En pleno mundial y con la euforia por el recorrido de la Scaloneta en EEUU, el Municipio de Junín, a cargo del interino Juan Fiorini, en sigilo y con mucho disimulo, oficializó un cambio en la estructura de la Contaduría Municipal: a través de dos decretos, dispuso la salida de Mauro Alfredo Jacobs del cargo de contador y designó en su reemplazo a Carina Andrea Amione, quien hasta ahora ocupaba la vicecontaduría.
La modificación quedó establecida mediante los decretos municipales N° 945 y 946, con vigencia retroactiva al 1 de abril de 2026. A partir de la resolución, Amione asumió formalmente la titularidad del área y accedió a la bonificación correspondiente al cargo.
No obstante, para formalizar la salida de Jabobs falta un paso más y no menor: la Ley Orgánica de las Municipalidades exige taxativamente que el Contador Municipal no podrá ser separado de su cargo sin el acuerdo del Concejo Deliberante, lo que le otorga estabilidad especial para garantizar el control y la legalidad de las cuentas públicas.
Según los fundamentos de la medida, el Ejecutivo destacó la responsabilidad que implica la función de contador municipal y remarcó la necesidad de contar con conocimiento específico de las distintas áreas de la administración y disponibilidad para el cumplimiento de las tareas.
La resolución también dispuso dejar sin efecto la bonificación que percibía Jacobs por su desempeño al frente de la Contaduría. Los decretos no detallan los motivos del cambio ni informan quién ocupará la vicecontaduría, que quedó vacante tras la designación de Amione.
Mauro Jacobs ocupaba el cargo desde diciembre de 2015 y su salida se precipitó después del escándalo de la triangulación y los 12 millones de sobreprecio que se pagaron por la compra de luces LED, que mereció la sanción del Tribunal de Cuentas al ahora Senador provincial Pablo Petrecca.
Cabe recordar que el escándalo en la compra de luminarias LED fue visibilizado por el Tribunal de Cuentas de la Provincia que detectó una maniobra de “triangulación” que consistió en la utilización del municipio de la empresa estatal Grupo Servicios Junín S.A. (SAPEM) como una mera pantalla administrativa para comprar lámparas a la firma privada QISUR LED S.R.L., que ya era proveedora municipal.
Esta intermediación no solo sirvió para esquivar las licitaciones públicas obligatorias, sino que generó un sobreprecio de $12.818.038,97, por el cual Petrecca, el saliente contador municipal Mauro Jacobs y el jefe de compras Daniel Barrenechea fueron sancionados y deberán devolver de sus bolsillos.