El Día Mundial de la Pizza celebra a uno de los platos más icónicos del mundo y, sin exagerar, a uno de los grandes amores gastronómicos de los argentinos.
Se dice que la pizza moderna es una creación del panadero Raffaele Esposito de Nápoles. De acuerdo a una leyenda urbana muy popular la muy conocida Pizza Margarita o Margherita se inventó en el año 1889. El Palacio Real de Capodimonte hizo un encargo al pizzaiolo napolitano Esposito, para crear una pizza en honor a la visita de la Reina Margherita.
En nuestra provincia de Buenos Aires también la pizza es más que comida, es ritual, es punto de encuentro y es identidad. No es casual que la pizza haya sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2017. Ese reconocimiento apunta a la receta, pero también a todo lo que la rodea, por ejemplo la forma de prepararla, de compartirla y de transmitirla de generación en generación.
La pizza aparece después de un partido, luego de rendir un final, fría con mate al día siguiente, en cumpleaños improvisados o como solución infalible para una noche sin ganas de cocinar. La pizza también es memoria afectiva. Todos tienen una pizzería “de siempre”, ligada a la infancia, a la adolescencia o a los encuentros con amigos.
La pizza es más que comida, es ritual, es punto de encuentro y es identidad. En su día, a disfrutarla, como más guste.