La inflación volvió a acelerarse en el arranque de 2026: los precios al consumidor aumentaron 2,9% en enero y marcaron una suba interanual del 32,4%, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no solo se mantuvo por encima del piso del 2,5% mensual, sino que mostró un nuevo salto respecto del cierre de 2025.
El dato de enero profundiza la secuencia de registros elevados que se viene repitiendo desde mediados del año pasado. Tras cerrar diciembre con un 2,8%, la inflación volvió a subir y dejó en evidencia que el proceso de desaceleración que promueve el Gobierno no logra consolidarse, especialmente en los rubros más sensibles del consumo cotidiano.
De acuerdo al informe oficial, la división con mayor aumento mensual fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, que se disparó un 4,7%, muy por encima del nivel general. Le siguieron Restaurantes hoteles, con una suba del 4,1%, reflejando el impacto combinado del aumento de los alimentos, los servicios y los costos operativos. El fuerte incremento en los precios de la canasta básica volvió a ser el principal factor de presión sobre el índice.
En términos regionales, el Noreste argentino encabezó las subas con un 3,8%, mientras que Cuyo registró un aumento del 3,0%. Por detrás se ubicaron la región Pampeana, el nivel Nacional y la Patagonia, todas con un 2,9%, y finalmente el Noroeste y el Gran Buenos Aires, con incrementos del 2,8%, lo que muestra una aceleración generalizada en todo el país.
El dato de enero adquiere además una fuerte carga política e institucional: se trata del primer índice de inflación tras la salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC, luego de que el funcionario impulsara un cambio en el sistema de medición que otorgaba mayor peso a servicios como tarifas y alquileres. Esa modificación, que según especialistas habría arrojado índices aún más elevados, fue postergada sin fecha por el gobierno de Javier Milei tras la renuncia del ex titular del organismo.
Así, el comienzo de 2026 confirma que la inflación no logra perforar el umbral mensual y continúa impactando con mayor fuerza en los gastos esenciales de los hogares, en un contexto de ingresos reales todavía deteriorados y creciente presión sobre los alimentos.