Deprecated: Function strftime() is deprecated in /home/u749477691/domains/semanariodejunin.com.ar/public_html/includes/models/noticia-amp.php on line 46

Deprecated: Function strftime() is deprecated in /home/u749477691/domains/semanariodejunin.com.ar/public_html/includes/models/noticia-amp.php on line 46

Deprecated: Function strftime() is deprecated in /home/u749477691/domains/semanariodejunin.com.ar/public_html/includes/models/noticia-amp.php on line 49

Deprecated: strtolower(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/u749477691/domains/semanariodejunin.com.ar/public_html/includes/simple_html_dom.php on line 711

Deprecated: strtolower(): Passing null to parameter #1 ($string) of type string is deprecated in /home/u749477691/domains/semanariodejunin.com.ar/public_html/includes/simple_html_dom.php on line 711
Chacareros en retroceso - Semanario de Junín

LOCALES | 15 MAR 2026

SEMANAGRO

Chacareros en retroceso

Mientras para la SRA todo está bárbaro, “Bases Federadas” alerta sobre la desaparición de pequeños productores en la zona núcleo.



SECCIÓN SEMANAGRO PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 505 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 14 AL 20 DE MARZO DE 2026

Concentración de la tierra, desigualdad impositiva y debilitamiento de herramientas públicas aparecen como factores que ponen en riesgo la continuidad de miles de productores en la zona núcleo de la Pampa Húmeda, con impacto directo también en el entramado productivo del noroeste bonaerense y el área de influencia de Junín.

La agricultura argentina atraviesa desde hace décadas un proceso silencioso pero persistente: la reducción del número de productores agropecuarios activos. En la zona núcleo de la Pampa Húmeda —territorio de alta productividad que incluye amplias áreas del norte bonaerense y el sur santafesino— esta tendencia adquiere especial relevancia porque allí se concentra buena parte de la producción agrícola nacional.

Mientras el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, destacó esta semana el rumbo económico de Javier Milei, dirigentes rurales ligados a organizaciones de pequeños y medianos productores vienen planteando una preocupación creciente. Uno de ellos es Sebastián Campo, productor de Pergamino, quien integra Bases Federadas, una organización gremial que nuclea a chacareros familiares, cooperativistas y agricultores de escala media que buscan sostener su lugar dentro del sistema productivo.

En una entrevista realizada por Diario Núcleo de Pergamino, Campo dijo que el fenómeno de desaparición de productores no responde a un hecho coyuntural ni a dificultades climáticas o de mercado. Su diagnóstico es más profundo: sostiene que se trata de un proceso estructural vinculado a decisiones políticas y económicas que favorecen la concentración del negocio agropecuario.

Según su visión, cada vez resulta más difícil para un productor familiar sostenerse en actividad cuando debe competir con grandes empresas agrícolas que operan con escalas mucho mayores, acceso a financiamiento internacional y capacidad logística para manejar grandes volúmenes de producción.

Uno de los ejes centrales del planteo de Bases Federadas gira en torno al proceso de concentración de la tierra y de la producción agrícola. A medida que pequeños productores abandonan la actividad o pierden la posibilidad de renovar contratos de arrendamiento, esas superficies terminan integrándose a explotaciones de mayor escala.

La dinámica no es nueva. Desde los años noventa el campo argentino experimenta un proceso de transformación productiva caracterizado por la expansión del modelo agrícola intensivo, la consolidación de los pooles de siembra y el crecimiento de empresas que gestionan grandes extensiones de tierra.

Sin embargo, desde la perspectiva de Campo y de la organización que integra, la situación actual presenta una particularidad: la falta de políticas diferenciadas que contemplen la heterogeneidad del sector agropecuario.

El sistema impositivo, por ejemplo, suele aplicarse de manera uniforme, sin distinguir la escala productiva. Para un pequeño chacarero que trabaja algunas decenas de hectáreas, los costos fiscales, financieros y tecnológicos pueden resultar proporcionalmente mucho más pesados que para una empresa que maneja miles de hectáreas.

