Según un informe de CAME en este arranque turístico 2026, la preferencia del turismo argentino se sostiene con los clásicos sitios veraniegos consolidados, pero un segundo grupo de destinos presenta niveles medios pero sostenidos y son los orientados a escapadas y turismo regional, con ocupaciones que se mueven entre el 60% y el 75%.
Para el organismo, la temporada de verano consolida un cambio estructural en los hábitos de viaje, con un turista que define su salida cada vez más cerca de la fecha, controla el gasto y prioriza experiencias concretas por sobre estadías largas previamente planificadas.
Este comportamiento no responde a un destino en particular, sino que aparece de manera transversal en todo el país, desde plazas urbanas de paso hasta destinos icónicos de naturaleza y ciudades que funcionan como escapadas de fin de semana. Más que un retroceso del turismo, lo que se observa es una reconfiguración de la forma de viajar, donde la flexibilidad y la oportunidad ganan peso frente a la anticipación.
Los deportes traccionan al turismo de cercanía. ¿Por eso en Junín se llevó adelante una prueba con presencia de cianobacterias y prohibición de bañarse?
Por otro lado, este “turismo de cercanía" es la alternativa ideal para combatir el estrés urbano sin gastar una fortuna en combustible o pasajes de larga distancia.
En este contexto, los destinos que logran comunicar con claridad su propuesta, ofrecer experiencias diferenciales, son los que mejor están captando la demanda y logrando sostener el ritmo de la temporada.
Un dato no menor que aporta CAME es que el turista se movió menos por “destino” y más por activadores concretos como un festival, un carnaval, una carrera, una feria o una experiencia diferencial en naturaleza.
Y en este contexto, es donde Junín está desperdiciando el enorme potencial que brinda la laguna de Gómez. No es novedad que, salvo un par de hamacas y un barco pirata ajeno al entorno y la historia del lugar y solo destinado a los más chicos, el balneario carece de propuestas atractivas.
La falta de inversión fuerte e imaginación, ponen a la Laguna de Gómez testigo de promesas y expectativas, pero terminan cada año en lo mismo de siempre
Alguno recordará los años donde un tobogán gigante hacía las delicias domingueras, la pileta enorme que recibía al paseante en su ingreso y mucho más acá, hasta un catamarán para dar un paseo o cenar a la noche a bordo y en medio del agua. De aquella vieja buena época, salvo el pejerrey cuando no atentaron contra él, a la laguna le sobraron buenas intenciones y promesas, pero no le apareció el desarrollo.
¿Cortar el pasto, cambiar las viejas lámparas de sodio por las led o alguna cámara o una pasadita de máquina a las calles internas cuentan cómo desarrollo?
¿Acaso el Museo que abre en horarios extraños, es un atractivo imperdible para toda la familia?
¿Las parrillas lo son? ¿Las tumbonas, dos o tres espacios para mirar la laguna? (Dicho sea de paso, podrían construir un camino pegado al murallón y dotarlo de iluminación, para generar un espacio seguro y diferente, al costado del agua y ganar un sendero nocturno y sumar así un nuevo atractivo).
¿Qué fue de la vida del ansiado proyecto del nuevo portal de ingreso, aquella convocatoria, hecha a los apurones y ‘no vinculante’ que se hizo a sabiendas que no podía llevarse adelante?
Menos mal que al menos sobreviven algunos paradores y el espigón renovado (gracias a los fondos millonarios de Provincia que, pese a que se entregaron en mayo, hasta diciembre de 2024, el municipio no inauguró).
Al balneario local hace añares le faltan proyectos serios de inversión, que sirvan de atractivos para estos nuevos veraneantes. Es más, no apareció ninguna otra idea tras el fallido de la firma floja de respaldo financiero que pretendió instalar el parque aéreo que llegó al Concejo Deliberante con las firmas del entonces intendente Petrecca y el Subsecretario de Turismo y la Secretaría de Gobierno, pero chocó con una simple investigación de un concejal que detectó esas irregularidades y fue rápidamente desactivada ‘por varias inconsistencias’.
