1 min. de lectura La salud mental en la provincia de Buenos Aires ha dejado de ser una problemática silenciosa para convertirse en lo que el ministro Nicolás Kreplak define como una “epidemia” estadística y social. Durante una extensa entrevista en Lado P, el funcionario aportó datos que ilustran un cambio de era: en los últimos cinco años, las internaciones por causas de salud mental en el sistema público crecieron un 77%, mientras que las consultas ambulatorias se dispararon un 135%.
El indicador más doloroso de este fenómeno es la tasa de mortalidad en las nuevas generaciones. “El suicidio es hoy la primera causa de muerte en los jóvenes, por encima de la suma de homicidios y accidentes de tránsito”, advirtió Kreplak con suma preocupación. El ministro vinculó este escenario a un “combo” de factores que incluyen la incertidumbre económica, la falta de un proyecto de vida claro para muchos jóvenes que deben retroceder en su autonomía —volviendo a vivir con sus padres— y el impacto de la tecnología en los vínculos humanos.
Frente a esta demanda creciente, el diagnóstico sobre el rol del Estado nacional es tajante. Kreplak denunció que la gestión de Javier Milei no está aportando recursos para medicamentos, investigación ni planificación en salud mental. “No tiene nada… ni siquiera se juntan en el Consejo Federal de Salud Mental”, reveló, señalando que los intentos por modificar la ley nacional buscan “poner obstáculos” en lugar de soluciones.
A pesar del desfinanciamiento central, la Provincia de Buenos Aires ha expandido su red de atención. “Hoy todos los hospitales públicos bonaerenses tienen guardia e internación especializada en salud mental”, destacó el ministro, algo que antes era una excepción. Además, se han creado centros de salud mental comunitaria y espacios para el tratamiento de consumos problemáticos.
Kreplak puso especial énfasis en el programa “Salud Mental Hacemos Entre Todos y Todas”, un taller en escuelas secundarias donde los adolescentes pueden poner en palabras sus temores y problemas en un ambiente mediatizado por la violencia y la incertidumbre. Para el funcionario, ante un Estado nacional que trata la discapacidad como un “fraude”, la Provincia debe redoblar el acompañamiento para evitar que el sufrimiento mental se transforme en tragedia.