Si las callecitas de Junín tienen ese no se qué, igual que los caminos de los barrios periféricos, las veredas empezaron a competirles para quedarse con el cetro del descuido comunal.
Porque las hay intransitables, descuidadas, con raíces de árboles que son una invitación a las caídas, baldosas flojas que mejor esquivar en días de lluvia y si bien en la mayoría de los casos, esa reparación corresponde al propietario, hay otras situaciones, donde los arreglos corresponden a la Muni.
Este es uno de esos casos: la vereda en plena avenida San Martín, a metros del Colegio Normal-Nacional, hace rato espera una pasada de cemento y que las baldosas-vainillitas recuperen su lugar. En verdad, espera que la reparación realizada quede terminada, y que vuelva a estar transitable sin riesgos ni accidentes que lamentar.
Por el lugar pasan miles de personas a diario, y no pocas contaron que hicieron los reclamos pero que, como puede verse, todo sigue igual.
Bueno, igual no. Ahora al pozo le echaron tierra y le pusieron un palo, así los distraídos, lo pueden esquivar. (Algo es algo, y peor es nada).