Hay cuatro o cinco funcionarios en la muni de Junín que opinan de todo y no saben de nada. Primero porque no son especialistas en sus áreas y segundo porque como buenos ganapanes les interesa seguir en el cargo (y con el mismo sueldo) aunque los manden a construir un reactor de uranio.
Por eso pasa lo que pasa con relación a la falta de gestión y la improvisación.
Nuevamente el mensaje de los cráneos del turismo fue empecinarse con solicitar los pescadores de caña la licencia de pesca provincial, otro de los polémicos “impuestos “camuflados cuya recaudación no se sabe adonde va (o a qué bolsillo). El artículo periodístico que subió uno de los medios amigos del petrequismo a las redes, donde se hacía referencia al pedido de licencia para evitar la pesca furtiva, terminó en un rosario de improperios de los lectores quienes recomendaban que para ello se metieran en los campos y “pidieran licencia” a quienes ponen los trasmallos y luego venden el pejerrey, incluso denunciaban a algunos propietarios cercanos a amigos del poder municipal.
Ya en enero desde nuestra páginas habíamos hecho referencia a este tema y nos preguntábamos quien les dijo a los funcionarios que los pescadores que van con una cañita a despuntar el vicio a la costa del Salado o sus lagunas son furtivos por no tener una licencia provincial que, desde hace décadas se pone en discusión por ser otro de los “curros” de la caja chica de los gobiernos de turno y que además no la sacan el 95% de los cañófilos.
Pasa seguramente que gente que “nunca jugó con tierra” o no fue nunca a pescar, quiere dar clases de sabihondo, cuando a nadie en su sano juicio y que quiera imponer a Junín como lugar de turismo, cuide el pejerrey pidiendo licencia a los pescadores.
Para eso podrían ahondar en cuánto “celo” se pone en este tipo de reclamos en lugares como el partido de la Costa, o lacustres como Chascomús, Lobos, Monte, etc.
La pesca furtiva es la que ejercen verdaderos ilegales y que este gobierno no tiene la capacidad de controlar como todo lo que está en manos del secretario de Seguridad Mario Olmedo, quien tampoco tiene presupuesto para ello.
Como muestra, ponemos acá un video que fue subido a las redes donde queda en claro que en la laguna de Gómez a la vista de todo el mundo no hay controles y se sacan pequeños ejemplares, por lo que es de imaginar la verdadera matanza que se está haciendo por los predios rurales aledaños a las lagunas y cuyo producto (pejerrey fileteado) se vende sin ningún control en las calles de Junín.
Deberán entrenar a inspectores municipales y provinciales en estas artes, ya que no queda ninguno, y con la colaboración policial trabajar en prevención del delito.
El furtivismo en materia de pesca se relaciona como ya dijimos con aquellos que sin estar autorizados convenientemente usan artes de pesca como redes, trasmallos y mediomundos.
Siguiendo con los pescadores deportivos y teniendo en cuenta que recién se está recuperando la laguna, sería bueno que las autoridades en lugar de reprimir pongan carteles explicativos y capaciten a inspectores para que lo hagan con los principiantes que no saben de medidas ni de sustentabilidad de los recursos ícticos.