NOTA DE TAPA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y DIGITAL Nº 364 DE SEMANARIO DEJUNÍN. PUBLICADO EL DÍA 1º DE JULIO DE 2023
Pero, a decir verdad y tal como se puede constatar abiertamente a través del satélite a través de la franja color negro tras el tajamar de la Laguna El Carpincho (ver foto), los hechos indican que nuestro distrito sigue volcando millones de litros de materia fecal y otros contaminantes al Río Salado, uno de los cursos de agua más importantes de la provincia de Buenos Aires, generando un daño ambiental enorme del que hacen la “vista gorda”, dirigentes políticos variados y funcionarios de la justicia.
Petrecca aprovechó una vez más para confundir (¿y confundirse?) entre “sustentable y sostenible”. El primero de los términos se relaciona con el uso sustentable de los recursos refiere a la capacidad de hacer uso de recursos naturales sin producir mayores daños a la naturaleza, como el reciclado de los desechos industriales, duchas cortas, pilas recargables. Pero la sostenibilidad es una estrategia para lograr el desarrollo sin comprometer la capacidad de nuestras generaciones futuras para satisfacer sus necesidades y frente a eso la deuda ambiental en nuestro distrito es pasmosa, a través de los daños referidos además al agua “potable” con arsénico y el descontrol en el uso de agroquímicos entre otros.
De esta manera resulta contradictoria la jactancia del jefe comunal, acerca de un área como la ambiental en la que ha tenido una gestión desaprobada sin proyectos, planes e inversiones sobre los verdaderos problemas.
En ese sentido, y respecto a lo que acontece con los residuos cloacales, SEMANARIO llevó a cabo una entrevista con Rodolfo Bertinatto, médico veterinario de Chacabuco, asesor de empresas y docente universitario quien desde hace décadas viene bregando por las políticas sostenibles de la región a través de proyectos y con gran experiencia en el tema ambiental particularmente con lo que ocurre en el curso del río Salado con la contaminación producida por Junín a través del bombeo de lo líquidos cloacales a su cauce.
“Hace más de 30 años que estamos en conocimiento de que la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Junín nunca estuvo funcionando. Se construyó bajo una arquitectura que necesita de mucha energía y si funcionó lo hicieron muy poco tiempo. La municipalidad de Junín entonces optó por hacer un bypass echando esos líquidos detrás del vertedero de la laguna El Carpincho, donde hoy las imágenes satelitales de 10 años muestran el curso (de color) negro, donde se vuelcan los residuos cloacales no tratados. Es una problemática de años que afecta las aguas superficiales del Río Salado, ni más ni menos que tiene su naciente en las lagunas de Junín (Mar Chiquita), un recurso muy importante contaminado durante mucho tiempo”.
-Esto comienza con el bypass (derivación o nueva vía) llevado a cabo durante la gestión de Abel Miguel para no seguir arrojando los desechos al canal que pasa paralelo a la Circunvalación porque la planta no funcionó nunca. Incluso el gobierno de Pablo Petrecca gastó una millonada en un estudio de factibilidad cuando era un hecho su obsolescencia. Ahora, ¿cuál es la verdadera afectación que genera en Chacabuco?
-El tema es así: al contaminar un recurso desde su origen, la biodiversidad que tiene el río se muere toda. Sin ninguna duda. Si tenemos una distancia de 50 kilómetros por ruta, a través del río deben ser algo más de 40 kilómetros por cauce. Si bien el Salado pasa lejos de la ciudad, desemboca en nuestra Laguna de Rocha que es un recurso turístico de pesca y recreación y al no realizar el tratamiento adecuado, pasa a ser el lugar de decantación de esos sólidos sedimentables. Por lo tanto, esa acumulación de materia orgánica se va depositando día a día en la laguna de Rocha, eutrofizando o sea contaminando este curso de agua que termina siendo parte del sistema de tratamiento. Toda la extensión del Salado se convierte en planta de tratamiento porque el agua se va decantando en el fondo, la materia orgánica le quita oxígeno al agua, se produce la digestión anaeróbica, produce metano y otros gases y eso destruye toda la biota del río. No puede desarrollarse absolutamente nada. Ni peces, ni la cadena trófica de su alimentación, eso desaparece.
-¿El daño es mayor al venir de tres años de bajas precipitaciones? ¿Qué pasa si ahora vienen lluvias abundantes con todo lo que quedó depositado?
