine Metropolitan de Buenos Aires, dirigida por Leopoldo Torres Ríos y protagonizada por Armando Bó y el niño Semillita. En el elenco participan importantes jugadores de fútbol profesional de la época como Guillermo Stábile, Tucho Méndez, Vicente de la Mata y periodistas como Fioravanti y Enzo Ardigó y músicos como Aníbal Troilo y Juan D´Arienzo. En la película se destacó notablemente el niño Toscanito (Andrés Poggio), que obtuvo dos premios. El filme tuvo un extraordinario éxito popular.