En primer lugar, es importante señalar que estos hechos no constituyen situaciones aisladas, sino que se inscriben en un contexto social complejo atravesado por múltiples variables que impactan en las instituciones educativas. La escuela, como espacio social, no es ajena a lo que sucede en la comunidad. Estas manifestaciones irrumpen en la vida escolar e interpelan a quienes formamos parte de ella.
Quiero ser clara en este aspecto. Lo que está ocurriendo en nuestras escuelas no es una "broma" ni un hecho menor. Son situaciones que generan preocupación, incertidumbre y, que al mismo tiempo, afectan la convivencia. En este sentido, tales situaciones requieren ser abordadas con la seriedad que corresponde. De ninguna manera pueden y deben ser minimizadas .
Frente a esto, quiero llevar tranquilidad a las familias. Cada una de estas situaciones están siendo abordadas dentro de las instituciones educativas con la responsabilidad y el compromiso que requieren, en el marco de una política de cuidado sostenida, a partir del trabajo de los equipos directivos, docentes, equipos de orientación escolar y de supervisión.
En escenarios complejos como los actuales, resulta fundamental poner en valor la tarea cotidiana que realizan las escuelas. Son los equipos docentes quienes, desde el vínculo pedagógico y el conocimiento de sus estudiantes, sostienen esa política de cuidado, construyen respuestas, contienen, acompañan y generan espacios de reflexión que permiten transformar tales situaciones en oportunidades de aprendizaje y cuidado.
Asimismo, tales problemáticas requieren un abordaje integral. Por ello, se trabaja de manera articulada con la Fiscalía, con organismos de salud y con todos aquellos actores que resulten necesarios, entendiendo que cada situación promueve a construir respuestas situadas, responsables y acordes a cada contexto.
Sostengo con convicción que la escuela es, y debe seguir siendo, un espacio seguro, de aprendizaje, de encuentro, de construcción colectiva y de convivencia pacífica. Por eso, reafirmo el compromiso de seguir fortaleciendo una política de cuidado que garantice que cada institución educativa sea un territorio seguro, pedagógico, de respeto y de convivencia ciudadana.
Convoco a las familias y a toda la comunidad a acompañar este trabajo, desde la corresponsabilidad que nos compete en la formación y el cuidado de los estudiantes.