Cada 29 de abril, Argentina celebra el Día del Animal, una fecha que va mucho más allá de la clásica foto del perro en redes sociales o del saludo cariñoso al gato dueño de la casa. La jornada debería invitar a pensar el vínculo profundo entre las personas y esos seres que acompañan la vida cotidiana con una lealtad que no pide explicaciones. Pero no únicamente a ellos.
La fecha recuerda además a Ignacio Lucas Albarracín, pionero en la defensa de los derechos animales en la Argentina. Su legado sigue vigente en una idea simple y poderosa, que es que los animales sienten, padecen y merecen cuidado.
La celebración también es precisa para recordar problemas vigentes como el abandono, maltrato, reproducción irresponsable y falta de campañas sostenidas de castración. En cada barrio hay historias de perros perdidos, gatos enfermos o cachorros dejados en cajas como si fueran objetos.
Frente a eso, refugios y rescatistas cumplen una tarea silenciosa y enorme. Con esfuerzo personal, donaciones y tiempo propio, sostienen una red de ayuda que muchas veces reemplaza ausencias del Estado.