Luego de un cierre de año marcado por temperaturas extremas, el clima en la Provincia de Buenos Aires arrancó enero con condiciones más agradables. Así lo explicó Horacio Sarochar, docente e investigador en meteorología de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, en diálogo con La Cielo.
“Estamos en verano y lo que vamos a tener en los próximos días son jornadas más frescas. Mañana sube un poco la temperatura, pero hacia el fin de semana se va a notar un cambio”, señaló el especialista.
Ese cambio estará asociado a un fenómeno que ya se volvió familiar para la población: la ciclogénesis. “Arrancando el viernes se va a dar una ciclogénesis que se mueve desde el norte hacia el estuario del Río de la Plata”, detalló.
Según explicó, el sistema provocará tormentas de variada intensidad en gran parte del centro y norte del país, con un posterior descenso térmico durante el sábado y el domingo.
Sarochar remarcó que la ciclogénesis no es un evento excepcional. “Tenemos no menos de 25 o 30 ciclogénesis por año en el país, en distintas regiones y con diferentes intensidades”, aclaró.
En este caso, el fenómeno podría generar precipitaciones intensas, especialmente en el norte del país, que luego se desplazarán hacia el norte bonaerense, el sur de Entre Ríos y el Río de la Plata.
“Una vez que el sistema se instale en el Atlántico, va a ingresar viento del este y sudeste, un poco más frío”, explicó. Además, advirtió que podrían registrarse crecidas del nivel del río, aunque descartó, por el momento, un escenario típico de sudestada.
Tras el paso del ciclón, el viento volverá a rotar al norte, dando lugar al clásico ciclo estival: calor, refresco y nuevamente calor.
OLAS DE CALOR: MÁS FRECUENTES Y MÁS LARGAS
Consultado sobre la posibilidad de que vuelva una ola de calor como la que se registró a fines de diciembre, Sarochar fue prudente. “Hoy por hoy no te puedo decir cuándo se va a dar otra ola de calor”, afirmó, aunque señaló que la mayoría se concentran en enero y febrero.
El investigador destacó que, si bien las olas de calor no son un fenómeno nuevo, en los últimos 40 años aumentaron en frecuencia y duración. “Antes eran de tres días; ahora se observan episodios de cuatro o cinco días, e incluso casos excepcionales como la ola de marzo de 2023, que duró casi 15 días”, recordó.
El principal problema, explicó, no son solo las temperaturas máximas, sino las mínimas elevadas. “Cuando la mínima no baja, el cuerpo no descansa, y eso afecta especialmente a personas mayores, niños y animales”.