La laguna juninense no termina de hacer pie entre las propuestas de mini turismo y los visitantes suelen ser estudiantes que regresan desde CABA o La Plata para pasar sus días en familia o ahora las vacaciones, y algunos paseantes que hacen noche en su recorrida hacia otros lugares.
Mucho funcionario, pocas ideas.
Es cierto que se intentaron algunas cosas. Pero fueron iniciativas que dieron más para la burla que para considerarse atractivos turísticos. Desde los funcionarios que aportaron los “casamientos emblemáticos”, el cine móvil que convocó a no más de diez personas, ‘la playita’ (un pequeño lugar con arena) hasta el Balcón del sol, una idea sobre una zona silvestre del Camino Costero que despertó fuertes críticas de ambientalistas, fotógrafos y vecinos de la ciudad, quienes emprendieron acciones para evitar este exterminio de especies que anidan en la zona.
Los turistas se mueven menos por destino y más por activadores como un festival, un carnaval, una carrera, una feria o una experiencia diferencial en naturaleza
Con el regreso del caudal de agua, (aún se espera por el pejerrey), la vida nocturna en el lugar es casi nula; el camping cobra una tarifa para instalar la carpa o casilla rodante, pero casi no ofrece servicios; los propietarios de casillas no tienen precios unificados para cobrar alquileres y recién ahora apareció una propuesta para dar una vuelta en kayaks y unas bicicletas acuáticas, para dar una vuelta por la laguna.
No obstante, falta lo que CAME pondera como imán para atraer al turismo de escapadas: Hay escasos espectáculos culturales y apenas el Camino Costero muestra otra cara, donde algunos pasean en lancha y muestran sus destrezas en los deportes acuáticos.
Los eventos ayudan al miniturismo pero ‘acompañar a correr por una birra’ fue un grosero yerro comunicacional del gobierno local.
Por suerte, el deporte traccionó: Volvieron las competencias de aguas abiertas (pese al alerta roja por cianobacterias, algo que la comuna ignoró) y las agrupaciones atléticas decidieron programar competencias, (la última, con un grosero fallido comunicacional del Gobierno local al acompañar una prueba titulada ‘Corro por mi birra’ en una clara contradicción entre deporte y salud). No obstante, impactaron positivamente en la presencia de visitantes de toda la región. Y este fin de semana, el ‘Actitud Rock & Bike’, que se desarrolla con entrada libre y gratuita, suma una propuesta con música en vivo, artistas locales, cultura fierrera y actividades recreativas para toda la familia
Tal vez por estas últimas acciones, recientemente el intendente interino Juan Fiorini aseguró que “es el mejor verano de los últimos años”. No obstante, la Laguna de Gómez precisa potenciarse con una inversión fuerte y sostenida, pero también con imaginación. Qué distinto sería si los gobiernos pasados y el presente hubieran avanzado creativamente, potenciando las riquezas naturales y complementándolas con ofertas atractivas para asegurar unas buenas vacaciones, más allá de algún evento ocasional.
Este cambio en las costumbres del paseante abre otra oportunidad: El gran motor nacional del verano es la fiesta popular: convoca por identidad, por ritual social (ir con amigos/familia), por “algo para ver” y porque estructura escapadas de fin de semana. La agenda cultural y gastronómica son motores “silenciosos” pero constantes, que, aunque no generen récords de ocupación, extienden horarios de consumo, sostienen movimiento entre picos y hacen que el turista “se quede en la ciudad” gastando.
Desde este sábado, y al menos hasta el próximo 20 de marzo, quedan 55 días para que termine el verano y es una pena que nuestra hermosa laguna siga esperando de una buena vez que se la ponga en la relevancia que merece estar, y así beneficiar a toda la ciudad.