Los últimos fallos del Honorable Tribunal de Cuentas de la Provincia de Buenos Aires revelan que la gestión del intendente Pablo Petrecca convirtió la triangulación de fondos públicos y la evasión de licitaciones en una práctica habitual.
Tras el rechazo de las cuentas municipales de 2024, Petrecca y sus funcionarios enfrentan cargos solidarios que superan los 18 millones de pesos, sumándose a una larga lista de multas y observaciones que se repiten año tras año. Más que un error, parece ser un sistema.
El escándalo más reciente involucra la compra de luminarias LED, donde el HTC detectó una maniobra de “triangulación”. El municipio utilizó a la empresa estatal Grupo Servicios Junín S.A. (SAPEM) como una mera pantalla administrativa para comprar lámparas a una firma privada (QISUR LED S.R.L.), que ya era proveedora municipal.
Esta intermediación no solo sirvió para esquivar las licitaciones públicas obligatorias, sino que generó un sobreprecio de $12.818.038,97 que ahora Petrecca, el contador Mauro Jacobs y el jefe de compras Daniel Barrenechea deberán devolver de sus bolsillos.
Sin embargo, los antecedentes demuestran que esto no es nuevo:
Lo que más preocupa a los organismos de control es la reincidencia. El fallo de 2024 enumera múltiples faltas que son calificadas explícitamente como “reiterativas de lo acontecido en el ejercicio anterior”.
Entre los incumplimientos crónicos se encuentran:
El rigor de los fallos ha ido en aumento ante la falta de respuestas del Ejecutivo local. Las sanciones acumuladas en los últimos dos ejercicios fiscales son contundentes:
El rechazo recurrente del Honorable Concejo Deliberante a las rendiciones de cuentas no es, por tanto, una “persecución política”, sino la consecuencia directa de una auditoría provincial que año tras año confirma que en Junín la Ley se respeta poco y el dinero público se maneja con intermediarios oscuros.