La concejal Orlanda D’andrea, que llegó como radical pero vota como liberal, se metió en una nueva contienda, esta vez con la salud pública, aprovechando el ojo tuerto de la política implementado por su entorno petrequista.
Aprovechando que “cayó” en el hospital público interzonal de Junín para atender a su madre, pudo observar ciertas falencias en la operatividad del mismo y por ello planteó un pedido de informes.
Entre ellos, enumeró deficiencias en el mantenimiento edilicio, problemas de higiene, falencias en el equipamiento y dificultades organizativas que impactan tanto en los pacientes como en sus familias, algo que SEMANARIO ha denunciado desde hace tiempo, tanto en la gobernaciones peronistas como macristas.
Ante las críticas, el sindicato de trabajadores del HIGA Junín representado por José María Córdoba le respondió que “para hablar del hospital lo tendría que conocer, acercarse y hablar con los trabajadores”, y reconoció que desde el sector vienen reclamando incorporaciones al sistema de salud sin obtener respuestas favorables. “Estamos cansados de hacer reclamos. Los nombramientos no alcanzan y no reconocen el grave problema que hay”, sostuvo.
Asimismo, alertó sobre el crecimiento de la demanda en el hospital público, en un contexto económico complejo. “Cada vez más gente recurre al hospital porque no puede pagar una obra social, y eso desborda los servicios”, explicó.
TIRAR LA PIEDRA, ESCONDER LA MANO
Lo llamativo es que D’Andrea desde su larga estadía en el Concejo Deliberante, suele mirar las problemáticas con un solo ojo, apuntando a la provincia (cuando dejó de pintarse de amarillo) y dejando pasar las actitudes del Ejecutivo municipal al cual le ha votado todas sus apetencias, a cambio de poder mantener el confort de la casta.
Es bien sabido que el hospital zonal no es exclusivo de Junín y que se requiere de un apoyo en materia de atención de la salud pública por parte del municipio local, el cual hace un inversión paupérrima en el área y eso -justamente- no ha sido materia de debate en el Concejo, habida cuenta de la precarización general de la salud pública para los más de cien mil habitantes del distrito.
Por otra parte, enhorabuena que la concejal haya descubierto las falencias del HIGA Junín cuando lo necesitó, lo lamentable es que su responsabilidad la haya minimizado en un pedido de informes emitido desde su casa, sin hacerse eco de las verdaderas necesidades para realizar un trabajo más eficiente desde su banca.
Es de esperar que también recorra los centros de atención primaria (CAPs) municipales, que nunca dejaron de ser simples “salitas” para impulsar mayor inversión en una de las necesidades básicas para los vecinos.