En ese sentido, Bases Federadas plantea desde hace años la necesidad de avanzar hacia mecanismos de segmentación, especialmente en materia de retenciones o tributos vinculados a la exportación agrícola. La lógica que proponen es relativamente sencilla: que el peso de los impuestos no recaiga de igual manera sobre estructuras productivas radicalmente distintas.

Campo sostiene que, en ausencia de ese tipo de herramientas, el sistema termina favoreciendo a quienes tienen mayor escala económica. La consecuencia es una progresiva desaparición de unidades productivas familiares, fenómeno que no solo impacta en la estructura agraria sino también en el tejido social de las comunidades rurales.

Cuando un productor abandona la actividad, no solo se pierde una explotación agrícola. También se resienten los circuitos económicos locales: contratistas, comercios rurales, cooperativas y servicios vinculados al agro.

Para localidades del interior bonaerense como Junín y su zona de influencia, donde el agro constituye una parte central de la economía regional, estas transformaciones no pasan inadvertidas.

La agricultura argentina atraviesa desde hace décadas un proceso silencioso pero persistente: la reducción del número de productores agropecuarios activos

EL DEBATE ACTUAL

El análisis que realiza Campo también incluye una mirada crítica sobre la orientación de la política agropecuaria impulsada por el gobierno nacional.

Cuando asumió la presidencia Javier Milei, buena parte del sector agropecuario esperaba medidas orientadas a reducir la carga impositiva y a liberalizar los mercados. En términos discursivos, el nuevo gobierno planteó una fuerte apuesta por la apertura económica y la eliminación de intervenciones estatales.

Sin embargo, desde la óptica de los pequeños y medianos productores representados por Bases Federadas, las expectativas generadas no se han traducido en políticas concretas que contemplen las necesidades de la agricultura familiar.

Uno de los episodios que generó mayor malestar fue el anuncio de una reducción temporal de retenciones que finalmente tuvo un alcance limitado y una duración muy breve. Según relatan dirigentes del sector, la medida terminó beneficiando principalmente a grandes operadores con capacidad de reacción inmediata en los mercados de exportación.

Para los productores de menor escala, que suelen vender su producción a través de intermediarios o cooperativas y no tienen acceso directo a los mercados internacionales, ese tipo de decisiones termina teniendo un impacto mucho más reducido.

Si el proceso de concentración continúa profundizándose, el resultado podría ser un sistema agropecuario cada vez más dominado por grandes operadores económicos

Desde Bases Federadas también se cuestiona el debilitamiento de herramientas públicas históricamente vinculadas al desarrollo rural, como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, cuya red de investigación y extensión técnica ha sido clave durante décadas para el desarrollo productivo en el interior del país.

La asistencia técnica, la innovación tecnológica y los programas de desarrollo territorial que el organismo despliega en distintas regiones del país han sido tradicionalmente un respaldo importante para los productores de menor escala

En paralelo, la reducción de líneas de crédito accesibles para inversión productiva —particularmente aquellas vinculadas al Banco de la Nación Argentina— también aparece en el diagnóstico del sector como un factor que dificulta la continuidad de las explotaciones familiares.

Para quienes trabajan superficies limitadas y dependen de financiamiento para renovar maquinaria, comprar insumos o mejorar infraestructura, la falta de crédito competitivo puede convertirse en un obstáculo decisivo.

La preocupación de Bases Federadas, en definitiva, no se limita a una coyuntura económica puntual. Su advertencia apunta a un fenómeno de largo plazo: la pérdida gradual de diversidad productiva en el campo argentino.

Si el proceso de concentración continúa profundizándose, el resultado podría ser un sistema agropecuario cada vez más dominado por grandes operadores económicos, con menor presencia de productores familiares y menor arraigo rural. La discusión de fondo no es únicamente económica sino también social y territorial. En un país donde amplias regiones dependen del agro como motor de desarrollo, la desaparición de chacareros implica también la transformación de las comunidades rurales.

En la Pampa Húmeda esa discusión comienza a ganar espacio en el debate público. Porque detrás de cada hectárea que cambia de manos no solo se redefine el mapa productivo del país: también se redefine el futuro del interior argentino.