Tal vez lo hayan puesto así para distraer a las personas atentas y entrenar a los distraídos. Como sea, si unos u otros buscan el nomenclador de calles en la esquina de Posadas y Chacabuco no lo van a encontrar. Al menos donde solía estar.
En la mayoría de las calles están en las esquinas, indicando nombre, altura y dirección. En los barrios alejados del centro suele ser un enigma saber qué calle es la que se transita porque directamente no están y en otros lugares, a veces no está en su lugar.
En ese caso, conviene hacer un curso, o memoria al menos para recordar si es la misma calle y si es mano o contramano. Porque el cartel...ahí no está.
Hay alternativas. Siempre. En Argentina lo atamos todo con alambre y tampoco es para tanto. Podría por caso, preguntar a los vecinos, al almacenero de la esquina o a los pibes que pasan corriendo cuál es esa esquina. O podría jugar a buscando a Wally y agudizar los sentidos para darse cuenta que sí, que está.
Que el cartel está, está. Está, pero en otro lugar, es cierto. Unos metros más allá, tirado, en reposo, en espera, en la puerta de la Sociedad de Fomento Prado Español. Tal vez esperando que un alma caritativa lo vuelva a su lugar.
Dicen los vecinos que llamaron, que reclamaron, pero por ahora, nada. Sigue ahí.
Es fácil. Hasta el agujerito está. Solo hay que pegarle una soldadita y así el verdulero que hace de guía de incautos y distraídos, seguro lo va a agradecer. Ah, los vecinos del barrio también.