Nubes amenazantes durante toda la semana, pero la negrura se ve en el horizonte. Unos 40 milímetros cayeron en algunos lugares de Chacabuco, pero en Junín comienza a verse la sequía a pesar de los pronósticos que decían que “La Niña” duraría hasta mediados de enero, para entrar en etapa neutral.
Si hay algo predecible es la falla de los pronósticos meteorológicos. Se trata de algo natural y bienvenido que así sea, frente a hombres que quieren manejar la naturaleza, que justamente fue la que los creó.
La semana próxima no se prevén lluvias generosas, sólo martes y miércoles se pronostican chaparrones de no más de 10 mm. pero… puede fallar hacia arriba o hacia abajo.
En tanto las preocupaciones son varias por esta zona. Por un lado la espada de Damocles sobre la cabeza de los chacareros e inquilinos, el clima siempre tiene ese significado en la producción extensiva de cereales. El otro y no menos importante es el cuidado de la laguna para que no pierda la escasa todavía pero recuperada fauna íctica. Un tercer elemento resulta la necesidad de aprovechar la situación antes del otoño para terminar con las obras que faltan completar en el Río Salado y que fueron licitadas.
RIESGO ALTO Por ese motivo “el riesgo país” para el campo sigue alto. Las lluvias de las últimas semanas volvieron a mostrarse erráticas y un 65% de la región quedó casi al filo de las necesidades. Solo en noreste y sur bonaerense se superaron los 15 mm. Carlos Pellegrini acumuló 55 mm y Chacabuco, 42 mm.
Por esta retracción de lluvias, los lotes de soja de 1ra. en condiciones regulares aumentaron unos 15 puntos porcentuales en la última semana y totalizan el 15% del área, unas 450.000 ha. Los lotes en buenas condiciones son el 40%, los muy buenos 40% y los excelentes, 5%. A este escenario se sumó un marcado repunte térmico, con máximas que alcanzaron los 37 °C. El combo de pocas lluvias y calor intenso profundiza la escasez hídrica, que afecta al 20 % del área, mientras que la condición regular ya cubre el 65 %. Solo el 15 % de la región, principalmente en el norte, mantiene reservas adecuadas a óptimas.
Este análisis de disponibilidad de agua considera el consumo de la soja sembrada a fines de octubre.
El potencial de rinde de la soja de 1° tambalea ante la falta de agua y el cultivo comienza a transitar su periodo crítico. En Junín, está en alerta naranja, dependiendo de lo que ocurra esta semana ya que la evolución del rinde potencial dependerá de esas precipitaciones que se registren en el corto plazo. La situación es distinta pero no menos riesgosa tanto para la soja de primera que evolucionó con las reservas de noviembre y diciembre, como para la de segunda sembrada sobre el trigo que generó muchos kilos, pero poca ganancia.
Como se puede apreciar en las fotos que acompañan este artículo, la de primera se muestra en buen estado, aunque requiriendo de precipitaciones prontas para un buen rinde, la de segunda también con urgencias, aunque con posibilidades de repuntar si el agua llega más temprano que tarde.
Respecto al maíz: 6 de cada 10 lotes siguen entre muy buenos y excelentes, pero esa condición cayó 8 puntos porcentuales en la última semana. Los cuadros regulares ganaron 2 puntos y ya explican el 9% del área, mientras que apareció un 1% de lotes en mal estado. La foto general aguanta, pero la situación es “tan heterogénea como lo fueron las lluvias desde fines de diciembre”, sintetizan los técnicos.
Donde el agua llegó a tiempo y en los ambientes de buena aptitud o mejor rotados, los rindes se mantienen firmes. “La campaña va a terminar siendo muy buena, aunque podría haber sido mucho mejor. El maíz venía con la vara muy alta después de una cosecha fina récord y con un muy buen escenario hídrico hasta Navidad”, resumen desde Colón que se haya en la misma situación que nuestro distrito.
El escenario cambia en los cuadros más restrictivos, en los lotes sembrados en octubre y, especialmente, en la franja central de la región núcleo, donde en los últimos días no hubo milímetros y ya no se logra sostener el llenado de granos. Sectores del sudeste cordobés aparecen hoy como los más comprometidos: “hacia el norte y el este de Marcos Juárez, estiman pérdidas de rinde del 30 al 50% con rindes que rondarían los 70 qq/ha o menos. En San Gregorio el ajuste también se siente, con recortes de entre 25 y 30% en ambientes más flojos, y del 10% en lotes mejores, mientras que en San Pedro y Baradero esperan rindes de 70 a 75 qq/ha. Además, los técnicos anticipan que la cosecha se adelantará en los lotes más castigados por la seca, y que podrían empezar a levantarse en los primeros días de febrero, junto con algunos cuadros sembrados muy temprano, por lo que las lluvias que se esperan para la próxima semana llegarían tarde.
ARREGLAR LA CUENCA
Los gobiernos municipales ya han sufrido en carne propia la desidia en cuanto atender la cuenca del río Salado bonaerense. Extremos como seca de la laguna en Junín, como las inundaciones catastróficas en 9 de julio, dan cuenta de que se debe tener en agenda la obra hidráulica y el expertise en el distrito. De ese modo y tras una prolongada inundación, la Cuenca del Salado enfrenta ahora un inicio marcado de sequía.
