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Pejerrey: Si decimos, ¿decimos todo? - Semanario de Junín

LOCALES | 7 MAR 2026

AMBIENTE EN RIESGO

Pejerrey: Si decimos, ¿decimos todo?

Hay cientos de estudios científicos, incluso locales, cuyas investigaciones explican cómo y porqué la contaminación de las lagunas termina con la vida piscícola.



El gobierno de Junín salió a hacer campaña a favor de la protección del pejerrey, una especie al igual que las otras piscícolas a la cual descuidó desde su llegada hace 10 años.

Fieles a su forma punitiva de actuar, los petrequistas pusieron a las patrullas policiales a “cazar” pescadores sin licencia y algunos con mediomundo, lo cual podría generarles un efecto negativo cuando las comunidades de pescadores deportivos a través de las redes sociales, vean las fuertes exigencias que hay en nuestras lagunas para poder tirar la cañita y que les secuestran equipos cuando lo que debieran es instarlos a sacar la licencia respectiva, lo cual se constituye en un impuesto provincial más que no brinda ningún tipo de reciprocidad al contribuyente.

Pero ya hemos sostenido que en las distintas áreas de contralor municipal, nadie sabe nada y los resultados que obtienen lo certifican.

Por otra parte, las gacetillas oficiales hacen alharaca de las siembras de ovas y alevinos, cuando no tienen siquiera un área destinada al tema pesca, ya que el laboratorio está cargo de una funcionaria provincial a la cual durante años ningunearon y querían desplazar con la anuencia de la directora de pesca provincial de entonces, de extracción macrista.

Recordemos además que el laboratorio hidrobiológico fue creado durante la gestión anterior a cargo de Mario Meoni y por eso -tal vez- esta gestión tardó en “digerirlo” hasta darle el reconocimiento actual obviamente reconociendo su error sin decirlo.

Lo único para valorar de las acciones según los partes municipales, es que labraron infracción a una persona que se hallaba pescando con mediomundo y tenía en su poder 12 kilos de pejerrey que fue decomisado. Lo que no dijeron es adonde fue destinado. Antes se lo llevaba al Hogar de Ancianos. (Esperemos que no se hayan hecho una fritanga en casa de Juancito).

De la misma manera, es repudiable que se hayan encontrado buena cantidad de esta especie en la basura o en las costas, ya que la pesca no es una matanza, sino un pasatiempo donde lo que se pesca y si es la medida reglamentaria se come, y si no se devuelve al agua en buenas condiciones.

Esto es lo que debieran promover como docencia los partes municipales y los funcionarios, sin generar miedo ni represión a través de la presencia policial para secuestrar una bolsa de cornalitos. Una imagen realmente patética.

La gestión Petrecca sólo se ha encargado de declamar una tarea a favor de la ecología, pero en la práctica no ha sabido cumplir con nada

EL VERDADERO DAÑO

Pero luego de los papelones que vienen haciendo respecto al “cuidado” que dicen prodigarle al “Peje”, hay uno que se callan por conveniencia y no por ignorancia y es el tema de la contaminación que sigue llegando a las lagunas motivadas por los agroquímicos que se usan en la matriz productiva agropecuaria de la Pampa Húmeda y que lógicamente nos incluye, además de la contaminación bacteriológica y química que llegan al Salado por distintas aperturas clandestinas o no tanto que surcan la ciudad y desembocan en los espejos de agua o algunos camiones atmosféricos que entre gallos y medianoche vierten sus miasmas en los cursos de agua juninenses.

La negación de estos factores que no matan 12 kilos de pejerrey sino que en varias ocasiones hizo desaparecer decenas de miles de kilos de las lagunas de Gómez, Mar Chiquita y El Carpincho es una constante entre los funcionarios municipales.

Ya en 2018 conocido un trabajo de investigadores de la UNNOBA acerca de la contaminación de las lagunas de Junín, desde la municipalidad salieron rápidamente a negar cualquier situación anormal, repitiendo una vez más el ocultamiento de datos respecto a la calidad del ambiente en nuestro medio, afectado en agua, aire y tierra.

Junín no puede escapar a la brutal contaminación ambiental que afecta a prácticamente todo el interior de la provincia de Buenos Aires, debido particularmente a controles que no se llevan a cabo y situaciones que con las que conviene hacer la vista gorda para no tener que hacer inversiones ni generar “pánico” en la población.

La gestión Petrecca sólo se ha encargado de declamar una tarea a favor de la ecología, pero en la práctica no ha sabido cumplir con nada de ello.

Como si fuera poco, sus funcionarios vienen negando sistemáticamente cualquier anomalía, pero no presentan las respectivas pruebas de ello y sus argumentos resultan en algunos casos falaces.

De hecho, por la ordenanza obsoleta sobre fumigaciones que rige en el partido no hay prácticamente cuidados especiales para aplicar agrotóxicos en cercanías de las lagunas de Junín, aunque se sabe que igualmente ante cada lluvia que lave lo que se ha arrojado oportunamente, éstos terminarán en los cursos acuáticos.

Hay cientos de estudios científicos cuyas investigaciones explican cómo y porqué la contaminación de las lagunas termina con la vida piscícola.

