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El 'maquillaje' del Parque Central: ¿por qué priorizar el pasto sobre las cloacas y el asfalto? - Semanario de Junín

LOCALES | 6 JUN 2026

UN NEGOCIO ENTRE MANOS

El 'maquillaje' del Parque Central: ¿por qué priorizar el pasto sobre las cloacas y el asfalto?

Con un promedio de espacios verdes que duplica holgadamente los estándares internacionales, el municipio avanza en la tercera etapa sobre valiosos terrenos ferroviarios. Vecinos de la periferia denuncian el abandono estructural de sus barriadas, mientras crece la sospecha de un fenomenal negocio de tierras para desarrolladores privados. La oposición sigue de brazos cruzados, incapaz de frenar el despilfarro petrequista.



NOTA DE TAPA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 516 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 30 DE MAYO AL 5 DE JUNIO DE 2026

Gobernar es, antes que nada, establecer prioridades. En una ciudad que aún arrastra deudas históricas en materia de infraestructura básica, donde abrir la canilla o transitar una calle de tierra después de la tormenta sigue siendo una odisea para miles de familias, la administración local parece atrapada en la lógica de la escenografía.

El reciente anuncio del intendente interino Juan Fiorini respecto al inicio de la tercera etapa de ampliación del Parque Central reinstaló un debate unívoco pero urgente en la opinión pública juninense: ¿hacia dónde va la plata de las tasas de los vecinos y los aportes provinciales?

Mientras el oficialismo local saca pecho exhibiendo un supuesto orden fiscal tras la reciente aprobación de la Rendición de Cuentas 2025, los barrios periféricos exhiben la otra cara de la moneda.

Una realidad marcada por la postergación crónica, donde los parches verdes del centro y de las inmediaciones de Villa Belgrano actúan como un prolijo maquillaje que intenta ocultar la falta de inversión en otras áreas más suburbanas, como si los funcionarios tuvieran un mapa cortito respecto a las verdaderas dimensiones de nuestro distrito.

Esas barriadas o pueblos que no se ven en las fotos de las redes sociales, pero que le cambia —o le arruina— la vida diaria a la gente.

Mientras el oficialismo local saca pecho exhibiendo un supuesto orden fiscal, los barrios periféricos exhiben la otra cara de la moneda

ESPACIOS VERDES “PARA HACER DULCE”

La narrativa oficial intenta justificar la intervención sobre las tierras del ferrocarril bajo el paraguas del "desarrollo estratégico" y la "calidad de vida ambiental". Sin embargo, cuando se raspa la superficie de la propaganda, los datos duros tiran abajo cualquier argumento de necesidad ecológica.

De acuerdo con los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los principales organismos de urbanismo sustentable, el piso mínimo saludable para un entorno urbano es de 9 metros cuadrados de espacio verde por habitante.

¿Cuál es la situación de Junín? Con más de 60 plazas, paseos públicos y el Parque Borchex, el distrito cuenta con una superficie total que supera los 22 metros cuadrados por habitante. O sea que duplicamos y sobramos la meta internacional.

Técnicamente, a Junín no le faltan parques. Lo que le falta es dignidad sanitaria en sus márgenes y mayor infraestructura para darle mejor calidad de vida a “todos” sus habitantes.

Destinar millones de pesos del erario público a desmalezar, nivelar y colocar luminarias de diseño o mobiliario urbano para sumar 200 metros más de un corredor lineal de esparcimiento en plena zona central es, lisa y llanamente, un despilfarro suntuario cuando los pozos ciegos de las barriadas populares están a punto de colapsar y miles de vecinos chapotean en el barro después de cada tormenta para poder ir a trabajar o llevar a los chicos a la escuela.

Los terrenos ferroviarios deben ser integrados, pero para cubrir el déficit habitacional, crear infraestructura escolar, tecnológica o de salud

OLVIDADOS

Para entender el contraste de prioridades, basta con alejarse quince cuadras del radio céntrico y escuchar a quienes conviven con el olvido estatal.

"Acá hicieron el cordón cuneta hace dos años y ahí quedó todo. Cada vez que llueve, la calle es una pileta de barro. Ver en los diarios que gastan fortunas en poner banquitos nuevos en el predio del ferrocarril da una impotencia tremenda. Nosotros seguimos esperando que las máquinas municipales entren al barrio, pero parece que Junín termina donde empieza el asfalto", dice Estela del barrio Almirante Brown, mientras que otro vecino pero del barrio San Jorge, puntualiza que “en verano no tenemos presión de agua y en invierno rezamos para que no se saturen los pozos ciegos. Nos prometieron la extensión de la red de cloacas hace tres campañas atrás. Cuando escucho hablar de la 'modernización del Parque Central' siento que nos toman el pelo. Nos arreglamos con camiones atmosféricos que cobran una fortuna, mientras el centro se llena de luces LED".