-Imaginate que Junín tiene entre 30 y 60 millones de litros (de materia fecal) que va generando por día al cauce del Río Salado que es lo que mantiene el caudal, porque de la laguna no viene nada. Es todo cloacas, contaminantes químicos orgánicos e inorgánicos, distintos tipos de componentes como detergentes, aceites y la contaminación bacteriológica desde la “scherichia coli” hasta la “pseudomona aeruginosa”. Ni hablemos de la cantidad de bacterias que debe tener hoy.Por eso tenemos que hablar de “salud pública” si no hablamos de salud estas cosas no pueden ser evaluados. Cuando se habla de salud pública se habla de hospitales y centros asistenciales, pero nunca de medicina preventiva. La prevención de la salud implica obras de saneamiento, por eso se hacen redes de agua potable y cloacas, pero el destino de esos líquidos no tiene tratamiento y tienen muchos contaminantes y eso implica tomar una decisión política muy importante.
Pero no vemos que hoy nuestros representantes de la Cuarta sección electoral, como los legisladores, se preocupen por esto. Al senador Agustín Máspoli y al diputado Marcelo Daletto de Chacabuco no les interesa esto. Se ocupan de temas domésticos dentro de las cámaras y ni siquiera conocen el distrito. Hay que poner en marcha las plantas de tratamiento y para eso hay créditos internacionales que manejan entre otros el Banco Mundial y el BID. Hay que pedirlos y trabajar en eso.
-No se puede concebir que en pleno siglo XXI sigamos tirando la materia proveniente de las cloacas a los cursos de agua y que nadie diga nada más de una planta de tratamiento que permanece obsoleta hace más de 30 años.
-Es inaudito. La protección de última instancia también la tiene la Justicia. Los fiscales y las fiscalías deben ver que esto no funciona e intimar a la gestión política para que resuelva este tema. Tenemos legislación, policía ecológica, la ley general de medio ambiente, la (ley) 5965 de la provincia de Buenos Aires (que protege a las fuentes de provisión y a los cursos y cuerpos receptores de agua).
-Leyes para actuar no nos faltan
-No, nos sobran leyes. Falta decisión política y esto es un llamado de atención para que se empiece a solucionar el tema. De nada vale transitar por la justicia porque empieza con artilugios de tomar muestras, sacar de allá y acá, los temas procesales. Acá lo tiene que resolver la política y está hecha por los hombres que hoy los elegimos nosotros: intendentes, legisladores, etc.Ellos son los que tienen que preocuparse. Se llenan la boca con sustentabilidad, pero los primeros que contaminan son los municipios, a través de los residuos y las plantas cloacales.
Ni hablemos del contaminante natural que viene a través del agua y que es el arsénico, algo de lo que nunca se habla. Me gustaría que alguno de los intendentes vaya al centro de toxicología genética que está en la UBA y hable con (la directora) Marta Carballopara que les explique lo que produce el arsénico en la gente por el consumo excesivo y prolongado y la predisposición a otras enfermedades. Hay cosas que hay que evaluarlas porque ni siquiera hay estadísticas.
-Hay nuevas tecnologías disponibles como el proceso de ósmosis inversa que servirían para frenar el arsénico
-Exactamente. En Chacabuco pusimos una planta en 2011 que generaba 2.000 litros por hora para envasar bidones y llegar a los sectores de menos recursos. Pero bueno, vinieron otras gestiones y no se pudo concluir, incluso alguno dijo que contaminaba. Ahora se puso en marcha para autoabastecimiento, pero no soluciona el problema. Hay que invertir en más plantas. Vienen retrasando la actualización del código alimentario que acepta 50 mg por litro, pero en Junín deben tener 80 o 100 mg.
-Pasa que eso no se controla o incluso si lo hace el municipio no lo informa.
-No se cumplen los controles del agua de red porque superan ampliamente los valores. Y eso es un riesgo de predisposición para otro tipo de enfermedades o la del HACRE (Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico, que se caracteriza por presentar lesiones en piel y alteraciones sistémicas cancerosas y no cancerosas) que es altamente peligrosa.
Hay que hacer estudios en la población y contratar especialistas para dar solución, pero son cosas que no se hacen. Esperemos que las nuevas generaciones de dirigentes entiendan que esto hay que solucionarlo. Hay que apuntar al tema de la calidad del agua, manejo de residuos y tratamiento de líquidos cloacales, lo cual hace a la salud de la población.
Hay recursos internacionales para hacer esto, la provincia destinó hace poco millones de pesos para hacer plantas nuevas y reformar otras en Chivilcoy, Alberdi y 25 de Mayo y no vimos que Chacabuco ni Junín, hayan presentado un proyecto para sanear esta situación del rio Salado.
No se trata de políticas de partido, son políticas públicas que deben estar arriba del tapete.