Alberto Larrañaga, presidente del Consejo Asesor del Plan Maestro de la Cuenca del Río Salado, advirtió en un programa radial que el descenso de las aguas abre una oportunidad limitada para reactivar obras paralizadas y reclamó definiciones urgentes del Estado nacional y provincial.
El escenario hídrico en la Cuenca del Salado volvió a cambiar con rapidez. Luego de meses de inundaciones persistentes, el territorio comienza a sentir los efectos de una sequía incipiente, con un descenso generalizado de las aguas que modifica el panorama productivo y operativo de la región.
“Pasamos de la inundación a la sequía”, subrayó el presidente del Consejo Asesor de la Cuenca del Salado. En ese contexto, consideran que se abrió una ventana de tiempo clave para avanzar con obras largamente postergadas.
“El cauce del Salado ha bajado de manera sustancial y eso genera las mejores condiciones para retomar los trabajos que estaban paralizados”, señaló.
Según explicó, la reactivación plena de las obras depende de una decisión política y de la regularización de deudas con las empresas contratistas. “Esto no puede esperar. Hay que hacerlo ahora, no mañana ni pasado. Por eso urgimos a que las obras se inicien ya, porque cuando llegue el otoño puede ser tarde”, enfatizó, al advertir que una nueva crecida del río volvería a complicar la operatoria y a postergar los trabajos.
Larrañaga remarcó además la necesidad de coordinar estas tareas con la futura ejecución del Tramo V, anunciado por la provincia de Buenos Aires entre Bragado y Junín. “Las obras deben estar articuladas y sincronizadas para que el plan tenga sentido integral”, sostuvo.
En cuanto al impacto productivo, reconoció que aún no hay cifras oficiales actualizadas sobre hectáreas inundadas o encharcadas, pero señaló que las consecuencias siguen a la vista. “Hay campos donde solo quedaron juncales y otros donde se sembró fuera de fecha, con grandes probabilidades de pérdidas económicas por menores rindes”, describió.
La magnitud de la Cuenca del Salado excede largamente lo local. Comprende unas 17 millones de hectáreas —más de la mitad de la provincia de Buenos Aires— y recibe escurrimientos hídricos del sur de Córdoba, el noreste de La Pampa y sectores de San Luis, lo que le otorga un carácter claramente federal.
En ese marco, el dirigente subrayó que el dragado del río, aunque monumental, no alcanza por sí solo. “Además del dragado, son imprescindibles las obras complementarias, que permiten que el plan maestro llegue a distintos rincones de la cuenca”, explicó, y aclaró que estas intervenciones no solo son necesarias sino también menos costosas.
Finalmente, Larrañaga apuntó al financiamiento del plan, históricamente sostenido por el Fondo Hídrico Nacional. Señaló que en los últimos años esos recursos estuvieron restringidos, pero consideró que el nuevo escenario presupuestario abre una oportunidad. “Entendemos que ahora el Gobierno nacional tiene las manos libres para usar adecuadamente fondos que son específicos y deben destinarse a obras hídricas”, concluyó.
LICITACION PROVINCIAL
En tanto, a principios de este mes de enero el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense inició la licitación de las obras de adecuación, ensanche y profundización del cauce del río Salado, en las etapas 1 y 2 del tramo V del Plan Maestro Integral de la cuenca, una obra integral y emblemática que representa una de las principales políticas públicas de la PBA.
Los trabajos en las etapas 1 y 2 del Tramo V se extienden desde Bragado hasta aguas debajo de la laguna Rocha, sobre una longitud total de 60,26 km, atravesando los municipios de Alberti, Bragado y Chacabuco.
Además de la obra sobre el río, incluye la intervención en infraestructura complementaria, compuesta por la reconstrucción de 7 puentes (5 viales y 2 de ferrocarril). En la etapa 1, se contempla el puente Cardesales, el puente vial Warnes - Seguí y el ferroviario Warnes - Seguí; en la etapa 2, se ejecutarán los puentes viales Las Rosas RP 42, Ea. La Noria e Irala - Coliqueo, además del puente ferroviario Irala - Coliqueo.
En este tramo, las intervenciones apuntan a la recuperación de aproximadamente 400 mil hectáreas productivas, contemplando de manera integral la gestión ambiental necesaria para garantizar la conservación y permanencia de los humedales presentes en la zona.
El Tramo V se trata del segmento final con el que se completará el Plan Maestro, y que se extiende sobre 95,38 km en total, organizado en tres etapas, entre el Canal del Este de la laguna de Bragado y la descarga de la laguna El Carpincho, en Junín, atravesando también los municipios de Chacabuco y Alberti. Asimismo, contempla la intervención de 10 puentes, de los cuales 8 son carreteros y 2 ferroviarios, y la obra de cierre de la laguna de Rocha.
El proyecto integral está a cargo de la Provincia de Buenos Aires, se desarrolló íntegramente en la actual gestión del Ministerio, a través de la Subsecretaría de Recursos Hídricos y la Dirección Provincial de Hidráulica, y permitirá triplicar la sección actual del río y aumentar su capacidad de conducción.
Una vez concluido el Tramo V, el 45% del Plan Maestro Integral de la cuenca del río Salado habrá sido finalizado en la actual gestión de la Provincia de Buenos Aires, recuperándose 8 millones de hectáreas productivas.