Una herencia siriolibanesa y tradición criolla local ha sido resguardada como un bien de la Nación Argentina. Esta práctica gastronómica que fusiona elementos de la comunidad sirio-libanesa local, radicada principalmente en el barrio de Las Morochas, con la tradición criolla nacional ya figura registrada como Patrimonio Cultural Inmaterial, área dependiente de la Direccion Nacional de Bienes y Sitios Culturales de la Secretaria de Cultura de la Nacion.
La receta y su técnica de amasado fue transmitida por familias sirio-libanesas y ha sido incorporada por los vecinos de la ciudad que degustan las tortas de trigo durante todo el año. La torta de trigo a la parrilla, principalmente en los asados, se consume de pie, “picando” de una tabla común y acompañada con vino tinto.
La receta
Su elaboración comprende una serie de etapas, primero el trigo burgol partido es seleccionado, lavado y remojado durante seis horas y escurrido por veinticuatro horas; luego se prepara el relleno a partir de carne picada, morrón, cebolla y verdeo rehogados; posteriormente se mezcla de manera manual y enérgica carne, trigo y manteca para lograr la liga de los ingredientes sin usar harina, de modo que liberen el almidón y la proteína necesarios para unir la torta sin que se desgrane
Esta “sobadura” es un proceso fundamental que requiere fuerza y mano experta; la mezcla se condimenta con sal, pimienta, baharat -especie tradicional- o menta fresca; una vez finalizada la masa, se disponen las brasas para la cocción a la parrilla y se procede al moldeado, que consiste en formar una capa con un hueco en el centro, colocar el relleno y sellar con firmeza para evitar que se rompan durante la cocción; se bañan en salsa de manteca derretida y jugo de limón y se consumen de manera inmediata.
Este aperitivo caliente, se comparte en el contexto del asado como bienvenida y excusa para iniciar la interacción social alrededor del fuego antes de la comida principal, evocando el valor árabe de la hospitalidad adaptado a las costumbres argentinas.