Cuántas veces, viendo por televisión algunos desfiles de alta costura o de moda en cualquier evento, se habrá preguntado ¿Quién puede ponerse eso? Cuerpos hiperflacos, moldeados por el negocio, solo para pocas elegidas del consumo despiertan desde envidia en el mejor de los casos, hasta dudas por la salud, en la mayoría de los otros.
Por suerte, en el mundo real y para el común de los mortales argentinos al menos, un estudio se propuso desde el año pasado establecer la métrica promedio del cuerpo de las mujeres y hombres de esta tierra.
El martes 20 de julio del año pasado, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) abrió la inscripción para participar del relevamiento de medidas corporales de la población, el estudio pensado para darle sustento a la Ley de Talles. La primera parada de este recorrido federal fue la ciudad de La Plata, del 27 de julio al 17 de agosto. Luego, continuó por distintas localidades del país, incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hasta completar un universo de 13000 cuerpos de todo el país.
Desde hace años, la industria de la moda en Argentina y el mundo se enfrenta el desafío de ofrecer talles que realmente se ajusten a la diversidad corporal de su población. Este problema motivó la promulgación de la Ley 27.521, que establece el Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria (SUNITI).
En cumplimiento de esta ley, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) completó el primer Estudio Antropométrico Argentino (EAAr), un análisis exhaustivo que ofrece una visión integral del cuerpo de los argentinos y argentinas. Este proyecto no sólo responde a una necesidad social, sino que establece un cambio estructural en la industria textil y de confección.
Este sistema de tallas se actualizará cada 10 años para adaptarse a posibles cambios en la población argentina
CÓMO SE HIZO EL ESTUDIO
Para la realización del estudio, el INTI adoptó un muestreo representativo que incluyó a personas de ambos géneros y de diversos grupos etarios y socioeconómicos.
La convocatoria abarcó a 13.276 personas de todas las regiones del país, en edades que iban desde los 12 años en adelante. Con el propósito de datos detallados, el equipo técnico empleó escáneres corporales tridimensionales (3D), una tecnología de última generación que permite capturar medidas aproximadamente 400 de cada persona en apenas 10 a 15 segundos. Las mediciones se realizaron en 20 ciudades clave, distribuidas en seis regiones geográficas: Pampeana, Centro, Cuyo, NOA, NEA y Patagonia, lo que asegura que los resultados reflejan la diversidad física de la población argentina en su totalidad.
Estos datos aseguran que fabricantes, diseñadores y comerciantes puedan ofrecer ropa que realmente se ajuste a la anatomía local, lo cual representa un hito en términos de inclusión y derechos del consumidor.
Ahora, para determinar los pasos a seguir y poder llevar a la práctica lo hallado en el estudio, el trabajo quedó en manos de Defensa del Consumidor, organismo encargado de la siguiente etapa para la aplicación de los resultados en una tabla de talles que se ajuste a la realidad local, tal como manda la ley.
El 63,5% de los participantes fueron mujeres, aportando datos esenciales para la industria textil
PRINCIPALES HALLAZGOS
Entre los datos aparecieron diferencias notables en medidas físicas promedio entre hombres y mujeres. En la franja de 20 a 49 años, las mujeres relevadas presentaron un contorno promedio de 86,1 cm de cintura y 99,8 cm de busto, con una altura media de 161,1 cm. En los hombres de la misma franja de edad, el pecho tiene un promedio de 106,4 cm, la cintura 93,4 cm y una altura promedio de 173,8 cm.
De las personas medidas, 63,5% fueron mujeres y 36,5% hombres. En términos socioeconómicos, el 60,6% de los participantes pertenecían al nivel medio, seguido por el nivel bajo (32,2%) y el nivel alto (2,7%).
Además, el estudio incluyó una variedad significativa de edades, predominando los grupos de 20 a 49 años, que representaron el 70% de la muestra total.
El análisis detallado de las medidas muestra variaciones significativas según género, región y edad. Por ejemplo, entre las mujeres de entre 20 y 49 años, los valores promedio fueron de 99,8 centímetros de busto, 86,1 de cintura y 99,1 de cadera, con una altura promedio de 161,1 centímetros.
En tanto, en el caso de los hombres de esa misma franja etaria, el contorno de pecho promedio era de 106,4 centímetros, la cintura de 93,4, la cadera de 97,6 y una altura promedio de 173,8 centímetros.
Para el análisis de los datos, se emplearon pruebas estadísticas, como la prueba de Kruskal-Wallis, que confirmaron diferencias estadísticamente significativas entre las regiones. Estas variaciones ponen en evidencia la necesidad de un sistema de talles que contemple la diversidad corporal dentro del mismo país, asegurando que las prendas fabricadas sean adecuadas para la población de cada región.
Según el estudio del INTI, la altura media en Argentina es de 161 cm para mujeres y 173 cm para hombres entre 20 y 49 años
SISTEMA INCLUSIVO Y UNIFORME
Más allá de la industria textil, los resultados de este estudio poseen aplicaciones prácticas en sectores como el diseño industrial, la medicina, el transporte y la ergonomía.
A nivel internacional, estudios antropométricos similares se implementaron en países como Alemania, Reino Unido, México y Estados Unidos. Estos países adoptan la tecnología de escaneo 3D para modernizar sus sistemas de tallas y, en consecuencia, mejorar la experiencia del consumidor al brindar tallas coherentes y predecibles.
Con el EAAr, Argentina se suma a esta tendencia, liderando en América Latina un cambio hacia la inclusión y respeto por la diversidad física de su gente.
El Estudio Antropométrico Argentino marca un antes y un después en la forma de entender la moda y el consumo en el país. Según sus autores, “la creación de una Base de Datos Nacional de Medidas Corporales ofrece a la industria textil una herramienta invaluable para desarrollar prendas que realmente se ajustan a la población”.
Además, la obligación de actualización cada 10 años garantiza que este sistema se mantenga relevante y adaptado a los cambios corporales que puedan surgir con el tiempo.
Al colocar a la inclusión y la accesibilidad en el centro de la moda argentina, el EAAr se convierte en un modelo para otros países de la región. El desarrollo de este sistema promete no sólo facilitar el acceso a prendas adecuadas, sino también empoderar a cada persona a encontrar en las tiendas ropa que realmente celebra su cuerpo, en todas sus formas y tamaños.