Después de diez días de dejar la sala de periodistas de la Casa Rosada clausurada --algo inédito en la historia argentina-- el gobierno de Javier Milei prometió que este lunes la reabrirá, con ciertas restricciones. Por otra parte, desde el entorno del mandatario habían dicho que este lunes el jefe de Gabinete Manuel Adorni --denunciado por corrupción-- iba a dar una conferencia de prensa.
Sin embargo, según explicaron desde Balcarce 50, es posible que “no lleguen a prepararla”, y que pase para el martes. De todos modos, también dejaban abierta la puerta a que finalmente se pare frente a los micrófonos, aún con un muy mal último antecedente, cuando se fue enojado por las preguntas. En medio de las denuncias de corrupción, la crisis económica y las internas a cielo abierto, el gobierno hará un nuevo intento por recuperar la agenda pública.
El ataque de Milei a la prensa no dejó de escalar desde que la Libertad Avanza asumió la presidencia. Uno de sus picos máximos, sin embargo, ocurrió el 23 de abril pasado cuando, antes de la visita a la casa de gobierno del empresario tecnológico estadounidense, Peter Thiel, el mandatario decidió, sin más, cerrar la sala de periodistas de la Casa Rosada.
Este domingo, en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) hizo un tiro por elevación al Gobierno y, sin nombrar a Milei, codenó “la descalificación, la agresión verbal o cualquier forma de hostigamiento hacia periodistas y medios”. También la CGT, más directa, reivindicó la fecha y en un posteo agregó: “Una sala que siguió abierta incluso en dictadura hoy está cerrada. Censuran a periodistas, limitan el acceso a la información y se persigue a la prensa. Sin libertad de expresión, no hay democracia”. Milei, durante el día, siguió subiendo posteos agresivos contra la periodista de TN Luciana Geuna.
La excusa que utilizó el gobierno, y que comunicó de manera informal, para cerrar la sala fue un informe --que salió publicado en un canal de televisión el 19 de abril-- en el que supuestamente se mostraban imágenes de los pasillos de la Casa de gobierno que “comprometían la seguridad nacional”. Lo cierto es que las imágenes publicadas no eran distintas a las que ya circulaban en la web y que, incluso, conocen todos los que hacen la visita guiada a Balcarce 50.
Cuatro días después de que se emitió el programa y que, en teoría, se había puesto en riesgo la “seguridad nacional”, la secretaría general de la Presidencia que conduce Karina Milei decidió cerrar las puertas de la sala de prensa para que la Casa Militar, que había denunciado a los periodistas involucrados, “revise los sistemas de vigilancia, equipos de control y dispositivos de comunicación con el objetivo de garantizar la seguridad presidencial”.
Esa supuesta “revisión”, que no había sido ordenada por el Poder Judicial --la causa en la que se los acusa a los periodistas quedó en manos del juez Ariel Lijo y del fiscal Gerardo Pollicita-- le habría llevado al gobierno diez días.
El jueves por la noche, cuando se cumplía una semana de la sala cerrada y después de un encuentro autoconvocado por la oposición de la comisión de Libertad de Expresión en la Cámara de Diputados, el gobierno envió un mail a algunos medios de comunicación en el que les avisaban que las acreditaciones de sus periodistas habían sido aprobadas.