El ataúd con los restos de Alejandra Locomotora Oliveras fue trasladado desde la cochería donde fue despedida en la intimidad por sus familiares y ahora reposa en el hall de la Legislatura provincial para que su público se acerca a darle el último adiós.
Allí se dispuso que junto al féretro hubiera un retrato de la Locomotora en una de sus poses típicas, con las fechas de su nacimiento y muerte: 1978-2025. Lo rodean, además, las banderas de su provincia natal y la argentina.
La querida boxeadora, cinco veces campeona mundial y referente del deporte y de la vida, murió el lunes 28 de julio a las 16 horas en el Hospital José María Cullen de la capital provincial, donde llevaba dos semanas internada luego de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico. Tenía 47 años, una historia de superación personal tanto en la vida como en el ring, una fuerte presencia mediática forjada en torno a su simpatía y sus enseñanzas y un camino político que apenas llegó a transitar.
Desde las 7 de la mañana del martes, el cuerpo de Oliveras descansó en una sala velatoria de Santa Fe, para que sus familiares y amigos más cercanos la pudieran despedir en la intimidad. Desde temprano estuvieron presentes sus hijos Alexis y Alejandro.