Un nuevo informe detallado de Tejido Urbano, basado en datos del Censo 2022, ha puesto sobre la mesa una realidad incontestable, la calidad de vida urbana en Argentina no es uniforme y la provincia de Buenos Aires es un claro ejemplo de esa “gran heterogeneidad”.
La investigación, que construye el Índice de Hábitat Urbano (IHU), revela que mientras el promedio nacional de las 80 ciudades más grandes alcanza apenas 6,2 puntos sobre un ideal de 10, un puñado de localidades bonaerenses logra despegarse con puntajes de excelencia. En ese lote de arriba figura también Junín, con un índice de 7,57
El estudio, elaborado por la organización, analizó siete dimensiones críticas, hacinamiento, vivienda irrecuperable, vivienda compartida, viviendas deficitarias recuperables, falta de seguridad en la tenencia, falta de servicios básicos e imposibilidad de acceder a la propiedad. El resultado es un mapa que premia a las ciudades intermedias del centro del país.
En el podio de la provincia de Buenos Aires, Tres Arroyos se posiciona como el líder indiscutido con un IHU de 8,04, convirtiéndose en una de las pocas ciudades del país en superar la barrera de los 8 puntos. Le siguen muy de cerca Chacabuco (7,87) y Tandil (7,79), consolidándose como los distritos con mejores condiciones habitacionales de la región.
La investigación destaca que estas ciudades presentan niveles mínimos en las problemáticas más graves. Por ejemplo, en localidades como Tres Arroyos y Chacabuco, la situación de vivienda compartida (más de una familia por hogar) no alcanza al 1,5% de los casos, y el hacinamiento crítico afecta a menos del 1,5 por ciento de sus habitantes.
Sin embargo, el informe también arroja luces sobre los grandes aglomerados. Entre las ciudades de mayor tamaño, Mar del Plata (7,57) y Bahía Blanca (7,34) logran mantenerse en el grupo de “menor vulnerabilidad general”, presentando niveles significativamente mejores que otros centros urbanos del país. Ciudades como Junín, Punta Alta, 9 de Julio, Mar del Plata y Chivilcoy logran niveles de excelencia, con menos del 1,5% de sus hogares afectados por hacinamiento crítico
El contraste es marcado cuando se observa el Gran Buenos Aires (sin CABA), que con un índice de 5,3, se sitúa por debajo del promedio nacional y muestra niveles de vulnerabilidad similares a capitales del norte argentino como Salta o Corrientes. Otro caso particular es el de La Costa, que a pesar de no tener indicadores críticos en materialidad, registra un puntaje de 0 en el subíndice de servicios básicos (especialmente agua potable de red), lo que evidencia que la falta de infraestructura puede golpear incluso a zonas con baja vulnerabilidad social.
Tres Arroyos: 8,04
Chacabuco: 7,87
Tandil: 7,79
Junín: 7,57
Mar del Plata: 7,51
Necochea: 7,49
Chivilcoy: 7,43
Pergamino: 7,42
Bahía Blanca: 7,34
Punta Alta: 7,28
Rivadavia: 7,27
Azul: 7,25
9 de Julio: 7,25.
Esta investigación advierte que, a nivel nacional, de los 14,6 millones de hogares urbanos, unos 10,7 millones (el 73%) enfrentan algún tipo de restricción habitacional. Para los expertos, los resultados en ciudades como Tres Arroyos o Tandil demuestran que, ante la crisis habitacional que afecta a un tercio de los hogares argentinos con falta de servicios, la planificación urbana local es la llave para construir ciudades más dignas