El impacto del nuevo escenario económico y años de dificultades operativas se cobraron una víctima inesperada en uno de los rincones más exclusivos de la Costa Atlántica. Cariló Golf anunció el cierre de sus puertas a fines de abril, tras confirmar que la operación del complejo se volvió “económicamente inviable”.
A través de un comunicado oficial, la administración del predio de 41 hectáreas, ubicado en el centro geográfico de la localidad, explicó que la decisión se tomó tras años de sostener una operación con pérdidas operativas constantes. A diferencia de otros clubes, Cariló Golf no cuenta con una base de socios que aporten una cuota social, lo que obliga a que el mantenimiento dependa exclusivamente de actividades complementarias que hoy resultan insuficientes.
El peso de la Justicia y el ajuste
El texto describe un callejón sin salida: para financiar la continuidad de la actividad deportiva, se había impulsado el desarrollo de un hotel. Aunque la Municipalidad de Pinamar aprobó el proyecto mediante la Ordenanza 6087/21, una medida cautelar judicial frenó el avance de la obra, asfixiando financieramente la posibilidad de sostener el campo de golf.
Este bloqueo judicial, sumado a una situación económica que la empresa define como insostenible, forzó el cese de actividades en el marco de un clima de ajuste generalizado donde los costos de mantenimiento de predios de esta magnitud se han vuelto prohibitivos.
¿El fin de una era o una transformación forzosa?
A pesar del cierre actual, la empresa asegura que este no es un “punto final”, sino una instancia para buscar alternativas de supervivencia.
El plan para el futuro inmediato, que ya se encuentra en trámite ante las autoridades municipales, contempla una reconversión drástica del espacio:
El predio, adquirido en 2018, cuenta con una zonificación de Residencial Unifamiliar Cariló (RUC), lo que legalmente habilita este tipo de desarrollos. Según la administración, esta es la única vía para intentar “preservar, al menos en parte, la actividad golfística en el futuro” y compatibilizar la identidad de Cariló con la sustentabilidad económica que el contexto actual exige.