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Exploran estrategias para remover microplásticos en arroyos bonaerenses - Semanario de Junín

BONAERENSES | 29 ABR 2026

MEDIO AMBIENTE

Exploran estrategias para remover microplásticos en arroyos bonaerenses

Profesionales de la Universidad Nacional del Centro estudian dos metodologías para impedir que estos residuos contaminantes lleguen a los cursos de agua.



Un equipo de investigación de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) estudia estrategias para abordar un problema emergente a nivel mundial: la presencia de microplásticos en el ambiente que ponen en riesgo los ecosistemas y la salud de las personas.

La intensificación del consumo de productos descartables y la falta de políticas eficientes de concientización y reciclaje han tenido consecuencias directas: la superpoblación de micropartículas plásticas tanto en el agua como en el aire y en la tierra.

En este caso las y los profesionales del Centro de Investigaciones en Física e Ingeniería del Centro de la Provincia de Buenos Aires (CIFICEN) y del Instituto de Física de Materiales Tandil (IFIMAT), se enfocaron en buscar la manera de remover los microplásticos que se acumulan en los arroyos.

Desde 2019 vienen realizando estudios en el arroyo Langueyú, ubicado en Tandil, a través de los cuales lograron identificar la distribución espacial de las micropartículas, las características de las mismas (morfología, tamaños, tipos de polímeros) y las variaciones estacionales: encontraron, por ejemplo, concentraciones alrededor de 6 veces mayores en invierno, que en otoño y verano.

Con el apoyo de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) a través del subsidio Ideas-Proyecto, desde el año pasado investigan dos metodologías para remover los microplásticos: una a través de electrocoagulación y otra mediante la utilización de carbón activado.

Del lavarropas directo al arroyo

La cuenca del arroyo Langueyú se ubica en el sudeste bonaerense y cubre una superficie aproximada de 600 km2. Nace en las Sierras de Tandil, cruza la ciudad y sus aguas llegan hasta la Bahía de Samborombón. En su recorrido, recibe la descarga de efluentes de las plantas de tratamiento de aguas residuales, tal como sucede en otros arroyos situados en entornos urbanos.

El equipo de profesionales del CIFICEN pudo identificar que el punto más contaminado por microplásticos es el que se encuentra después de la descarga de la segunda planta de tratamiento que deposita los efluentes en el arroyo. Y la particularidad, que sucede en otros lugares también, es que estas micropartículas provienen principalmente de microfibras del lavado de ropa domiciliaria.

“Esa es la mayor fuente de microplásticos que hay en este tipo de arroyos, son cantidades muy grandes”, señaló la Dra. en Materiales e investigadora Independiente del Conicet, Susana Montecinos, integrante del CIFICEN que trabaja desde hace años en esta temática.

Si bien se consideran microplásticos a las partículas que tienen dimensiones menores a 5 milímetros, lo cierto es que detectaron una abrumadora presencia de tamaños mucho más pequeños.

Un equipo de investigación de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) estudia estrategias para abordar un problema emergente a nivel mundial: la presencia de microplásticos en el ambiente que ponen en riesgo los ecosistemas y la salud de las personas.

La intensificación del consumo de productos descartables y la falta de políticas eficientes de concientización y reciclaje han tenido consecuencias directas: la superpoblación de micropartículas plásticas tanto en el agua como en el aire y en la tierra.

En este caso las y los profesionales del Centro de Investigaciones en Física e Ingeniería del Centro de la Provincia de Buenos Aires (CIFICEN) y del Instituto de Física de Materiales Tandil (IFIMAT), se enfocaron en buscar la manera de remover los microplásticos que se acumulan en los arroyos.

Desde 2019 vienen realizando estudios en el arroyo Langueyú, ubicado en Tandil, a través de los cuales lograron identificar la distribución espacial de las micropartículas, las características de las mismas (morfología, tamaños, tipos de polímeros) y las variaciones estacionales: encontraron, por ejemplo, concentraciones alrededor de 6 veces mayores en invierno, que en otoño y verano.

Con el apoyo de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) a través del subsidio Ideas-Proyecto, desde el año pasado investigan dos metodologías para remover los microplásticos: una a través de electrocoagulación y otra mediante la utilización de carbón activado.

Del lavarropas directo al arroyo

La cuenca del arroyo Langueyú se ubica en el sudeste bonaerense y cubre una superficie aproximada de 600 km2. Nace en las Sierras de Tandil, cruza la ciudad y sus aguas llegan hasta la Bahía de Samborombón. En su recorrido, recibe la descarga de efluentes de las plantas de tratamiento de aguas residuales, tal como sucede en otros arroyos situados en entornos urbanos.

El equipo de profesionales del CIFICEN pudo identificar que el punto más contaminado por microplásticos es el que se encuentra después de la descarga de la segunda planta de tratamiento que deposita los efluentes en el arroyo. Y la particularidad, que sucede en otros lugares también, es que estas micropartículas provienen principalmente de microfibras del lavado de ropa domiciliaria.

“Esa es la mayor fuente de microplásticos que hay en este tipo de arroyos, son cantidades muy grandes”, señaló la Dra. en Materiales e investigadora Independiente del Conicet, Susana Montecinos, integrante del CIFICEN que trabaja desde hace años en esta temática.

Si bien se consideran microplásticos a las partículas que tienen dimensiones menores a 5 milímetros, lo cierto es que detectaron una abrumadora presencia de tamaños mucho más pequeños.

“En general las que encontramos son mucho más chicas, del orden de los 100 micrones. Cuesta mucho verlas a simple vista, por lo tanto crea una contaminación mucho más peligrosa para el medio ambiente, porque los animales las pueden ingerir, o quedan atrapadas en el suelo, en el agua, en los vegetales, en la materia orgánica”, explica el Doctor en Física Sebastián Tognana, investigador adjunto de la CIC y director del proyecto.

Removerlos antes de que lleguen al arroyo

Los plásticos en general tienen la característica de ser livianos, por lo que tienden a flotar en el agua. “Entonces, básicamente la estrategia de remoción que estamos planteando es hacer que de alguna manera se sedimenten, o sea, que se vayan al fondo. Si esto sucede, se pueden extraer o remover de alguna manera”, afirmó Tognana.

Sobre ese punto, el investigador explicó: “Una de las maneras que estamos explorando es la electrocoagulación. Esto es por un proceso químico generar compuestos metálicos para que los plásticos coagulen y sedimenten”.

“Y la otra estrategia es mediante carbón activado. Son partículas de carbón con una gran superficie específica, que están magnetizadas. Éstos se pegan a los microplásticos y luego con un campo magnético se podrían retirar”, apuntó.

Por ahora la investigación está en fase de laboratorio. De avanzar en resultados positivos, la intención es poder llegar después a una escala piloto. Lo que se busca es generar dispositivos que estén ubicados en las plantas de tratamiento, porque esto evitaría que los plásticos lleguen al arroyo, de donde es mucho más difícil removerlos.