Esta madrugada falleció a los 92 años Ángel Norberto Coerezza, una de las figuras más emblemáticas del arbitraje argentino
Representó al país como árbitro de Primera División entre 1957 y 1978, con una carrera brillante a nivel nacional e internacional. Fue mundialista en México 1970, donde arbitró el recordado Inglaterra–Alemania y fue juez de línea en la final entre Brasil e Italia, uno de los partidos más icónicos de la historia del fútbol.
Coerezza también fue 'arbitro olímpico en Montreal 1976 y Mundialista en Argentina 1978, dirigiendo el encuentro inaugural.
Entre 1979 y 1989 fue Director de la Escuela de Árbitros de la Asociación del Fútbol Argentino, convirtiéndose en pieza clave en la formación y el crecimiento de generaciones enteras. Allí no solo enseñó reglamento: enseñó a pensar, a interpretar, a comprender el espíritu del juego y a decidir con responsabilidad.
Luego, entre 1995 y 2002, fue responsable del Predio AFA–Ezeiza, aportando estructura, orden y visión institucional. Y ya en una etapa de plena madurez, regresó entre 2010 y 2017 a la Dirección Nacional de Arbitraje como Mentor, reafirmando que su vocación docente no tenía fecha de vencimiento.
Según consignó Miguel Scime al escribir su semblanza, Coerezza "fue maestro de maestros porque entendió algo esencial: la regla sin humanidad es letra muerta. Y porque ejerció siempre un liderazgo sereno, sin estridencias, en un ambiente que muchas veces confunde autoridad con imposición. Hoy, simbólicamente, la pelota parece rodar un poco más lento. No por nostalgia. Por respeto.".