"Para ir a trabajar tengo que embolsarme las zapatillas para no llegar tapado de barro a la parada del colectivo. Mis hijos juegan en una canchita de tierra que armamos entre los vecinos porque la plaza más cercana está lejísimos. El intendente se saca parque del ferrocarril, pero lo invito a que camine por acá un día de tormenta a ver si puede", sostiene otra vecina del Barrio “La Celeste”.

TODO ES NEGOCIO

El ADN petrequista no ve las necesidades de los vecinos, pero le suenan las alarmas cuando se trata de algún negocio para los amigos del poder.

Detrás de este afán por "recuperar e integrar" los terrenos ferroviarios ociosos, como lo intenta desde su llegada a la intendencia Pablo Petrecca y ahora lo pone en manos de su cuñado Fiorini, asoma una sospecha que hace ruido en los pasillos del sector inmobiliario local.

La historia de la urbanización moderna demuestra que la parquización de tierras estatales en desuso suele ser el prólogo perfecto para su posterior valorización comercial.

Al dotar de infraestructura estética (senderos, luminarias, parquizado) a los históricos playones del ferrocarril, el municipio no solo crea un paseo; está revalorizando exponencialmente el metro cuadrado de esas tierras.

El temor de diversos sectores sociales y técnicos es que este "embellecimiento" financiado con las tasas de la Agencia de Recaudación Junín (ARJUN) y parte del ingreso provincial, termine siendo la antesala de excepciones al Código de Ordenamiento Urbano.

Terrenos codiciados que, una vez consolidados como "atractivo urbano", podrían ser el blanco perfecto para desarrollos inmobiliarios privados de alta gama, torres de departamentos o paseos comerciales cerrados. En buen romance: usar los fondos públicos de todos los juninenses para prepararle el terreno y el negocio a unos pocos empresarios amigos del poder.

El ADN petrequista no ve las necesidades de los vecinos, pero le suenan las alarmas cuando se trata de algún negocio para los amigos del poder

OPOSICION SIN OPOSITORES

Frente a este escenario de prioridades invertidas, la actuación de la oposición política local deja mucho que desear. Si bien desde el bloque de Fuerza Patria alzaron la voz durante el tratamiento de la Rendición de Cuentas 2025 para denunciar la subejecución en áreas sensibles como la seguridad Semanario de Junín y el "silencio cómplice" ante el ajuste nacional sus acciones en el plano práctico han sido estériles.

El vecino de a pie se pregunta: ¿de qué sirven los encendidos discursos en el recinto del Concejo Deliberante si el oficialismo termina aprobando los presupuestos y las rendiciones año tras año?

La falta de una estrategia legislativa agresiva para frenar lo que puede considerarse un verdadero despilfarro de la gestión pública petrequista evidencia una debilidad alarmante.

La oposición se ha mostrado incapaz de articular mecanismos de control ciudadano, auditorías externas sobre las obras de parquizado o pedidos de informes con carácter de interpelación que pongan freno al desvío de recursos hacia el centro de la escena.

Esta tibieza parlamentaria le permite a la escudería Fiorini-Petrecca avanzar sin mayores costos políticos. Mientras la oposición se enreda en comunicados de prensa y disputas internas estériles, el Ejecutivo local sigue con el “Plan de Desarrollo Estratégico” a su antojo, sin otras opiniones que no sea de los obsecuentes, consolidando un Junín de dos velocidades: la del centro coqueto y la de la periferia en el barro.

Por eso es que el avance sobre la tercera etapa del Parque Central es el síntoma de una matriz política que prioriza el impacto visual rápido por sobre las soluciones de fondo. El "modelo Junín" que inició Petrecca y hoy apuntala Fiorini sigue concentrando los recursos allí donde transita el electorado de clase media-alta y descuidando las arterias vitales de la periferia.

Con un presupuesto proyectado que ya se ejecuta bajo la fuerte presión de las tasas locales, dilapidar fondos en parquizar lo que técnicamente ya abunda es una falta de respeto a la realidad sanitaria de la ciudad.

Los terrenos ferroviarios deben ser integrados, pero para cubrir el déficit habitacional, crear infraestructura escolar, tecnológica o de salud; no para ser la futura joya de la corona del mercado inmobiliario abc1.

Si la oposición no reacciona y sale de su letargo discursivo, el maquillaje del centro seguirá financiándose con la postergación de los barrios. Y en Junín, lamentablemente, el barro de las calles sigue estando mucho más alto que el pasto de las plazas.