Emocionada, incrédula, la vecina no tuvo otra idea que registrar el momento. Inolvidable e inesperado. A lo lejos, la mole con la compactadora avanzaba lenta pero firme, como pidiendo permiso por un barrio desconocido.
La empresa, el municipio, nadie recorrió esa cuadra perdida, olvidada, pero de Junín. Del otro Junín, del que no sale en las gacetillas con personajes sonrientes, con agradecidos del municipio. Porque hay otra ciudad, que se queja, que reclama, que se embronca porque no le llevan el apunte. Y hay veces que pasa tanto tiempo que ya pierden no solo las esperanzas, sino también las ganas de reclamar.
Es que lo han hecho tantas veces sin resultado que prefieren asumir que hay otra ciudad, que no es la que la Muni cuenta en los medios. Al menos a la hora de la contraprestación de los servicios, porque a ellos también les llegarán las tasas con el aumento que votó recientemente el Concejo Deliberante, a propuesta del Ejecutivo.
Así reflejaba Romina, una foto memorable, un camión recolector después de 3 años... ¡No lo podía creer!!!
Ni el 147, ni espacios Verdes, ni Obras Públicas, ni los amigos de los amigos que se pelean en los despachos de Rivadavia contando cómo hacen una ciudad mejor, atendieron viejos pedidos. Ni lograron lo que este miércoles pasó. Pero pasó. Apareció el camión recolector.
Y tal vez por eso, por miedo a que pasen años sin verlo, Romina Molina no solo se emocionó sino que retrató el momento, posteó la novedad en las redes y así nos enteramos de la buena nueva. Se ve cómo el Iveco avanza y después de mucho más que las 19 noches y 500 días que la canción de Sabina, llegó para juntar aquello por lo que tantas veces se pidió.
La foto no solo la sacó para inmortalizar ese momento, sino para dejar constancia que un martes 13, justo el día de la yeta, fue la previa a un día con suerte para el barrio. ¿La calle? Honduras 532.
Tal vez pensaron que era otro país y por eso tardaron tanto en llegar.