La diputada nacional por La Libertad Avanza (Buenos Aires), Marcela Pagano, presentó un proyecto de ley «de reforma integral para el CONICET» que propone atar la investigación científica a la producción y la transferencia tecnológica, priorizando la creación de empresas de base tecnológica.
El plan de reforma incluye puntos muy cuestionables como la «orientación productiva», que obliga a los investigadores a participar en procesos de vinculación con el sector privado y productivo y a dar prueba de haber conseguido objetivos asociados a la transferencia de tecnología hacia el sector productivo.
Además comprende la «revisión de directores» de los 330 institutos que pertenecente al CONICET que estarían obligado a firmar «contratos con metas cuantificables» y que podrían ser removidos si no cumplen los objetivos fijados.
Entre otra de las cláusulas aparece la condición de que en 5 años no se demuestra una mejora sustancial en el 60% de los indicadores propuestos, el proyecto habilita la división del organismo en dos ramas separadas (académica y productiva).
Entre las áreas estratégicas aparecen la minería y procesamiento de litio, la biotecnología agropecuaria, edición genética, biocontroladores y bioinsumos (nada dice de la biotecnología asociada a la salud); la tecnología nuclear (los reactores modulares pequeños, radiofármacos y teranóstica, todos proyectos desfinanciados por el gobierno nacional); los materiales avanzados, nanotecnología y manufactura aditiva; las energías renovables, hidrógeno verde, almacenamiento y eficiencia energética industrial; la tecnología satelital, sensores remotos y observación terrestre aplicada; la Inteligencia artificial, computación de alto rendimiento y robótica industrial y la ingeniería de procesos químicos, catálisis y química verde.
El proyecto modifica el Estatuto del Investigador Científico y define la categoría del investigador, su ascenso o despido en función de criterios de producción científica original, demostración de transferencia tecnológica (patentes, contratos), impacto productivo demostrable (como la creación de empresas de base tecnológica) y formación de recursos humanos.
Por otra parte la inciativa establece un sistema de evaluación institucional quinquenal obligatorio para todos los institutos, centros y unidades ejecutoras del CONICET que clasificará en «Excelente, «Satisfactorio, «En observación, «Insuficiente», el desempeño en función de los logros en materia de transferencia tecnológica.