Sin ir más lejos lo explicó oportunamente hace tiempo Romina Schiaffino, bióloga e investigadora de la UNNOBA que, bajo el título “La vida secreta de las lagunas”, brindó importantes consideraciones sobre la investigación que lleva adelante en el estudio de la vida microscópica de las lagunas de la región pampeana, en particular las que tienen mayor incidencia en la vida de las personas que habitan esta región, las de la cuenca alta del Río Salado (Gómez, El Carpincho, Rocha -de Chacabuco- y Mar Chiquita, compartida entre Junín y Arenales).

Ya explicaba uno de los hallazgos más inquietantes, como la presencia de bacterias que no son normales del ecosistema acuático, como Escherichia coli, hallada principalmente en las Lagunas El Carpincho (Junín) y Rocha (Chacabuco).

Ante la pregunta acerca de dónde provendrían esos elementos contaminantes, indicaba la especialista: “No sabemos. Puede ser de la planta potabilizadora de residuos cloacales de Junín, de emprendimientos porcinos o vacunos. De feedlots. O de todo eso junto”.

Schiaffino sintetizaba tras su trabajo: “La idea es que esto sirva para generar conciencia, implementar regulaciones y controles en las lagunas. La ignorancia es cara”. Lo cual acrecentó la ira de los funcionarios de entonces (lo mismo de ahora) por haberlos dejado al desnudo.

Sobran ejemplos de mortandades masivas. Fabián Grosman y Pablo Sanzano del Área de Acuicultura, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, realizaron un relevamiento allá por 2002, manifestando que “la mayoría de los casos de mortandades masivas ocurridas en las lagunas de la región pampeana, poseen como denominador común la presencia de floraciones algales, principalmente cianobacterias”.

Vaya casualidad, el municipio ha criticado muchas veces el “semáforo provincial” que advierte sobre la cantidad de estas algas en las lagunas bonaerenses, entre las cuales están las de nuestro distrito. Diversos estudios han señalado que la presencia de estas algas se relaciona con los agroquímicos que tienen fósforo entre sus componentes.

Siguiendo con los trabajos científicos que ponen en riesgo las poblaciones completas de pejerreyes en lagunas bonaerense, debemos mencionar uno conocido en 2020 cuando científicos del Conicet encontraron que la atrazina produce un efecto negativo en el desarrollo gonadal del pejerrey alterando su normal reproducción.

Pedro Carriquiriborde, que integra el Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM), dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET. Desde el 2005, lidera un grupo de investigación que estudia el impacto de los agroquímicos en los organismos acuáticos.

Ese trabajo de Carriquiriborde se centró en los daños al pejerrey por la atrazina uno de los herbicidas más utilizados en la agricultura argentina.

Las gacetillas oficiales hacen alharaca de las siembras de ovas y alevinos, cuando no tienen siquiera un área destinada al tema pesca

“La atrazina no tiene una toxicidad aguda marcada pero hemos encontrado que puede afectar la reproducción de los peces. Es un estudio que llevamos adelante con investigadores de Canadá y que todavía no salió publicado. Hace un año hicimos la parte experimental y estamos por publicar los resultados”, adelantó por entonces Carriquiriborde, algo que fue publicado por SEMANARIO.

Los ensayos se hicieron en pejerrey, una especie que el científico utiliza como modelo para sus estudios por la importancia socio económica que tiene en la Provincia de Buenos Aires.

“Había publicaciones en otras partes del mundo que señalaban que la atrazina genera el cambio de sexo en peces y anfibios. Decidimos evaluar su efecto en el pejerrey teniendo en cuenta que su determinación sexual a nivel genético no es tan marcada como en otras especies. El pejerrey determina el sexo por la temperatura del medio durante las primeras seis semanas de vida ya que no tiene cromosomas X e Y como nosotros”, explicó el especialista.

El objetivo del trabajo era analizar si el uso intensivo de atrazina podía generar una alteración del equilibrio natural entre machos y hembras. “Los estudios arrojaron que si bien no produce un cambio de las proporciones sexuales si genera efectos sobre el desarrollo gonadal. Produce gónadas alteradas que no son ni masculinas ni femeninas”, señaló.

“Los conflictos ambientales representan un tipo particular de conflicto social en los cuales lo que se explicita está referido, directa o indirectamente, a aspectos del ambiente vinculados a la calidad de vida de las personas o las condiciones ambientales. Reflejan la puja existente entre una racionalidad dominante, hegemónica, representada por la lógica del mercado y la búsqueda del lucro, y las racionalidades de la reproducción de la cotidianeidad de las personas, que equivale a la reproducción de la vida” decía Francisco Sabatini, sociólogo y urbanista y profesor de la Universidad Católica de Chile en un artículo de 1997.

En síntesis, el verdadero cuidado del recurso pejerrey en favor del turismo de Junín, debe ser encarado por especialistas, con un trabajo meduloso y bien preparado, con presupuestos ambientales mínimos que se puedan cumplimentar y también con presupuestos para el desarrollo de proyectos reales y no explicaciones de funcionarios que sólo buscan rédito político y que defienden intereses que no son de todos los ciudadanos, sino de un selecto grupo de presión.