NOTA DE TAPA PUBLICADA EN LA EDICIÓN IMPRESA Y EDICIÓN DIGITAL Nº 522 DE SEMANARIO DE JUNÍN. SEMANA DEL 11 AL 17 DE JULIO DE 2026
De hecho, según el último reporte de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), la Toyota Hilux se posicionó como el vehículo más vendido del país al registrar 15.549 patentamientos entre enero y junio de este 2026.
Como ha ocurrido durante la última década de gestión municipal, el discurso oficial sobre seguridad vial no encuentra un correlato claro en los resultados. De acuerdo con los datos del Observatorio Vial de la Municipalidad analizados por Semanario, 2025 cerró con doce víctimas fatales por siniestros de tránsito y un marcado incremento de las muertes registradas en rutas, volviendo a niveles que no se observaban desde 2022. Más allá de las campañas de concientización y de los controles sobre motociclistas, las estadísticas muestran que el objetivo central de cualquier política pública —reducir la mortalidad— continúa siendo una deuda pendiente.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa que buena parte de las campañas preventivas continúan focalizadas en el uso del casco o en la conducta de los motociclistas, mientras que el crecimiento de vehículos de mayor porte y potencia, así como los riesgos que generan para peatones, ciclistas y automóviles pequeños, prácticamente no forman parte del debate público local, pese a que la evidencia internacional ya advierte sobre sus consecuencias.
La discusión sobre la seguridad vial ya no puede limitarse únicamente al comportamiento de motociclistas y peatones
La evolución del parque automotor en Estados Unidos no solo transformó el mercado, sino también abrió un nuevo debate en materia de seguridad vial. Una investigación publicada por The New York Times, basada en datos oficiales y análisis de la industria, señala que el avance de las pickups fullsize y los SUV está vinculado al aumento de muertes de peatones.
Desde 2009, los fallecimientos en este tipo de siniestros crecieron cerca de un 75%, según cifras del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS). El fenómeno llamó la atención de los especialistas porque no se replicó con la misma intensidad en otros países desarrollados, lo que llevó a buscar explicaciones más allá de la distracción al volante.
En ese contexto, el foco se puso en un factor estructural: el tamaño y diseño de los vehículos. El análisis indica que la mayor altura del capot y las dimensiones generales de estos modelos influyen directamente en la gravedad de los impactos.
A diferencia de un sedán tradicional, donde el golpe suele darse en la parte baja del cuerpo del peatón, los SUV y pickups actuales impactan a la altura del torso. Esto aumenta las probabilidades de que la persona caiga directamente al suelo o quede debajo del vehículo, elevando el riesgo de lesiones fatales.
El capot de muchas camionetas alcanza en promedio los 1,20 metros de altura, lo que modifica por completo la dinámica del impacto.
Otro punto clave es la visibilidad ya que los vehículos más grandes presentan mayores puntos ciegos debido al tamaño del capot.
Comparaciones entre modelos actuales y versiones de fines de los 90 muestran incrementos significativos en estas zonas sin visión, incluso con casos donde prácticamente se duplicaron.
Las pickups y SUV se convirtieron en los productos más rentables para las automotrices y dejaron de ser vehículos exclusivamente de trabajo para transformarse en opciones familiares y aspiracionales.
El resultado es un cambio profundo: mientras estos modelos ofrecen una mayor sensación de seguridad para quienes viajan dentro, generan un riesgo más elevado para peatones y ciclistas.
Las pickups y SUV se convirtieron en los productos más rentables para las automotrices y dejaron de ser vehículos exclusivamente de trabajo
La situación se repite en Europa, justamente un estudio del Instituto VIAS de Bélgica muestra cómo esto está afectando las lesiones y las muertes, según datos del mundo real. El estudio analizó todos los accidentes ocurridos en Bélgica entre 2017 y 2021 relacionados con 300.000 pasajeros de automóviles y usuarios vulnerables de la vía.
Los hallazgos clave fueron: los ocupantes de vehículos más pesados tienen menos probabilidades de sufrir lesiones graves o mortales, mientras que sus oponentes tienen más probabilidades de sufrir lesiones graves o mortales.
En una colisión entre un coche que pesa 1.600 kg y un coche más ligero que pesa 1.300 kg, el riesgo de lesiones mortales disminuye en un 50% para los ocupantes del coche más pesado, pero aumenta casi un 80% para los ocupantes del coche más ligero. Si se aumenta la masa en 300 kg, el riesgo de lesiones mortales es un 30% mayor para los usuarios vulnerables de la vía.
Mientras los ocupantes de un coche con 50 kW más de potencia que otro vehículo tienen un 65% menos de probabilidades de sufrir lesiones mortales que los ocupantes de ese otro vehículo; los ocupantes de un coche atropellado por un vehículo con 50 kW más de potencia que la media tienen un 125% más de probabilidades de sufrir lesiones mortales.
Hay un dato que resultan realmente preocupante y es que para un peatón o ciclista atropellado por una camioneta, el riesgo de lesiones graves aumenta en un 90% y el riesgo de lesiones mortales en casi un 200%.
En psicología, el tamaño del vehículo actúa como una extensión del ego y el autoconcepto
En psicología, el tamaño del vehículo actúa como una extensión del ego y el autoconcepto. Los conductores suelen elegir autos grandes o imponentes como mecanismos de compensación, protección o estatus. Estos vehículos elevan la autoestima y fomentan el "efecto burbuja", donde el aislamiento provoca menor empatía y mayor territorialidad en las calles.
En un estudio llevado a cabo en Israel y publicado hace un par de años en Marketing Letters se confirmó que hay relación entre el tamaño del vehículo y el comportamiento de los conductores cuando se encuentran al volante. Es decir, se considera que a mayor tamaño del automóvil, mayor probabilidad de conducir de forma peligrosa, arriesgada o temeraria.
En la investigación se puso de manifiesto que los conductores de vehículos grandes tenían más probabilidades de recibir multas por exceso de velocidad. Además, se observó también que había una mayor tendencia a realizar maniobras poco seguras y a mostrar una mayor desconsideración y un menor cuidado por el resto de conductores.
La adquisición de estas camionetas de gran porte representa buena posición social, estilo de vida “aspiracional”, ostentación y lujo
Desde un punto de vista psicológico, podemos explicar este acontecimiento entendiendo que el incremento de la sensación de seguridad que las personas perciben al conducir un coche grande, puede llevarlos a una falsa sensación de invulnerabilidad. Se genera la creencia de que el tamaño y la robustez del vehículo proporcionan una mayor seguridad y protección que lleva a las personas a minimizar los riesgos reales.
En definitiva, la discusión sobre la seguridad vial ya no puede limitarse únicamente al comportamiento de motociclistas y peatones. La evidencia internacional muestra que el tamaño, el peso y la potencia de los vehículos también influyen en la gravedad de los siniestros. Ignorar esa realidad implica dejar fuera del debate uno de los factores que hoy contribuyen a aumentar el riesgo en las calles y rutas. En ciudades como Junín, donde las pickups forman parte cada vez más visible del paisaje urbano, la discusión ya no debería centrarse sólo en quién es más vulnerable, sino también en quién tiene la capacidad de generar un daño mayor.