SECCIÓN HIPHOP PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 520 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 27 DE JUNIO AL 3 DE JULIO DE 2026
De allí también surge que tantas personas quieran convertirse en artistas en la actualidad. Muchos encuentran en el arte una puerta de entrada a un universo cargado de cultura, o incluso, en algunos casos, una posible salida económica.
Vivimos en un país marcado por un sonido que hoy es una verdadera insignia nacional: el tango. Un género que, antes de ser aceptado y reconocido por Europa, era despreciado por buena parte de las élites argentinas debido a sus orígenes populares. Con el paso del tiempo, esa situación se invirtió por completo y el tango pasó a ocupar la cúspide musical del país durante décadas.
Todavía es común encontrar en la gran metrópoli que representa la Ciudad de Buenos Aires distintos guiños y rastros de esta cultura tanguera: fileteados, fotografías de artistas históricos, bares y espacios tradicionales donde se desarrollaban aquellas historias que hoy forman parte del imaginario popular. Incluso, si profundizamos en la historia del género, encontramos influencias y raíces africanas que resultaron fundamentales para su desarrollo.
El tiempo pasó y el género que tomó la posta como principal referencia musical argentina fue el rock. Con razones más que justificadas, estamos hablando de un movimiento que probablemente haya sido uno de los más revolucionarios del país en términos de letras, contexto social e impacto cultural.
Un género con raíces inglesas y estadounidenses que, sin embargo, logró arraigarse profundamente en la identidad argentina hasta convertirse en una expresión completamente propia.
La cantidad de artistas surgidos de este movimiento es inmensa. Músicos que exploraron diferentes subgéneros y dejaron un legado que continúa siendo motivo de análisis, debate y admiración dentro de nuestra cultura.
Hace algunos días surgió en una red social una de esas discusiones tan habituales en internet. Una pelea en la que, como suele ocurrir, un sector de personas intentó enfrentar al rock con el rap mediante el viejo argumento de que uno representa más que el otro o posee una mayor importancia cultural.
Sin embargo, la realidad parece demostrar algo diferente.
Hoy en día el rap se ha convertido en un género representativo de la Argentina. Basta con observar la cantidad de pibes y pibas que hay a lo largo y ancho del país rapeando, organizando eventos, produciendo música y construyendo un movimiento propio. Muchas veces desde la autogestión, impulsados únicamente por el deseo de cumplir un sueño y vivir de aquello que aman.
Asimismo, estamos rodeados de obras que buscan reflejar la argentinidad desde distintos lugares: referencias culturales, situaciones cotidianas, personajes reconocibles o elementos propios de nuestra identidad colectiva.
"Ballet para las Masas", "Valle Chakal Ki", "Promo x Cierre", "Ideas del Sur", "Inside Design" y "Suprema Conexión" son apenas algunos ejemplos de la enorme cantidad de álbumes de rap argentino publicados en los últimos años que representan de manera clara y genuina nuestras tierras.
Por eso resulta algo ambigua la discusión acerca de si "el rock representa más" o si "el rap representa más". Ambos géneros han sido fundamentales para expresar las inquietudes, problemáticas y aspiraciones de distintos sectores sociales a lo largo de la historia.