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La guerra también pega en el campo - Semanario de Junín

NACIONALES | 29 MAR 2026

SEMANAGRO

La guerra también pega en el campo

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha activado una cadena de efectos que va mucho más allá de los mercados energéticos: los fertilizantes, insumos esenciales para la producción agrícola moderna, encaran subas de precios que ya presionan a la matriz productiva de la Pampa Húmeda.



SECCIÓN SEMANAGRO PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 507 DE SEMANARIO DE JUNIN. SEMANA DEL 28 DE MARZO AL 3 DE ABRIL DE 2026

Los fertilizantes, principalmente los nitrogenados como la urea, son pilares de la agricultura intensiva. Permiten suplir nitrógeno al suelo —nutriente esencial para crecer de granos como maíz, trigo y, en menor medida, soja— y son responsables de una porción importante de los aumentos de rendimiento que caracterizan la producción moderna. Argentina, pese a tener una muy buena capacidad productiva, depende en buena medida de las importaciones de estos insumos: cerca del 50 % del volumen de fertilizantes utilizados en el país proviene del exterior, según estimaciones del sector agropecuario.

A diferencia de la mayoría de las materias primas agrícolas, el precio de los fertilizantes está fuertemente vinculado al costo del gas natural, que puede representar hasta el 80 % del costo de producción de la urea.

Ese vínculo no es casual: el proceso industrial más empleado para sintetizar nitrógeno asimilable por las plantas —el proceso Haber-Bosch— utiliza gas natural como fuente de hidrógeno, una fase intensiva en energía que hace al producto extremadamente sensible a las variaciones en los precios del combustible. Pero la guerra actual ha añadido otras capas de vulnerabilidad.

Geopolítica y logística: ¿por qué un conflicto en Medio Oriente altera el mercado global? El eje del problema no es solo que la guerra empuje al alza los precios del gas o el petróleo, sino que mucho del comercio global de fertilizantes y sus materias primas transita por zonas expuestas a la tensión bélica.

El estrecho de Ormuz —el pasaje marítimo por donde circula una fracción considerable del comercio de hidrocarburos y fertilizantes— ha visto intermitencias operativas por amenazas y daños a infraestructura, lo cual genera cuellos de botella logísticos y encarece los costos de transporte.

La producción de fertilizantes en países del Golfo también se ve afectada cuando se altera el suministro o la distribución de gas natural, porque buena parte de las grandes plantas productoras están en esa región o dependen de materias primas que se exportan desde allí. Este combo de riesgo de suministro, presión sobre el precio del gas y disrupciones logísticas no solo eleva el costo de producir fertilizantes, sino que reduce la disponibilidad en mercados distantes, como el latinoamericano.

El mercado de fertilizantes entra en tensión y pega directo en los costos del agro.

IMPACTOS EN LA REGION

Hay impactos ya visibles en los precios y en la toma de decisiones agronómicas. Los efectos de esta dinámica geo-económica se traducen en datos concretos: diferentes referencias de urea y otros fertilizantes nitrogenados han registrado subas de precios de dos dígitos en semanas recientes, impactando contratos y valores de futuros en mercados internacionalizados. En países con alta dependencia de importaciones, ese encarecimiento se siente rápido: en Perú, por ejemplo, se reportó que el precio de los fertilizantes subió hasta un 28 %, con implicancias claras para los costos de producción de cultivos.

En Argentina, donde la ventana de compra y recepción de insumos clave para las campañas de maíz y trigo se concentra entre febrero y abril, la incertidumbre sobre los valores finales y la disponibilidad concreta de fertilizantes condiciona decisiones de inversión, dosis de aplicación y manejo agronómico.

Es obvio que la Pampa Húmeda en el centro del impacto. Nuestra región está ubicada en el corazón de la producción agrícola argentina y no es zona de producción de fertilizantes a gran escala. El país no cuenta con una industria de insumos nitrogenados que pueda sustituir la importación en el corto plazo, por lo que el sector primario queda expuesto a precios internacionales y condiciones de suministro globales.

Además, la fertilización adecuada es crítica para sostener altos rendimientos en cultivos que representan la base exportable del país:

Trigo, donde la aplicación de nitrógeno afecta directamente la fuente de proteína y rendimiento final;

Maíz, con altos requerimientos de nitrógeno para maximizar el llenado de granos;

Soja, menos intensiva pero aún dependiente de fuentes complementarias para sostener rendimientos competitivos.

Las materias primas para la industria química, los fertilizantes, los plásticos, los gases nobles y algunos metales se encarecieron entre un 10 y un 50%

LOS DILEMAS

Si los valores de fertilizantes se mantienen elevados, los productores se enfrentan a dilemas económicos concretos:

reducir dosis aplicadas —con el consiguiente riesgo de menores rendimientos por hectárea; posponer compras esperando correcciones de precio —arriesgando el aprovisionamiento justo antes de la siembra; optar por estrategias de manejo alternativo de nutrientes que, aunque científicamente válidas, muchas veces requieren tiempo y ajustes técnicos.

Más allá de los campos existen riesgos ciertos para la cadena alimentaria global ya que la agroindustria no existe aislada. El encarecimiento de los fertilizantes puede traducirse en mayores costos de producción agrícola, lo que a su vez presiona al alza los precios de granos, carnes y alimentos procesados.

El World Economic Forum y otros organismos destacan que una interrupción sostenida del abastecimiento de fertilizantes puede repercutir en la seguridad alimentaria global, no solo en costos sino en disponibilidad.

Ello implica que una guerra que parece lejana —en términos geográficos— genera impactos inmediatos sobre los costos de alimentar a la humanidad, con especial sensibilidad en economías emergentes y altamente agroexportadoras como la argentina.

POR QUÉ LOS FERTILIZANTES DEPENDEN DE LA GUERRA

1. Gas natural como insumo principal: Hasta el 80 % del costo de producción de la urea —fertilizante nitrogenado clave— corresponde al gas natural, esencial para su síntesis química.

2. Producción geográficamente concentrada: Una parte significativa de la producción mundial se concentra en regiones del Golfo Pérsico, donde la infraestructura energética también alimenta plantas fertilizantes.

3. Logística sensible: Rutas marítimas como el estrecho de Ormuz son arterias estratégicas para el transporte tanto de gas como de fertilizantes; su tensión eleva el riesgo de interrupciones y costos de transporte.

4. Mercado global interconectado: Los suministros no siempre son sustituibles sin plazos largos de inversión y reconversión industrial; cuando una fuente se interrumpe, los compradores recurren a orígenes alternativos más distantes o costosos.

Conclusión

La actual guerra en Medio Oriente pone de manifiesto una realidad estructural de la agricultura moderna: la producción de alimentos depende de insumos que transitan y se producen en un mundo interconectado y vulnerable a tensiones geopolíticas. Para Argentina y su Pampa Húmeda, esto significa que la volatilidad de los fertilizantes —detonada por la guerra y sus efectos sobre el gas natural y la logística global— se traduce en ajustes en costos, riesgos agronómicos y decisiones estratégicas que repercuten en toda la cadena agrícola y exportadora del país.

La comprensión clara de estos vínculos es clave para formular respuestas públicas y privadas que mitiguen la exposición y fortalezcan la resiliencia del sector frente a shocks externos cada vez más frecuentes en un mundo globalizado.