El senador provincial Pablo Petrecca desplazó a su cuñado de los flashes y se pavoneó en el taller de Caminos Rurales realizado la semana pasada en Benito Juárez.
El intendente -con licencia- aprovechó la ocasión para dar un discurso basado en un informe técnico del nuevo encargado de los temas viales del municipio, el ingeniero Gastón Blanc. Eso le alcanzó para recibir un recordatorio por su presencia como orador y sacarse la foto como si hubiera ganado un premio por la tarea emprendida en el distrito.
En rigor, hasta el momento sólo hay proyectos de trabajo tras la tercerización de obras a partir de la concesión otorgada a EVA S.A. el año pasado, por lo cual la red rural del partido quedó en manos de un mix público-privado.
Finalmente Petrecca debió recurrir al expertise meonista, habida cuenta de la tarea que Blanc llevó adelante durante el mandato del malogrado ex intendente Mario Meoni.
El ingeniero llega ahora desde Vialidad Nacional, pero posee un conocimiento acabado de la red vial primaria, secundaria y terciaria de Junín.
De hecho, el proyecto que presentó en el taller de caminos rurales recibió el primer premio por su claridad y exposición.
Por eso, lo que Petrecca presentó como un logro propio fue apenas una foto de lo que queda por hacer.
Las estimaciones más prudentes indican que recién dentro de tres años podrían empezar a verse mejoras en los caminos rurales de Junín. Pero para que eso ocurra será necesario articular de manera eficiente el trabajo entre el municipio y la empresa concesionaria, además de aportar fondos adicionales a las tareas, ya que —como analizó oportunamente SEMANARIO cuando se otorgó la concesión— los aportes municipales previstos no alcanzarán para cubrir el kilometraje previsto y menos en el tiempo prometido.
La situación actual es elocuente: los caminos están destruidos y las tareas realizadas en casi diez meses sirvieron de poco y nada.
Tal como lo mostró este medio en una recorrida reciente por la localidad de Agustín Roca, la empresa privada apenas realizó una “raspada leve” para marcar presencia, la cual quedó borrada tras el tránsito de las cosechadoras y las últimas precipitaciones.
La idea de los técnicos es comenzar por los caminos troncales para empezar a “levantarlos”. Para ello será necesario utilizar retroexcavadoras, lo que también permitiría recuperar las banquinas, hoy cubiertas de malezas y sin márgenes claros y precisos.
El plan consiste en ir aportando unos diez centímetros de material por vez hasta alcanzar la altura adecuada, que se fue perdiendo durante años de desatención.
La tarea es compleja, pero desde el punto de vista técnico resulta indispensable. La incógnita es si se logrará articular con eficacia la estructura municipal con la privada.
Desde el inicio hubo chisporroteos porque había “muchos caciques y pocos indios”, según confesó uno de los integrantes del equipo.
Ahora surgió un nuevo problema: la renuncia de Daniel Olari, quien se desempeñaba como controlador de las obras por parte del municipio. Olari también había trabajado durante la gestión de Meoni y posee amplio conocimiento de maquinaria pesada, lo que habría generado algunas rispideces dentro del personal municipal, particularmente en lo referido al mantenimiento de los equipos.
El panorama, por ahora, sigue rodeado de incertidumbre: habría un buen proyecto técnico para empezar a trabajar, obviamente que los productores deberán seguir teniendo paciencia y lo que aún no tiene certezas es si el engranaje público-privado funcionará y de dónde saldrán los fondos adicionales para cubrir lo que falta para que el engranaje se eche a andar.
Petrecca, mientras tanto, hace lo que mejor sabe: poner la cara para la foto.