Mientras el pitazo final desataba la euforia en distintos puntos de la Argentina, a más de 17.000 kilómetros de distancia se repetía una escena que ya se volvió una tradición cada vez que juega la Scaloneta.
En Bangladesh, miles de personas salieron a las calles para celebrar la agónica victoria por 3-2 frente a Egipto, que clasificó al equipo de Lionel Scaloni a los cuartos de final del Mundial 2026.
Con camisetas albicelestes, banderas argentinas, bengalas y cánticos, los hinchas coparon plazas, avenidas y comercios para seguir el encuentro y festejar el resultado como si se tratara de un triunfo de su propia selección.
Las imágenes, compartidas en las redes sociales, volvieron a sorprender por la magnitud de una pasión que atraviesa fronteras y que cada Mundial cobra una nueva dimensión.
El fenómeno no es nuevo. Durante Qatar 2022, Bangladesh llamó la atención del mundo por las multitudinarias celebraciones de cada victoria argentina y por la devoción que despertó Lionel Messi. Aquellas postales marcaron el inicio de un vínculo que, lejos de apagarse, se consolidó con el paso de los años y convirtió a la Albiceleste en el equipo más seguido por millones de bangladesíes.