Los comicios bonaerenses de septiembre pasado marcaron un claro punto de quiebre hacia adentro del PRO. El acuerdo electoral con La Libertad Avanza, avalado por el presidente del partido amarillo a nivel provincia, Cristian Ritondo, y por el ahora ministro del Interior, Diego Santilli, provocó un cambio en las reglas de juego y un reposicionamiento que, al día de hoy, no parece haber terminado.
La alianza entre LLA y los amarillos nació para romperse. Como es sabido, no hay sintonía entre unos y otros. Se trata solo de un canal de supervivencia. Más en la provincia de Buenos Aires, donde los cruces territoriales son más propensos y la desconfianza entre unos y otros es la moneda de cambio habitual. Y no hay nada en el horizonte que marque la posibilidad de un cambio.
Lo cierto es que el PRO continúa en su afán de reacomodarse tras perder la identidad partidaria en los comicios provinciales, cuando compitió bajo el sello de LLA. Ahora, el problema a resolver es si el plan a futuro es ocupar el rol de secundar a los libertarios o intentar forjar otras alianzas para acomodarse rumbo a lo que serán los comicios del 2027.
En la actualidad, el principal escollo está vinculado a la crisis de liderazgo que tiene el partido. Con diferentes terminales abiertas y sin un norte claro, pero con la compulsa próxima a nacer entre aquellos que quieran salir a disputarse la candidatura central para pelear por la gobernación bonaerense.
Además, el expresidente Mauricio Macri está dispuesto a dejar en claro su posición rumbo a las presidencias del 2027. El exprimer mandatario ya mandó a correr la voz de que quiere que el PRO tenga un candidato propio. Una declaración de principios en busca de la reinvención partidaria o, tal vez, la presión necesaria para ver qué ofrecerá La Libertad Avanza para intentar cooptar a los amarillos.
El rol de los intendentes
Quienes están atentos a lo que sucede en relación al vínculo con el gobierno nacional son los intendentes. Tras la salida de Diego Valenzuela (3 de Febrero) y María Fernanda Astorino (Capitán Sarmiento), el PRO quedó al frente de 14 distritos, cada uno con su particularidad.
La pregunta en común hoy es cómo se moverá el partido. Y ya hay quienes comienzan a hablar de una renovación. No todos quedaron contentos con el rol de Ritondo. La decisión de ir por dentro de LLA dejó a muchos dirigentes disconformes. Cabe recordar que hubo cuatro distritos en los que el PRO es gobierno que decidieron competir por fuera del acuerdo: dos por Somos Buenos Aires (Junín y 9 de Julio), uno por Potencia (Puán) y otro por Hechos (Pergamino).
Los dos primeros, donde mandan Pablo Petrecca (hoy de licencia, ocupa una banca en el Senado bonaerense) y María José Gentile, al igual que Soledad Martínez, responden al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, quien tiene vaivenes constantes con el presidente Javier Milei y que, hace poco, logró recuperar la relación con su primo, Mauricio.
Diego Reyes, a cargo de Puán, quedó aislado. Sin una referencia concreta. Pero en la búsqueda de reubicarse de cara a lo que serán los comicios del año próximo. Mientras que Javier Martínez, cercano a Daniel Angelici, reacomodó fuerzas de nuevos hacia adentro del PRO tras jugar por afuera con los hermanos Passaglia en la segunda sección.
Ritondo tiene a su favor el apoyo de Marcelo Matzkin (Zárate), Fernando Bouvier (Arrecifes) y Juan Ibarguren (Pinamar), sucesor de Martín Yeza. Mientras que Santilli cuenta con el acompañamiento de Sebastián Abella (Campana) y Lisandro Matzkin (Coronel Pringles). El excandidato a gobernador, Néstor Grindetti, tiene incidencia en Lobos, donde manda Jorge Etcheverry.
Entre los que no tienen terminal directa se encuentran Guillermo Montenegro (Mar del Plata), Ramón Lanús (San Isidro) y Francisco Ratto (San Antonio de Areco). A este último, los dirigentes amarillos lo cuentan como propio por más que se trata de un aliado.
Legislatura
Pero en la política nada es tan lineal. Muestra de eso es cómo se movieron los bloques en ambas cámaras de la Legislatura bonaerense, donde el PRO no será absorbido por La Libertad Avanza y agrupará diferentes terminales políticas. La bancada de 11 diputados de la Cámara baja será comandada por Alejandro Rabinovich, alfil de Montenegro.
En el Senado, la relación con LLA será más compleja. Sucede que el bloque estará encabezado por Petrecca, quien fue uno de los dirigentes que no se unió a los libertarios para los últimos comicios. A su cargo estarán Montenegro, el santillista, Alex Campbell; senador angelicista, Juan Manuel Rico Zini; y Jorge Schiavone, que se referencia en Grindetti.
Cabe mencionar que en la previa del fin de año, cuando se aprobó el presupuesto, el PRO negoció cargos a su favor con el peronismo y se quedó con la vicepresidencia segunda de Diputados. Se trata de un hombre que responde a Santilli. Además, Matías Ranzini, que responde a Ritondo, y Adrián Urreli, hombre de Grindetti, se convirtieron en parte del directorio del BAPRO.
Como era de esperar, esto provocó la reacción del principal armador de LLA, Sebastián Pareja, quien cuestionó de manera pública el accionar de los amarillos. “La Legislatura de la Provincia de Buenos Aires está siendo el escenario, una vez más, de lo que significan las prácticas de la vieja política: otro pacto inescrupuloso, obsceno y explícito entre el gobernador y los mismos de siempre”, manifestó.
Y agregó que “esos mismos de siempre con tal de negociar cargos, son capaces de endeudar a los bonaerenses, el futuro de todos nosotros y facilitarle el trabajo a Kicillof para prescindir del poder legislativo los próximos dos años y así correr la carrera a la Presidencia”.